Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Lectura   ·   Escritores   ·   Lectores   ·   Periodismo   ·   Libros   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Reseña   ·   Novela   ·   Tecnología



Las cuatro patas de la mesa


Inicio > Derecho
01/04/2013

1458 Visitas



 






 

La analogía de una mesa de cuatro   patas, es válida para los tres poderes del estado chileno y los ciudadanos de este país llamado Chile.

Se sabe que los legisladores en Chile (Senadores y Diputados) son los llamados a elaborar y diseñar las leyes que regulan el actuar de las personas en la vida cotidiana y de las distintas organizaciones que funcionan  en el desarrollo nacional. Son la primera pata de la mesa.

Pero las señales que se presentan en la actualidad, distan mucho de que estas legislaciones favorezcan al ciudadano común, aquel que paga sus impuestos, que trabaja diariamente y que se supone son representados por estos parlamentarios.

La noticia que se publica hoy en el diario “El Mercurio” del matrimonio de San Bernardo, donde se informa que debieron enrejar el interior de su vivienda, para evitar sucesivos asaltos de delincuentes, ya raya en lo insólito. ¡Los ciudadanos deben vivir encerrados, mientras que la delincuencia campea libremente y actúa sin oposición!

Otra información que es coincidente, es el hecho de que el escritor y Embajador Roberto Ampuero, debió al final vender una propiedad en Valparaíso, pese a que tuvo la intención de convertirlo y cederlo para un hogar de escritores, es decir, un lugar de encuentro cultural.  Y lo vendió ante el vandalismo imperante, que estaba desvalijando y ocupando sin oposición de la policía y de los jueces esta antigua casa patrimonial del puerto.

¿Yo no sé si los señores parlamentarios, cuyos sueldos son financiados por todos los contribuyentes se percatan de esas señales?  En resumen la primera pata de la mesa cojea y no cumple su función, de servir de soporte al país, que es la plataforma de la mesa.

La comparación es notoria con respecto a otros países, inclusive en algunos no desarrollados. Solo por dar un ejemplo, en los Estados Unidos las casas no cuentan con cierres perimetrales, sencillamente se ingresa libremente por el antejardín e inclusive no cuenta con protecciones en sus puertas y ventanas. Lo mismo sucede en Alemania y diversos países europeos, donde aquel que sea sorprendido en el interior de una propiedad privada, es castigado penalmente con severas penas.

No acontece lo mismo en Chile, la puerta giratoria es ya una institución. Aquel que es sorprendido al interior de una casa, es dejado en libertad y quizás castigado con leves sanciones, defendido mas encima por defensores públicos y que son financiados nuevamente por los contribuyentes, es decir, los asaltados y robados por los delincuentes. De no haber robo o delito, los jueces determinan su inmediata libertad. ¿Con que criterio? Con un criterio garantista, pero con el sesgo de que esas garantías solo corren por el lado de la  delincuencia. Por lo tanto, el poder judicial (jueces), son la segunda pata de la mesa,  que amparados en una legislación mal hecha, determinan  otorgar la libertad a delincuentes que son un peligro para la sociedad. Un caso concreto es la libertad de Hans Niemeyer, que una vez dejado en libertad sencillamente está prófugo de la justicia. La policía, siempre tan eficaz con otros prófugos, en este caso en particular no lo puede ubicar. Niemeyer burla a la justicia y a las policías, además del ciudadano común. Derivado de ello, esta segunda pata más que cojea, no logra soportar la plataforma de esta mesa y que es todo el país. ¿Lo comprenderán esta clase de abogados convertidos en jueces y que son férreos defensores de las garantías de los delincuentes?

La tercera pata es obviamente el Ejecutivo (Presidencia y Ministros), que se suponen que gobierna a nombre de los ciudadanos a Chile. Puede que sus intenciones sean buenas, que busque revertir una situación que heredo de gobiernos ineficientes anteriores. Pero su administración más bien se centra en aumentar una infraestructura penitenciaria a costa de todos los chilenos, que mejore la calidad de vida de estos delincuentes. Siendo que su accionar debiera dirigirse a dictar políticas claras, que eliminen la delincuencia que campea y se enseñorea en todos los sectores de la sociedad. Estas políticas debieran hacer comprender a los delincuentes que el delito no es redituable, que tiene un costo significativo. En la actualidad el delincuente sabe a ciencia cierta que de ser detenido el costo de cometer el delito es insignificante. Comprende que el riesgo de ser detenido, procesado y quizás sentenciado es significativamente menor al delito mismo cometido. Por eso se suceden homicidios, asaltos con resultado de muerte y muchas tropelías contra ciudadanos, cuyo unido delito es creer aun en la clase política. Esta tercera pata que es el Ejecutivo, quizás sospecha que cojea y en desequilibrio con respecto a las otras dos patas, intenta una solución lógica y racional.

Y lo racional y lógico es elevar el costo del delito, que la pena sea inconmutable y sea cumplida en su totalidad. Es increíble que los delincuentes, con una firme decisión de seguir delinquiendo, reciban beneficio tras beneficio, con salidas dominicales y rebajas en sus condenas. Más aun, aprovechando estos beneficios, siguen delinquiendo, pues es parte de su ser y de su cultura.

Solo en la Región Metropolitana coexisten dos clases de culturas; una de ciudadanos honestos que viven de sus sueldos, que pagan sus impuestos, que trabajan en distintos empleos y que en definitiva activan la economía de este país. Por el otro lado, un porcentaje menor de personas, que viven para delinquir, buscan como robar y hurtar en el comercio, creen que su actividad es un trabajo más y en definitiva vivir del sistema.  Por eso las casas enrejadas, las casas con alarmas, el homicidio ante la menor reacción, la sustracción de autos y desarmados por partes para su venta. En fin, la lista es larga.

Mientras la clase política (Ejecutivo y Legislativo) y el Poder Judicial, no comprenda que debe enviar claras señales para que esta cultura sea eliminada, es poco lo que se puede lograr. Al final los resultados van aparejados con una mayor dotación de las policías y el sistema penitenciario, es decir, con un mayor gasto publico. ¿Es eso eficiencia?

Y la cuarta pata que al final no cojea, está bien diseñada y es la única que soporta esta plataforma de la mesa llamada Chile.

Una pata que al final visualiza que los desequilibrios son evidentes y notorios  con respecto a las otras tres patas. ¿Cuál es su herramienta de presión? Solo el de castigar a esta clase política con su no elección en los procesos eleccionarios, de demostrar su enojo hacia las autoridades y especialmente a jueces garantistas,  de protestar por tamaña estulticia. Y estulticia por negar un hecho evidente, que las leyes están hechas para favorecer a los delincuentes y no para proteger a los ciudadanos.



Etiquetas:   Política   ·   Justicia

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
22249 publicaciones
5302 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora