. Toledano.
Al margen de que la Ley de Planeación y el esquema de integración de un plan nacional de desarrollo han sido objeto de innumerables críticas, no deja de ser relevante el hecho de que se realizara el Foro Especial en el tema de discapacidad. La discapacidad en México hasta hace poco más de 20 años era un tema invisible por tratarse de uno de los grupos minoritarios del país (por cierto, afirmación irresponsable porque no se sabe con exactitud cuántas personas con discapacidad hay en México) por lo que, permanecía fuera del contexto público y es, todavía, en muchos casos tratado desde una perspectiva médica y asistencial. “Pobrecitos discapacitados….” Era, hasta hace poco, una constante. Hay dos aspectos relevantes del Foro: i) el CONADIS pasa de ser un ente sectorizado a la Secretaría de Salud hacia la Secretaría de Desarrollo Social. Ello implica que el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) deje de ser el encargado de generar las políticas públicas del sector; y ii) Queda claro que la falta de información sociodemográfica precisa en torno a la discapacidad es un tema relevante que no ha permitido crear políticas públicas precisas. Con respecto al papel del CONADIS con un enfoque desde la SEDESOL, es en sí mismo un cambio relevante que indica un nuevo punto de partida: desde ahora, la política pública se generará desde un enfoque de derecho y no de carácter asistencial como se venía realizando desde el DIF. Por otro lado, independientemente de que ello representa la posibilidad de integrar mayores presupuestos al tema (más recursos no garantizan buenos programas), se reconoce que la discapacidad no es un tema menor y que además de ser un grupo vulnerable de interés prioritario, puede y tiene amplias posibilidades de ser integrado a la sociedad con adecuadas políticas públicas. No olvidemos que la discapacidad no implica incapacidad, sino una limitación física que no necesariamente debe excluir a las personas de la vida productiva; en todo caso, la sociedad debe adaptarse a la discapacidad, ya que, a largo plazo, en términos de la edad avanzada y mayor esperanza de vida de las personas, todos estaremos afectados por un tipo de discapacidad: motriz, visual, auditiva, de lenguaje, mental o intelectual. El problema recurrente es que desde siempre se ha visto a la discapacidad como una política exclusivamente de salud y asistencial; por ello, hay enormes posibilidades de que a partir de este cambio de enfoque (perspectiva de derecho) se logren políticas públicas más interesantes al respecto. Por el lado de la información estadística o sociodemográfica, queda claro, contundentemente, que es incompleta y deficiente, por lo mismo, está en proceso de estandarizarse por lo que aún representa un serio reto para el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y las instancias que articulan las políticas de este sector en nuestro país. Es cierto que desde el año 2000 el INEGI se ha preocupado por incluir en el Censo datos sobre discapacidad; no obstante, aún es poca, contradictoria, de bajo nivel desagregado, no es repetible: no se puede comparar o medir en el tiempo y, por tanto, los enfoques de política pública son poco eficientes. De hecho, INEGI, en la batería de preguntas sobre discapacidad incluidas en el Censo 2010 ni siquiera está alineado a la terminología internacional sobre discapacidad. http://leonardoengd.blogspot.mx/2013/04/equivalencias-entre-limitaciones-en-la.html De acuerdo la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), la discapacidad es un término que engloba deficiencias, limitaciones a la actividad y restricciones a la participación. En este contexto, los problemas del funcionamiento humano se categorizan en tres áreas interconectadas: i) Deficiencias: se refieren a problemas en la función corporal o alteraciones en la estructura corporal, por ejemplo, parálisis o ceguera; ii) Limitaciones a la actividad: es la dificultad en ejecutar actividades, por ejemplo, caminar o comer; y iii) Restricciones a la participación: son problemas que involucran cualquier área de la vida, por ejemplo, ser discriminados en el empleo o en el transporte. Con base en el más reciente Censo de Población y Vivienda (INEGI 2010), la población con discapacidad en el país representa el 5.1% del total nacional (5.7 millones de personas); ello implica que de sus más de 112 millones habitantes 1 de cada 20 tiene al menos algún tipo de discapacidad. Las entidades donde habita la mayoría son: Estado de México (12% del total nacional), Distrito Federal (8.4%), Veracruz (7.2%), Jalisco (6.4%), Guanajuato (5.2%) y Puebla (5.0%). En tanto, las que presentan la menor población con discapacidad son: Baja California Sur (0.5%), Colima (0.7%), Campeche (0.8%), Quintana Roo (0.9%), Aguascalientes y Tlaxcala (1.0%). La dinámica poblacional indica que en las entidades con mayor población se concentra también el mayor número de personas con discapacidad; no obstante, la proporción e incidencia de personas con discapacidad al interior de cada entidad no responde a la cantidad de población sino a múltiples factores, tales como: la estructura por edad de la población, las condiciones socioeconómicas y sanitarias de la zona, los rasgos étnicos de ciertos grupos, entre otros. En este sentido, al calcular la tasa de participación de la población con discapacidad por entidad federativa, se identifican 14 entidades por debajo de la media nacional (5.1%), entre las que destacan Chiapas, Quintana Roo y Baja California; por otra parte, 18 entidades se ubican por encima de esta referencia, destacando: Zacatecas, Yucatán y Michoacán. http://leonardoengd.blogspot.mx/2013/04/tasa-de-participacion-de-la-poblacion.html Al margen de que la Ley de Planeación y el esquema de integración de un plan nacional de desarrollo han sido objeto de innumerables críticas, no deja de ser relevante el hecho de que se realizara el Foro Especial en el tema de discapacidad. La discapacidad en México hasta hace poco más de 20 años era un tema invisible por tratarse de uno de los grupos minoritarios del país (por cierto, afirmación irresponsable porque no se sabe con exactitud cuántas personas con discapacidad hay en México) por lo que, permanecía fuera del contexto público y es, todavía, en muchos casos tratado desde una perspectiva médica y asistencial. “Pobrecitos discapacitados….” Era, hasta hace poco, una constante. Leonardo Alvarez@leon_alvarez