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“Si la
Junta acierta o no, el responsable es quien les habla”, dijo el miércoles
Juan Vicente Herrera en las Cortes de Castilla y León. Con ello pretendía
cargar con el malestar creado por el intento de supresión del primer ciclo de
la ESO en las localidades donde estaba impartiéndose. Además, quiso ir más
lejos: admitió que se permitirá a 53 localidades unirse a ese compromiso y
mantener la ESO en ellos siempre que se cumplan ciertos requisitos. Esos 53
centros son los que se vieron afectados por la supresión de la ESO al
inicio del presente curso.
Independientemente de los errores cometidos por
Juan José Mateos como titular de la Consejería de Educación (que ya son muchos
a lo largo de la presente legislatura), Herrera quiso hacer ver a la oposición
que la norma fue impulsada y aprobada por el MEC del Gobierno de Zapatero que,
dicho sea de paso, aprobó la LOE, aunque habría que remontarse a la LOGSE para
ver que lo que pretendía Mateos se plasma en la disposición transitoria cuarta
de la misma. Desde el año 2000 las plazas del primer ciclo de la ESO no se
ofertan a maestros, si bien hasta 1996 “las vacantes resultantes del
concurso de traslados en el primer ciclo de la educación secundaria obligatoria
se incluirán en la oferta de empleo público para el ingreso en el cuerpo de
maestros”.
Juan José Mateos, todavía consejero de Educación
en Castilla y León, pretendía cumplir la ley a rajatabla, desconociendo la
realidad de Castilla y León. Bien claro se lo dijeron los padres de la zona de
la montaña de León: “Los consejeros, los
diputados y los senadores están distantes y no debe ser así, pues
deberían estar más en contacto con los alcaldes y no solo visitar las zonas en
periodo electoral”.
Por regla general, los padres consideran que el
consejero estaba muy mal informado y peor asesorado; además, demuestra un
evidente desconocimiento de la comunidad, por eso han pedido a Herrera Campo el
cese inmediato de Juanjo Mateos. Incluso han ido más lejos: “Mateos debería de preocuparse de hablar con
los alcaldes, en lugar de mandar a los inspectores a hablar con los padres. En
muchos casos esos inspectores casi no saben dónde está el enclave de muchos
pueblos y desconocen la realidad de los mismos”.
Tomás Alonso, alcalde de Posada de Valdeón
(León), insiste en que Mateos es un desinformado porque hay zonas especiales
como las del corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa, desde donde no
pueden acudir los niños a diario hasta Cistierna, cuya ruta les llevaría
alrededor de tres horas y eso en situaciones climatológicas buenas.
Sea como fuere, y demostrada la incompetencia del
consejero de Educación, cuya dimisión y la de todo su equipo se espera en los
próximos días, hemos sabido por fuentes dignas de todo crédito --dentro del
propio Partido Popular-- que la decisión final de mantener los centros públicos
con la ESO en la zona rural no es de Juan Vicente Herrera y sí una propuesta de
Génova, para evitar más problemas a los ya sabidos de corrupción, reparto de
sobres y tráfico de influencias. Doy fe de ello.
El presidente Herrera tiene que dar explicaciones
de ello en las Cortes, aunque la oposición socialista suele estar fuera de
juego casi siempre. ¿Por qué no acudió a la reunión de Génova ese mismo día?
¿Temía reprimenda de Mariano o de Lolita de Cospedal?
¡¡Otra vez nos ha vuelto a mentir Juan Vicente
Herrera!! Seguimos esperando la dimisión o el cese de Juanjo Mateos; esperemos
que no intenten hacernos comulgar con ruedas de molino loco. Ya se sabe que,
cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el
respeto. Esa dimisión debe extenderse a todos los colaboradores del consejero
Mateos. Decía Alfonso X El Sabio que “los que dejan al rey errar a sabiendas,
merecen pena como traidores”.
Jesús Salamanca Alonso