.445 km², con una población total que se aproxima
a los 29 millones de habitantes. Por el otro lado están los emiratos árabes con
una superficie de 83.600 km² y una población que se aproxima a los 5.400.000
habitantes.
Los Emiratos Árabes Unidos
(EAU) tienen una producción de petróleo al día de 2.800.000 barriles, y sus ratios de desarrollo humano lo sitúan
dentro de los países desarrollados, no existe la pobreza, un muy bajo desempleo
y con un ingreso per-cápita de US$55.641 al año. Venezuela por otro lado
produce 3.600.000 barriles de petróleo al día, es decir, un 30% más que los
EAU. Pero los resultados son diametralmente distintos; un ingreso per-cápita de
US$ 11.114 por año. , una delincuencia extrema, es el país con más alto índice de
corrupción, con una alta inflación, con mayores índices de indigencia y
pobreza.
Mientras en los EAU se evidencia el
desarrollo integral como país y humano, en Venezuela se evidencia un
ineficiente desarrollo urbano, un desastroso sistema de transportes, obras públicas
sin mantención. La lista puede ser muy larga, pero las pruebas están a la
vista.
Surge entonces como reflexión que aun
contando con un recurso natural que se comercializa a un alto precio en el
mercado internacional (petróleo) y ello gracias a un cartel de países exportadores
del crudo, los actuales dirigentes de Venezuela despilfarran estos recursos y con su ineficiencia
ocasionan una degradación de las condiciones de desarrollo humano de su
población. Una contradicción pues se supone que el chavismo lucha por el
pueblo, pero en la práctica daña el bienestar de sus connacionales.
La apuesta entonces para el futuro de
Venezuela es amarga, una corriente ideológica socialista se ha entronizado en
la conducción política de ese bello país, que lejos de llevar prosperidad a sus
habitantes, alimenta otras economías de regímenes proclives a su ideología,
siendo su mentor el nefasto gobierno cubano (hermanos Castro), que ha sojuzgado
y conculcado todas las libertades políticas y económicas de Cuba.
No basta con elevar plegarias por que
Venezuela vuelva a la democracia y a la senda del desarrollo sostenible, para
elevar la calidad de vida de sus habitantes.
Por ello la actual oposición que liderara Ardiles, tiene una ardua tarea
por delante y que implica erradicar una ideología política, que lejos de buscar
el desarrollo de Venezuela, ha
polarizado a esa sociedad.