Mientras distraía el rato apostado sobre la barra tabernaria saboreando una refrescante cerveza, la abstracción vacía que en ese momento disfrutaba se vio repentinamente atraída por las calurosas carantoñas amorosas que una joven pareja, recién entrada, se intercambiaba con profusión. Las escenas espectáculo que ofrecían, sin apenas pausas, eran objetivo difícil de evitar para la curiosidad indiscreta de los presentes. Cierto es que este tipo de escenas, habituales en la normalidad, suelen pasar desapercibidas. En este caso no fue así. Los ardientes y recios magreos, adornados de lascivos sobeteos, abrazos propios de despedida, sonoros besuqueos y susurrantes palabras de amor, eran disimuladamente observados por la clientela presente.



