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Que Dios los perdone por haberme elegido


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20/03/2013

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Confesiones.


 

Ayer en el Vaticano, se llevo a cabo la misa de entronización formal del nuevo pontificado del Papa Francisco, quien será primero de su nombre una vez que algún otro Papa utilice en el futuro el mismo nombre, mientras tanto será solo así, Papa Francisco sin prefijo.

A la convocatoria de este que será un personaje de culto, acudió una insuperable cantidad de jefes de estado y de gobierno, ciento treinta y dos delegaciones incluida la de nuestro país encabezada por el Presidente  Enrique Peña Nieto, la mayor participación en comparación de cualquier otro tipo de convocatoria.

A una semana de su designación el Papa, ya consolido su figura internacional más allá de la representación que ostenta y su tradicional influencia mundial, el Papa Francisco muy rápidamente irrumpió en la escena global para presentarse como un Papa de época.

Bastaron solo dos días después de su elección, para que el Papa Francisco fascinara al mundo con su personalidad que es tal vez por primera vez mas poderosa mediáticamente que su investidura, salvo claro con la excepción del gobierno argentino del que fue acérrimo opositor, dos días  solamente para inaugurar los que es desde ya una nueva era, en una institución milenaria.

Porque la sorpresiva asunción de un Papa no europeo y jesuita, no se trato de una simple transición, es un relevo que es el umbral de lo que está siendo ya una muy profunda transformación.

El antecedente de un cambio que recae en su libertad de compromisos con el poder de la curia romana, que recae en los hombros de su carisma y prestigio personal.

Porque este Papa se gano desde el primer minuto en que apareció con gran sencillez en el balcón del palacio Vaticano, la confianza colectiva, un personaje extraordinario en el que se puede creer, la religión al final de cuentas es eso, un acto de fe.

La situación es por supuesto tan extraordinaria como lo es el mismo personaje, un hombre de gestos espontáneos, comprometido con la congruencia de sus creencias y eso se transmite.

El Papa Francisco  es un genuino promotor del cambio, autocritico y con una forma de comunicación que privilegia el decir las cosas directamente, de forma concreta y con una inusitada franqueza, factor que le dado una enorme conexión con la gente.

Al tal grado que el gobierno italiano ha reconocido que la llegada del Papa Francisco será un factor para la recuperación económica de esa nación, ante la esperada ola permanente de visitantes que se esperan en peregrinación para conocerlo.

Porque este Papa llama y capta la atención con su estilo personal desenfadado, que rompe con protocolos en clara alusión a su vocación de servicio y no de aprovechamiento de los privilegios, que ya trae de cabeza a su cuerpo de seguridad.

Por eso no puede escapar al análisis, la frase que expreso en la cena con los Cardenales después de su elección y presentación, que es sin duda elemento que lo caracteriza “que Dios los perdone por haberme elegido”

Lo que en resumen es un anuncio de su ánimo renovador, una manifestación clara de su intención de romper con el establecimiento de un orden que estaba tergiversando la vocación original de la iglesia.

Porque a pesar de su ánimo conservador en algunos temas, como el aborto y el matrimonio entre homosexuales, Francisco va a darle un giro radical al comportamiento de la institución, quiere una iglesia pobre para los pobres.

Un pontificado que materialmente llevara la iglesia a la calle, estableciendo de manera puntual un retorno necesario al sentido original de la iglesia, sobre todo en función de la atención a los menos favorecidos.

Este ánimo y el mensaje de misericordia, se convierten de suyo en el mejor planteamiento publicitario para la iglesia, tan cuestionada precisamente por el comportamiento polémico de algunos de sus dirigentes.

El Papa de los pobres como empieza ya a señalársele, ha acaparado la atención mundial, más allá de su nombramiento, manteniendo una expectativa que trasciende la normalidad.

Es que cada paso de su pontificado es una noticia, de esta diferencia de comportamiento y eso que todavía no hemos visto nada, esto es solo un comienzo.

Sin embargo, sus gestos espontáneos, son anécdotas que corren con gran velocidad por la carretera de la información, su reticencia al boato propio de la investidura, su austeridad, pero sobre todo su humildad.

Sin embargo esa naturalidad no puede verse solo como parte de su naturaleza, en ella va el mensaje substancial de su intención, no se trata pues de pensar que esa espontaneidad sea solo producto de la improvisación.

Porque en sus actos también hay decíamos sustancia, como la exigencia a los Cardenales para que su comportamiento en adelante sea irreprochable y austero lo cual viniendo no solo del Papa, sino de alguien que predica con el ejemplo, es una instrucción precisa.

Un mensaje que conlleva además una sensación de que no va a ocultar nada, no va a proteger conductas inapropiadas de ningún jerarca católico, e incluso las va a castigar con gran severidad.

Esta actitud no solo obedece a una característica personal, se fortalece en la forma de su elección, porque con el paso de los días ha trascendido que en la votación influyo su postura decíamos autocritica.

El Papa Francisco  se manifestó en contra de las actitudes de la curia romana, que hoy se sabe fueron un factor esencial para la renuncia de Benedicto XVI, quien ciertamente ya no tuvo las fuerzas físicas para contrarrestar ese poder, que hasta ahora parecía intocable.

De tal suerte que el entonces Cardenal Bergoglio se gano el apoyo irrestricto de todos los Cardenales no europeos, que más que buscar una descentralización, pugnan por el reformismo, que solo un personaje de la talla de Francisco puede realmente impulsar.

La renovación de la iglesia católica, no puede verse solo como un hecho aislado que influya nada mas en los creyentes de esa religión, por su envergadura y dimensión, es un hecho que tendrá impacto en toda la dinámica mundial.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandall                                  

 



Etiquetas:   Política   ·   Religión   ·   Vaticano

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