. Los departamentos de relación con los clientes facilitan información a los
consumidores y reciben sus reclamaciones por cualquier defecto en sus
productos o por el mal funcionamiento de los servicios prestados. Estos servicios,
existentes en la mayoría de las grandes empresas, persiguen además
mejorar su propia imagen al ofrecer a los consumidores una vía rápida
para resolver sus reclamaciones y evitar así que tengan que recurrir a
los organismos de consumo o incluso que el problema salte a los medios
de comunicación. Sin embargo la información telefónica de los servicios
de atención al cliente genera muchas veces quejas de los usuarios,
porque las llamadas están robotizadas y cuando por fin se accede a ser
informado por un ser humano, es frecuente oír la consabida grabación de
"todos nuestros operadores están ocupados, rogamos permanezca a la
espera".El pasado año con motivo del Día Mundial del Consumidor la
Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, se
comprometió a regular
los servicios de atención al cliente de manera que desde el inicio de
la llamada los consumidores tengan la opción de ser atendidos por un
operador. Esta iniciativa legal que todavía no ha visto la luz, es tan sólo el último intento de regular
el funcionamiento de los SAC. Por este motivo resulta oportuno hacer un
recorrido por los antecedentes legales de los servicios de atención al
cliente y por los problemas con que se encuentran los consumidores
cuando recurren a ellos.Antecedentes de los Servicios de Atención al ClienteLa norma básica que recoge los derechos de los consumidores
es la Ley Generar para la Defensa de los Consumidores y Usuarios que a
pesar de ser aprobada en 1984, no tuvo su desarrollo normativo hasta
2007. Esta ley en su articulo 21 hace referencia a los Servicios de
Atención al Cliente de la siguiente forma: "Las oficinas y
servicios de información y atención al cliente que las empresas pongan a
disposición del consumidor deberán asegurar que éste tenga constancia
de sus quejas y reclamaciones. Si tales servicios utilizan la atención
telefónica o electrónica para llevar a cabo sus funciones deberán
garantizar una atención personal directa, más allá de la posibilidad de
utilizar complementariamente otros medios técnicos a su alcance."Este
es sin duda el primer antecedente legal de los SAC, que sin embargo no
recibió la atención de los legisladores hasta el 18 de marzo de 2011,
momento el que la entonces Ministra de Sanidad, Leire Pajín, presentó en
el Consejo de Ministros el primer Proyecto de Ley de Servicios de Atención al Cliente cuyos principios básicos eran:
- La
puesta a disposición de los clientes de un servicio de atención
telefónica personalizado y un número de teléfono, ambos gratuitos, para
atender sus quejas y reclamaciones, así como cualquier incidencia
contractual
- Las empresas tendrán un sistema de gestión unitario o
centralizado, de modo que se garantice la constancia de las quejas,
reclamaciones e incidencias presentadas y se facilite el seguimiento de
su tramitación
- El tiempo máximo de espera para el usuario desde
la recepción de la llamada en el servicio de atención al cliente no
podrá superar 1 minuto para más del 90% de las llamadas realizadas al
servicio de atención al cliente
- Las empresas desarrollarán
sistemas que midan las mejoras de sus servicios de atención al cliente y
tendrán que superar auditorías externas anuales
- Otro de los
aspectos previstos es que en el futuro las empresas cuenten con personal
debidamente formado y capacitado para atender las quejas de sus
clientes. Con esto se quiere mejorar la calidad del servicio y evitar
situaciones indeseables como que el operador desconozca la información
necesaria para resolver o gestionar la reclamación
Este proyecto de ley,
a pesar de que fue presentado en el Congreso el 10 de junio de 2011
para ser tramitado por el procedimiento de urgencia no vio finalmente la
luz.Principales problemas de los Servicios de Atención al ClienteEl principal problema
de los servicios de atención al cliente es sin duda la mala atención
telefónica que reciben los consumidores. La mayoría de estos
departamentos utilizan un número 902 que encarece la llamada. Además
recurren a un sistema de atención robotizada en el que se facilita al
usuario información sobre diferentes servicios de la empresa, que
normalmente no interesa al consumidor. Cuando el sistema transfiere la
llamada a un operador, es frecuente que estén todos ocupados con el
consiguiente perjuicio para el usuario que ve incrementado el importe de
la llamada.Precisamente la futura normativa presentada el
pasado día del consumidor, pretende resolver este problema obligando a
las empresas a que se ofrezca a los usuarios la posibilidad de acceder
desde el inicio de la llamada a la atención personalizada de un
operador.Otro problema con el que nos podemos encontrar en los
SAC es la mala o contradictoria información que se recibe. Puede
ocurrir, por ejemplo que la misma consulta reciba diferentes respuestas
en función de la persona que nos atienda. Esta situación ocurre
especialmente en las compañías telefónicas y se debe a la escasa
formación o preparación del personal que trabaja em estos departamentos
de atención al público.Consejos para llamar a los Servicios de Atención al ClienteAl
margen de que finalmente se apruebe una normativa que regule el
funcionamiento de los Servicios de Atención al Cliente, lo recomendable
cuando se utilizan estos teléfonos es tener previamente preparada la
consulta para hacerla de la forma mas concreta posible, y evitar así una
duración excesiva de la conversación. Por otra parte es posible
encontrar en Internet
páginas donde informan de teléfonos alternativos a los 902 de manera
que la consulta no tenga coste, al tratarse de una llamada local
cubierta por la mayoría de los contratos de ADSL.Finalmente, si
la atención recibida es mala o no ha satisfecho nuestras expectativas,
lo adecuado es dejar constancia de esta valoración en las llamadas
posteriores de control que realizan algunos SAC. En cualquier caso es
conveniente hacer llegar nuestra queja a la empresa en cuestión.