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Desbancar al Pragmatismo del Poder


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05/04/2013


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La Concertación ha sido expresión de ese cinismo político que hace discursos con la izquierda pero cobra con la derecha. El interés permanente que los aglutina es mantenerse en el Poder y controlar territorialmente al país. Para ello, es necesario mantener una maquinaria de propaganda eficaz a la cual se integran con Pragmatismo las testeras de los partidos, los expertos comunicacionales-publicitarios y cientos de “operadores políticos” que cumplen misiones de aniquilamiento de adversarios en diferentes frentes de acción, es decir, esos encargados de darles guaraca a los que sean críticos de sus malas prácticas.


 

Y detrás de esa organización visible, está la construcción Pragmática de redes soterradas de apoyo financiero, tomando a cargo la obtención de recursos para que perviva la coalición. Este último es el delicado espacio donde se transa con los intereses corporativos dispuestos a pagar por protección y facilitación. Los programas de gobierno se escriben con la mano y se borran con el codo.  Los compromisos que la organización establece con esos poderes fácticos determinan en definitiva el actuar del conglomerado cuando asume el Poder. El reciclaje de personeros de gobierno desde los directorios de las empresas o de la burocracia internacional que ellos manejan, se convierte en la plataforma que da soporte a la organización para que nunca sus miembros queden sin el apoyo interno. La relación de estos políticos con los grupos económicos está basada en la mutua conveniencia, en el apoyo recíproco y en un alineamiento incondicional con los caudillos que integran la cofradía.

 

Los grandes intereses corporativos que son dueños del país, así como sus socios estratégicos multinacionales, tienen frente a la política una visión aún más Pragmática. Juegan a los dos caballos en carrera y así se aseguran que la gente se desahogue, haga catarsis, pero que no se toque ni con el pétalo de una flor los pilares del sistema que les quedó como traje a la medida después del régimen militar. Sin embargo, cuando en la arena política incursionan nuevos actores,  el sistema ordenado y equilibrado que ha construido el Pragmatismo, comienza a temblar. Es el efecto telúrico del poder popular derivado de la sociedad civil movilizada, de consumidores indignados de tanto abuso, de personas que se suman a través de las plataformas tecnológicas, la aparición de un periodismo independiente disperso e incontrolable, que forma opinión pública y permite la coordinación de masivas acciones de desobediencia activa. De esta forma, la democracia blindada institucionalmente y apañada por los grupos pragmáticos que se distribuyen el Poder,  se va trizando, permitiendo que nuevos aires de renovación comiencen a circular por la olla a presión.

 

En lo medular, la tensión de fondo pasa por la concentración metódica de la riqueza en unas pocas familias y grupos, en desmedro de la población mayoritaria que va bancando ese crecimiento y cada vez va exigiendo mayor participación en reparto del queso. La corrección necesaria pasa por reformar el modelo económico, pero es lo que duele y quisiera evitar esa minoría poderosa que se enriqueció a costas del mismo. Por eso, desde la política, por imperfecta que ésta sea, se da la chance de construir un nuevo andamiaje institucional, que abra caminos de distensión de la presión social generada y así lograr que el país gane en estabilidad y progreso para todos.

 

Esa reforma al sistema debe ser política antes que económica y para avanzar en su conducción debe haber nuevos liderazgos, que no tengan las amarras ideológicas del pasado ni estén condicionados por los vínculos y colusiones con los poderes fácticos. Levantar esas nuevas opciones ciudadanas es una verdadera  odisea cívica, ya que todo el poder de la prensa oficial le juega en contra. Para llegar a unir fuerzas sociales para esta aventura de política mayor, es necesario generar una mística valiente que permita movilizar a los votantes jóvenes que descreen de la política tradicional por sus múltiples vicios. El abstencionismo sólo sirve a los que manejan el Poder.



Periodismo Independiente, Abril 5 de 2013. Síganos como  @hnarbona en Twitter.





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Etiquetas:   Corrupción   ·   Política   ·   Ética   ·   Sociedad

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