Ayer en el Vaticano, se llevo a cabo la misa de
entronización formal del nuevo pontificado del Papa Francisco, quien será
primero de su nombre una vez que algún otro Papa utilice en el futuro el mismo
nombre, mientras tanto será solo así, Papa Francisco sin prefijo.
A la convocatoria de este que será un personaje de culto,
acudió una insuperable cantidad de jefes de estado y de gobierno, ciento
treinta y dos delegaciones incluida la de nuestro país encabezada por el
Presidente Enrique Peña Nieto, la mayor
participación en comparación de cualquier otro tipo de convocatoria.
A una semana de su designación el Papa, ya consolido su
figura internacional más allá de la representación que ostenta y su tradicional
influencia mundial, el Papa Francisco muy rápidamente irrumpió en la escena
global para presentarse como un Papa de época.
Bastaron solo dos días después de su elección, para que el
Papa Francisco fascinara al mundo con su personalidad que es tal vez por
primera vez mas poderosa mediáticamente que su investidura, salvo claro con la
excepción del gobierno argentino del que fue acérrimo opositor, dos días solamente para inaugurar los que es desde ya
una nueva era, en una institución milenaria.
Porque la sorpresiva asunción de un Papa no europeo y
jesuita, no se trato de una simple transición, es un relevo que es el umbral de
lo que está siendo ya una muy profunda transformación.
El antecedente de un cambio que recae en su libertad de
compromisos con el poder de la curia romana, que recae en los hombros de su
carisma y prestigio personal.
Porque este Papa se gano desde el primer minuto en que
apareció con gran sencillez en el balcón del palacio Vaticano, la confianza
colectiva, un personaje extraordinario en el que se puede creer, la religión al
final de cuentas es eso, un acto de fe.
La situación es por supuesto tan extraordinaria como lo es
el mismo personaje, un hombre de gestos espontáneos, comprometido con la
congruencia de sus creencias y eso se transmite.
El Papa Francisco es
un genuino promotor del cambio, autocritico y con una forma de comunicación que
privilegia el decir las cosas directamente, de forma concreta y con una
inusitada franqueza, factor que le dado una enorme conexión con la gente.
Al tal grado que el gobierno italiano ha reconocido que la
llegada del Papa Francisco será un factor para la recuperación económica de esa
nación, ante la esperada ola permanente de visitantes que se esperan en
peregrinación para conocerlo.
Porque este Papa llama y capta la atención con su estilo
personal desenfadado, que rompe con protocolos en clara alusión a su vocación
de servicio y no de aprovechamiento de los privilegios, que ya trae de cabeza a
su cuerpo de seguridad.
Por eso no puede escapar al análisis, la frase que expreso
en la cena con los Cardenales después de su elección y presentación, que es sin
duda elemento que lo caracteriza “que Dios los perdone por haberme elegido”
Lo que en resumen es un anuncio de su ánimo renovador, una
manifestación clara de su intención de romper con el establecimiento de un
orden que estaba tergiversando la vocación original de la iglesia.
Porque a pesar de su ánimo conservador en algunos temas,
como el aborto y el matrimonio entre homosexuales, Francisco va a darle un giro
radical al comportamiento de la institución, quiere una iglesia pobre para los
pobres.
Un pontificado que materialmente llevara la iglesia a la
calle, estableciendo de manera puntual un retorno necesario al sentido original
de la iglesia, sobre todo en función de la atención a los menos favorecidos.
Este ánimo y el mensaje de misericordia, se convierten de
suyo en el mejor planteamiento publicitario para la iglesia, tan cuestionada
precisamente por el comportamiento polémico de algunos de sus dirigentes.
El Papa de los pobres como empieza ya a señalársele, ha
acaparado la atención mundial, más allá de su nombramiento, manteniendo una
expectativa que trasciende la normalidad.
Es que cada paso de su pontificado es una noticia, de esta
diferencia de comportamiento y eso que todavía no hemos visto nada, esto es
solo un comienzo.
Sin embargo, sus gestos espontáneos, son anécdotas que
corren con gran velocidad por la carretera de la información, su reticencia al
boato propio de la investidura, su austeridad, pero sobre todo su humildad.
Sin embargo esa naturalidad no puede verse solo como parte
de su naturaleza, en ella va el mensaje substancial de su intención, no se
trata pues de pensar que esa espontaneidad sea solo producto de la
improvisación.
Porque en sus actos también hay decíamos sustancia, como la
exigencia a los Cardenales para que su comportamiento en adelante sea
irreprochable y austero lo cual viniendo no solo del Papa, sino de alguien que
predica con el ejemplo, es una instrucción precisa.
Un mensaje que conlleva además una sensación de que no va a
ocultar nada, no va a proteger conductas inapropiadas de ningún jerarca
católico, e incluso las va a castigar con gran severidad.
Esta actitud no solo obedece a una característica personal,
se fortalece en la forma de su elección, porque con el paso de los días ha
trascendido que en la votación influyo su postura decíamos autocritica.
El Papa Francisco se
manifestó en contra de las actitudes de la curia romana, que hoy se sabe fueron
un factor esencial para la renuncia de Benedicto XVI, quien ciertamente ya no
tuvo las fuerzas físicas para contrarrestar ese poder, que hasta ahora parecía
intocable.
De tal suerte que el entonces Cardenal Bergoglio se gano el
apoyo irrestricto de todos los Cardenales no europeos, que más que buscar una
descentralización, pugnan por el reformismo, que solo un personaje de la talla
de Francisco puede realmente impulsar.
La renovación de la iglesia
católica, no puede verse solo como un hecho aislado que influya nada mas en los
creyentes de esa religión, por su envergadura y dimensión, es un hecho que
tendrá impacto en toda la dinámica mundial.
guillermovazquez991@msn.com
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