Reflexion sobre the Presidential day

Los que hemos tenido la oportunidad de vivir en la capital de los EU y hemos podido ver de cerca los momentos de este día, sabemos apreciar un glorioso día de patriotismo sin regateos de ninguna especie. Mas cuando pasa el tiempo.

 

. Mas cuando pasa el tiempo.
Hace ya 40 años que tuve la oportunidad de presenciar el día de cambio presidencial de Gerard Ford a Jimmy Carter. No me toco reelección sino cambio de mando.

Hay cosas que en años no cambian pero lo hacen sentir por dentro una sensación de respeto hacia ese país por razones muy diversas.

EU podrá ser visto como verdugo o héroe del mundo por el mundo, pero ese día su gente, la que vive en la capital, en el país y que viaja a D. C. solamente para ver de lejos con una banderita en la mano y bajo un frio nada agradable, refleja el amor y respeto que siente por su nuevo presidente, su reelecto presidente pero sobre todo por su país.

Viva América. Se le canta a América con devoción, se jura por ella, se exaltan los valores del pueblo que ha hecho a ese país el más importante del mundo pese a quien le pese, se agradece a las fuerzas armadas, que gracias a ellos y a su sacrificio se tiene paz adentro y seguridad, se aplaude con espontaneidad, los discursos son breves con personas del pueblo que van desde cantantes hasta pastores de iglesias diversas, los presentadores son certeros en sus mensajes, toda la capital escucha como si estuviera en primera fila teniendo como testigo el Capitolio y el Obelisco que silenciosos ven a sus patriotas como entonan cantos y aplausos con gran propiedad.

Muchas lágrimas de emoción.

Hay gente de todos colores y sabores, religiones, creencias, preferencias y hay que decirlo cada vez son más, pues EU es un país que su grandeza se la debe a los inmigrantes.

La solemnidad del acto es fabulosa y estoy convencido que muchos desearían vivir por su país lo que ellos viven en ese momento por el de ellos. Un acto en especial que llama la atención es el juramento presidencial.

El hombre que esta por convertirse en la persona más poderosa del mundo levanta su mano derecha anteponiendo la izquierda sobre la Biblia no católica sino protestante como la llamarían muchos y declara respetar y hacer respetar la Constitución de los Estados Unidos de América por sobre todas las cosas con la ayuda de Dios.

Mencionan sin remilgos y aceptan que su grandeza se debe a la ayuda de Dios, que recurren a sus consejos y a través de sus rezos le piden inspiración para resolver los problemas más serios de su país y del mundo entero, porque reconocen que como primera potencia mundial tienen aliados pero también muchos enemigos porque muchos no están de acuerdo en cómo resuelven las cosas.

El mensaje presidencial nace de estos principios y va directo al corazón de los americanos que cercan las calles para ver caminar a su presidente con su esposa saludando a todos como verdaderos estrellas de la pantalla sin serlo.

No se finge, ni se disimula, ni se miente y muchos países mediocres gritones deberían aprender a querer y respetar más a su pueblo pues es este quien al final de cuentas los recuerda con amor o con odio eterno.

Estamos muy lejos de poder ser un país con la grandeza patriótica que por 57va ocasión Estados Unidos nos ha brindado.

El vicepresidente solo saluda y sin hablar respeta a su jefe en todo momento. Gran solemnidad sin duda.

El predicador económico.

UNETE



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