La iniciativa tramada por algunos empresarios catalanes, amparada por el Círculo Catalán de Negocios, es una actuación ruin, malvada y miserable. Considero que estos calificativos pueden sonar suaves, generosos y prudentes en sintonía con la gravedad que tiene la operación de desprestigio contra España emprendida por la patronal empresarial catalana que aglutina a unas 1.500 empresas catalanas, en su mayoría pequeñas y medianas.



