
. Vale la pena un recuento de los daños.
Violencia e inseguridad. No bien MAME se acomodaba en el asiento, aún tibio, del ex jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, cuando el teléfono rojo de su despacho (no conozco el despacho de MAME, pero cuenta la leyenda que todo político medianamente importante tiene un teléfono rojo para las emergencias) comenzó a sonar insistentemente para anunciar una ola de asesinatos en el Distrito Federal. Éste sería el preludio de su más grande deuda con los capitalinos: su actuación frente a la inseguridad. No es un secreto que alarmantes hechos delictivos (la actuación de sicarios en un buen número de ejecuciones en la Ciudad de México) han impedido darle al D.F. el barniz de ciudad segura que con tanto “esmero” los publicistas de MAME se encargaron de remachar en la opinión pública. Vaticano. ¿Qué tenía que hacer MAME con el Papa Francisco?, ¿a qué fue al Vaticano?, ¿quién lo invitó, Norberto Rivera o la administración vaticana? Entiendo que el Papa Francisco es Jefe del Estado Vaticano, pero también es un poderoso líder religioso. Su posición es particularmente ambigua, pero aún más ambigua fue la posición que, con el gesto de ir a su entronización, adoptó MAME. La posición del Papa argentino respecto al tema del matrimonio entre personas del mismo sexo, o la interrupción legal del embarazo, reflejan con nitidez la postura del ala más conservadora de la Iglesia Católica, precisamente aquella que con tanta vehemencia condena los ordenamientos legales, llamémosles, de avanzada. Insisto, MAME, Jefe de Gobierno de una de las pocas ciudades latinoamericanas que en su legislación contempla temas tan “ofensivos” para la Iglesia Católica, ¿qué hacía con el Papa Francisco? Transporte. La noticia se diò por lo bajo mientras usted se decepcionaba viendo a la Selección mexicana empatando con la estadunidense. Resulta que el 26 de marzo, la Gaceta Oficial del Gobierno del Distrito Federal, informó del aumento en las tarifas en el metrobus, los microbuses y los taxis. Usted, al igual que yo, imaginaría inocentemente que el aumento de tarifas vendrá precedido de un mejor servicio, incluyendo mejores unidades y cultura vial por parte de los operadores, pero eso sería tanto como imaginar que la Selección mexicana gane, sin mucho esfuerzo, en el Estadio Azteca. Protocolo. La Secretaría de Seguridad Pública del D.F., publicó el “Protocolo de Actuación Policial de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal para el control de multitudes”, sea lo que eso signifique, la realidad es que en un primer momento me vi seducido por la palabra “protocolo”, una palabra elegante y hasta melódica. Sin embargo, andando los ojos por el documento, la tímida sonrisa que se me había dibujado en los labios se fue desvaneciendo, pero despareció del todo cuando el mentado y “elegante” protocolo contemplaba la “(…) II. Reducción física de movimientos; III. Utilización de armas incapacitantes no letales, y IV. Utilización de armas de fuego o de fuerza letal. (¡!)”. Más que un “protocolo”, el citado documento es un permiso para reprimir. No hay más. Con su publicación se me vienen a la mente los sucesos del 1 de diciembre: la brutalidad policial no castigada, las detenciones arbitrarias, los abusos, el sistema de impartición de justicia convertido en una cloaca, entre otras lindezas más. El muy ligero disfraz de izquierda que vistió MAME durante la campaña electoral se deshizo. Ha dejado ver su talante, y para la muy desdibujada noción de izquierda que el mapa político mexicano nos ofrece, MAME es ahora la derecha de la izquierda.