El dos es el uno

      El mundo del tenis sospechaba que su record tenía fecha de vencimiento.Su físico le decía que las tres horas jugadas frente a Murray, más sus 36 partidos ganados en fila en este 2011, lo limitaban y mucho. A todo esto Djokovic no le hizo caso; se reveló deportivamente y se consagró en Roma.

 

.Su físico le decía que las tres horas jugadas frente a Murray, más sus 36 partidos ganados en fila en este 2011, lo limitaban y mucho. A todo esto Djokovic no le hizo caso; se reveló deportivamente y se consagró en Roma.
 

     Otra vez el polvo de ladrillo vio las caras de los dos mejores del mundo: Novak y Rafa. La definición de este Masters 1000 fue casi de otra galaxia. La intensidad del partido, los inextinguibles peloteos, la  calidad de los tiros, son cosas que pocas veces se ven en  este deporte.

    El encuentro en Roma entre estos dos gladiadores mostraba varios interrogantes: Djokovic podía hacer pesar su racha ganadora frente a su rival de turno; Nadal podría ser derrotado en dos finales consecutivas en polvo de ladrillo; las 36 victorias consecutivas le harían sufrir al serbio una presión difícil de sostener; el acecho de  Novak en la carrera por el número uno del mundo intimidaría al español, eran algunas de las más importantes cuestiones a resolver.

   El 6-4 y 6-4 fue un resultado mentiroso, como se suele decir a la hora de los merecimientos en todo deporte. Sin embargo, tiene justificación ese marcador. Djokovic siempre inclinó la cancha a su favor, producto de la  contundencia de sus golpes, especialmente de su  impresionante revés cruzado al mejor estilo del ruso Kafelnikov(tenista retirado en el año 2003). Y esto es para remarcar porque el español suele presionar y tejer sus telarañas , precisamente por el lado del revés de sus rivales. Pero por ahí con “ Nole” no se puede. Pese a que el zurdo jugó de forma impresionante defensivamente hablando, su rival jugó mejor los puntos importantes( le ganó ambos sets quebrándole en el noveno game); algunos quedarán para el recuerdo.

    No se sabe quien podrá parar a esta máquina serbia, capaz de acabar con Nadal en dos finales consecutivas sobre su emblemática superficie( al español no se le escapan dos títulos seguidos, desde el 2009, cuando perdió la final de Madrid frente a Federer y cuando cayó en los octavos de Roland Garros ante Soderling), ambas logradas en dos sets. Se podrá decir que si el partido iba a un tercer set la historia podría ser otra, pero esto no ocurrió.

    En  una semana arrancará Roland Garros, el torneo de Nadal sin dudas. Djokovic querrá ganar su tercer grand slam distinto. Igualmente, si  alcanza la final de este torneo francés será el nuevo número uno del mundo. ¿Su mágico presente le permitirá realizar la enorme hazaña de vencer a Rafa al mejor de cinco sets? ¿Qué tarea complicada, no? Igual en esta temporada el dos es el uno. El número 37 (cantidad de victorias consecutivas) es el argumento irrefutable.

Por Lucio Luján

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