... tan bien los usan, para ponerse los pantalones hay que ir más allá de todas estas acepciones, lamentablemente. Hay que tener pantalones y cuando se han roto, cuando se han gastado, cuando se han manchado, cuando quedan chicos, cuando quedan cortos. Para ponerse los pantalones ya no es cuestión de hombría, mal entendida o no, para ponerse los pantalones no hay que ser tan pobre, por la mismísima mierda.