Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Periodismo   ·   Lectores   ·   Escritores   ·   5G   ·   Tecnología   ·   Libros   ·   Novela   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Inflación   ·   Crisis Económica



BIEN SER BIEN ESTAR


Inicio > Ciudadanía
18/05/2011

1441 Visitas



BIEN SER  BIEN ESTAR//--//


EDUCACION PARA LA PAZ.

“La paz del mundo empieza con la paz en los corazones de cada individuo”.

A  los maestros y formadores con cariño y respeto.

Cecy  Valerio G.

La primera vez que tomé un  taller de “Educación para la Paz”  fue hace ocho años en la UIA León. No imaginaba entonces el panorama de inseguridad y violencia que vive hoy México, por lo que me resultaba extraño que tuviéramos  que educarnos y educar a nuestros alumnos en este tema.  Hoy en día, la Educación para la Paz es una propuesta esperanzadora y urgente de aplicar, ante la realidad que vive nuestro país.

El papel  del educador va mucho más allá de transmitir conocimientos. Es imperante la educación para la paz y la construcción de una cultura de la paz, iniciando en el aula, en el hogar y en la comunidad, para lograr un desarrollo social justo , equilibrado y en armonía.

Por paz se entiende no sólo la ausencia de guerra o conflicto. Incluso éste último es natural y hasta cierto punto inherente a la condición humana. La paz es el espacio de encuentro y relaciones humanas gozosas.  Es convivir en la tolerancia y armonía. Es sobreponerse al conflicto por medios pacíficos. Es aprender a vivir en la diversidad como fuente de riqueza y a superar las diferencias como una situación de aprendizaje. Es la construcción de ámbitos de justicia, respeto, felicidad y tolerancia.

La raíz de la palabra educación  es “ e-ducere”,  literalmente significa conducir desde,  o extraer algo que existía potencialmente.  De ahí la gran importancia que tiene el maestro, principalmente los de niveles básicos, de llevar al educando por el camino del conocimiento, de la libertad, de la responsabilidad y de la ética personal y del cuidado. Educar para la paz es por consiguiente, potenciar las capacidades del alumno para que se forme en valores que le ayuden a edificar convivencias interpersonales sanas y afectivas.

Para que este modelo de aprendizaje- enseñanza sea una realidad se debe de empezar por el educador. Si en su interior impera la tristeza, amargura, sed de venganza, desánimo e ira, aunque sea brillante en conocimientos, difícilmente podrá transmitir a sus alumnos e hijos valores como la tolerancia, la empatía, la solidaridad o la justicia. El educador podrá educar en valores cuando él mismo exprese en su actuar esas actitudes.

 En Colombia, ante la violencia  vivida en décadas pasadas,  se instauró la Pedagogía del Perdón, donde la educación para la paz inicia con la superación individual de las heridas personales, esas, que no permiten el crecimiento personal y que  convierten al individuo en un ser hostil, agresivo y egoísta. En nuestro país existe una vasta investigación y bibliografía sobre la Educación para la Paz y los Derechos Humanos. Ejemplo de ello es la UIA que ha editado libros para cada nivel de los 6 grados de primaria que algunas instituciones ya aplican en las aulas.  Ante los acontecimientos de inseguridad y violencia que vive nuestro país no nos vendría nada mal reconstruirnos en bases edificantes  que nos permitan convivir con afecto, ternura y sensibilidad y contar con herramientas para enfrentar el conflicto con una reflexión serena y un espíritu abierto y respetuoso.

 El reto educativo es grande. Vivimos en una sociedad excluyente en la que nos cuesta mucho trabajo el reconocimiento del otro; un sociedad hostil, fundamentada en un dinámica de defensa-ataque; una sociedad intolerante, con gran dificultad de resolver los conflictos de manera asertiva y creativa; una sociedad inequitativa, pues no podemos negar la injusticia y desigualdad social.

Esto lo vemos en las finales de los torneos deportivos, en el salón de clases con el acoso escolar (bullying), en las agresiones verbales por problemas de vialidad, en las relaciones laborales. Las actitudes individualistas, la competitividad a costa de lo que sea, la soberbia, el desprecio y la desconfianza se hacen presentes a cada momento y buscan su caldo de cultivo en esta sociedad con las características antes mencionadas.

Se requiere de la formación de competencias ciudadanas integradoras donde el conocimiento de los Derechos Humanos y la formación en una Educación para la paz tengan cabida en las instituciones educativas y en la sociedad en general. La Educación para la Paz debe estar presente en los procesos de desarrollo personal.

Comparto simplemente una propuesta esperanzadora en momentos difíciles para nuestro país:  la reflexión sobre nuestra aportación a la paz de nuestro entorno, como maestros o padres de familia, iniciando  con la construcción de mi paz interior, para tejer, de uno por uno, la paz en nuestra sociedad, para que la delincuencia no sea la única “organizada” , sino que nos ciudadanos nos  organicemos a conciencia  para construir la cultura de la paz. 



Etiquetas:   Comunicación

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18423 publicaciones
4672 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora