Contra la enseñanza pública

Esta semana pasada los medios de comunicación daban a conocer que el 86% de los opositores a maestro de la Comunidad de Madrid no había superado la prueba de conocimientos de cultura general, una prueba que incluía preguntas que debe responder un alumno de 12 años. Ante estos resultados, muchos presentadores y contertulios televisivos mostraron su indignación. Así, uno de los contertulios de una conocida cadena de televisión cuyo mérito es ser marido de una famosa decía que los estudiantes que elegían la carrera de magisterio eran personas con un expediente académico mediocre y sin mucha capacidad para estudiar otra carrera. No sé a cuántos profesores y maestros conocerá esta persona, seguramente ni a los que le dan clase a sus hijos, pero yo, que conozco a unos cuantos, puedo decirle que el expediente de muchos de ellos es de sobresaliente o notable en Bachillerato, algo que –probablemente- muy pocos contertulios tienen. Otro colaborador, que tanto “sabe” de moda como de física cuántica, decía que los que habían respondido a esas preguntas eran interinos, algo absolutamente estúpido por su obviedad, ya que los maestros funcionarios no tienen que hacer oposiciones. Añadía este buen hombre, cuya inteligencia tampoco daba para gran cosa, que los interinos eran aquellos que suspendían, cuando en realidad los interinos de cualquier oposición son todos aquellos que no consiguen plaza en el proceso de concurso-oposición, aunque saquen de nota media un 10, que existen casos.

 

. Ante estos resultados, muchos presentadores y contertulios televisivos mostraron su indignación. Así, uno de los contertulios de una conocida cadena de televisión cuyo mérito es ser marido de una famosa decía que los estudiantes que elegían la carrera de magisterio eran personas con un expediente académico mediocre y sin mucha capacidad para estudiar otra carrera. No sé a cuántos profesores y maestros conocerá esta persona, seguramente ni a los que le dan clase a sus hijos, pero yo, que conozco a unos cuantos, puedo decirle que el expediente de muchos de ellos es de sobresaliente o notable en Bachillerato, algo que –probablemente- muy pocos contertulios tienen. Otro colaborador, que tanto “sabe” de moda como de física cuántica, decía que los que habían respondido a esas preguntas eran interinos, algo absolutamente estúpido por su obviedad, ya que los maestros funcionarios no tienen que hacer oposiciones. Añadía este buen hombre, cuya inteligencia tampoco daba para gran cosa, que los interinos eran aquellos que suspendían, cuando en realidad los interinos de cualquier oposición son todos aquellos que no consiguen plaza en el proceso de concurso-oposición, aunque saquen de nota media un 10, que existen casos.
Resulta lamentable que aquellas personas que se dedican a informar no se preocupen ni lo más mínimo en investigar sobre un tema y confundan con su ignorancia a las personas a las que informan. Es una falta de profesionalidad manifiesta. Dependiendo de cada comunidad autónoma, las oposiciones a maestro se componen de diversas pruebas, de las cuales, la de cultura general, no es ni mucho menos la más frecuente, porque lo que se evalúa principalmente en las oposiciones al cuerpo de maestros son los conocimientos sobre didáctica, es decir; no se evalúa lo que un maestro tiene qué enseñar, sino cómo debe enseñarlo. Así, existen pruebas sobre casos prácticos, exposición de un tema del temario o exposición de una programación didáctica.

Tal vez por mi inclinación a ver confabulaciones en todas partes, estoy convencido de que este tipo de informaciones obedecen a algún interés particular. En los últimos años, tomando como justificación que nuestros alumnos siempre aparecen en los últimos puestos de las evaluaciones internacionales, ciertos políticos están interesados en desprestigiar constantemente a los maestros del sector público con la intención de fomentar así la enseñanza privada y concertada. Enseñanza, por otra parte, que no cuenta ni con la mitad de inmigrantes ni con la mitad de problemas sociales, familiares y personales con los que se enfrenta a diario la enseñanza pública.

Existen malos maestros, eso es algo indiscutible, pero también es indiscutible que los mejores maestros del país están en la escuela pública. La precaria calidad de la educación en España no es culpa de que los maestros sepan o no por dónde pasa el Duero. Eso es algo anecdótico. El problema de nuestra escuela es la podredumbre que habita en el ministerio de Educación actual y pasados, que han convertido a los maestros en burócratas obligados a rellenar centenares de papeles de los que viven los miles de inútiles enchufados que habitan en los despachos de la administración. 

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales