No hay cosa más absurda que convocar una rueda de prensa y no admitir preguntas. Es una auténtica necedad carente de la más mínima lógica. Cuando alguien, especialmente los políticos, quieren transmitir determinada información a los medios de comunicación y les convocan a una rueda de prensa, lo normal es que en la misma den a conocer el motivo de la convocatoria, expongan el mensaje oportuno, y abran un turno de preguntas para completar el mensaje transmitido, centrar la información, y aclarar dudas. Al menos este es el objetivo de este tipo de convocatorias.



