.tycsports.com/notas/62361-palermo-grito-su-ultimo-clasico-y-boca-puso-jaque-river-">vencer a River por 2 a 0 en la Bombonera. Los goles Carrizo e/c y Palermo. El equipo de Falcioni golpeó en el primer tiempo y resolvió esperar en el complemento ante un rival que escaseó de profundidad en los últimos metros. Monzón y Chávez, las figuras. River, cada vez más complicado con la Promoción.
Y en un minuto cambió todo. Córner, sin destino aparente de alguna cabeza de Boca y el error de cálculo de Juan Pablo Carrizo abrió el marcador, que hasta por aquél entonces, disfrutaba predominio millonario, a base de la habilidad de Erik Lamela y las apariciones de los dos tanques que colocó Juan José López, Mariano Pavone y Rogelio Funes Mori. El 1 a 0 fue la estocada, el golpe inesperado. River no se pudo recuperar de este shock. Minutos después, tras un rebote en la medialuna del área, le quedó servida la pelota a Palermo, quien sólo tuvo que poner la cabeza para que la Bombonera latiera definitivamente. Goles que llegaron sin un argumento de juego claro, vale aclarar. Este Boca no se diferencia por un caudal técnico de excelencia sino de extraer en plenitud las oportunidades que surjan. Un sello made in Falcioni. Y allí se murió el partido.
Lo de River fue meritorio. Su problema es la definición, las chances que tuvo enfrente a Lucchetti se desactivaron un poco por la buena actuación del ex Banfield y un poco también por impericia propia, un síntoma que viene sufriendo en las últimas fechas. Pretendió por las bandas, tanto con Pereyra como Ferrari, tratando de encontrarse con Lamela, a veces no largándola a tiempo pero yendo al frente siempre. Se debe valorar esta personalidad para un futbolista tan joven. La Promoción está ahí, golpeando las puertas, y claramente las piernas pesan más, te quita inteligencia ese pensamiento continuo con la calculadora. Le pasa a cada uno de los equipos que luchan en este mini torneo.
Con el 2 a 0 a favor Boca ajustó las clavijas. Sólido en la izquierda Monzón, surgiendo en ofensiva y marcando su franja. La dupla Caruzzo e Insaurralde redondeó una buena actuación tras varios traspiés en este Clausura y Clemente, hablando mucho, cuestión que le valió la roja sobre el final en un choque dialéctico con Almeyda, también expulsado, incursionó de manera eficaz, como suele hacerlo. Somoza, lento al principio persiguiendo a Lamela, quien le tomó el pulso e hizo lo que quiso con él durante los primeros 25 minutos, luego acumuló entereza y supo ubicarse de forma óptima para ser balance entre los defensores y Colazo y Chavez, por izquierda y derecha, respectivamente.
El complemento no varió la ecuación. River llegando sin dañar el arco de Lucchetti y Boca esperando. Algunas llegadas aisladas, como la de Mouche que quedó solo y se le fue desviado el remate y poco más. Los minutos fueron pasando, la desesperación del visitante en aumento, las ovaciones para Riquelme y Palermo y los roces sobre el final entre Almeyda y Clemente. Pitazo de Loustau. El festejo de Boca y la desazón de River, peregrinando en esta lucha que parece no terminar jamás. Hoy mereció más. Pero en un minuto cambió todo.
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