. Ante estos resultados, muchos presentadores y
contertulios televisivos mostraron su indignación. Así, uno de los contertulios
de una conocida cadena de televisión cuyo mérito es ser marido de una famosa
decía que los estudiantes que elegían la carrera de magisterio eran personas
con un expediente académico mediocre y sin mucha capacidad para estudiar otra
carrera. No sé a cuántos profesores y maestros conocerá esta persona,
seguramente ni a los que le dan clase a sus hijos, pero yo, que conozco a unos
cuantos, puedo decirle que el expediente de muchos de ellos es de sobresaliente
o notable en Bachillerato, algo que –probablemente- muy pocos contertulios
tienen. Otro colaborador, que tanto “sabe” de moda como de física cuántica, decía
que los que habían respondido a esas preguntas eran interinos, algo
absolutamente estúpido por su obviedad, ya que los maestros funcionarios no
tienen que hacer oposiciones. Añadía este buen hombre, cuya inteligencia tampoco
daba para gran cosa, que los interinos eran aquellos que suspendían, cuando en
realidad los interinos de cualquier oposición son todos aquellos que no
consiguen plaza en el proceso de concurso-oposición, aunque saquen de nota
media un 10, que existen casos.
Resulta
lamentable que aquellas personas que se dedican a informar no se preocupen ni
lo más mínimo en investigar sobre un tema y confundan con su ignorancia a las
personas a las que informan. Es una falta de profesionalidad manifiesta.
Dependiendo de cada comunidad autónoma, las oposiciones a maestro se componen
de diversas pruebas, de las cuales, la de cultura general, no es ni mucho menos
la más frecuente, porque lo que se evalúa principalmente en las oposiciones al
cuerpo de maestros son los conocimientos sobre didáctica, es decir; no se
evalúa lo que un maestro tiene qué enseñar, sino cómo debe enseñarlo. Así,
existen pruebas sobre casos prácticos, exposición de un tema del temario o
exposición de una programación didáctica.
Tal vez por mi
inclinación a ver confabulaciones en todas partes, estoy convencido de que este
tipo de informaciones obedecen a algún interés particular. En los últimos años,
tomando como justificación que nuestros alumnos siempre aparecen en los últimos
puestos de las evaluaciones internacionales, ciertos políticos están
interesados en desprestigiar constantemente a los maestros del sector público
con la intención de fomentar así la enseñanza privada y concertada. Enseñanza,
por otra parte, que no cuenta ni con la mitad de inmigrantes ni con la mitad de
problemas sociales, familiares y personales con los que se enfrenta a diario la
enseñanza pública.
Existen malos
maestros, eso es algo indiscutible, pero también es indiscutible que los
mejores maestros del país están en la escuela pública. La precaria calidad de
la educación en España no es culpa de que los maestros sepan o no por dónde
pasa el Duero. Eso es algo anecdótico. El problema de nuestra escuela es la
podredumbre que habita en el ministerio de Educación actual y pasados, que han
convertido a los maestros en burócratas obligados a rellenar centenares de
papeles de los que viven los miles de inútiles enchufados que habitan en los
despachos de la administración.