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Paradigmas de la Sociedad


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14/03/2013

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PARADIGMAS DE LA SOCIEDAD


 

Por Freddy Ponce

 

INTRODUCCION

La sociedad que fuera construida a partir del modelo social del siglo 20, se encuentra agotada y en esta medida nuevos paradigmas permean la sociedad actual. Nada o casi nada de lo que fue la forma tradicional de la sociedad de comienzos del siglo 20, está hoy vigente como forma societal, sin embargo aún muchas personas educadas tradicionalmente siguen vinculándose entre si de la forma primitiva.

 

De este modo un número importante de ciudadanos de a poco se han encontrado viviendo la MATRIX, sin tener casi conciencia del cambio producido, lo que les limita el potencial de seres humanos, en capacidad de experimentar las formas de vida actual. Así para ellos se está prisionero, y los barrotes están en la cosmovisión construida por los nuevos paradigmas.

 

El intento es analizar las formas de acción colectiva y la configuración de actores sociales, no es el propósito el desarrollar los mapas conceptuales de las formas de acción colectiva, frente a la presentación de una problemática general y de las orientaciones para su análisis.

 

DESARROLLO

La sociedad como es hoy conocida, ha sido persistentemente agitada por cambios revolucionarios. A saber en el siglo 20, El nacimiento de la energía atómica; la teoría de la relatividad y la teoría cuántica; la biología molecular; la psicología fisiológica; el auge y caída de los procesos de consolidación económico y sociales; y el desarrollo de una visión de protección del medio ambiente. Se puede decir que la revolución tecnológica, ha transformado de raíz el estilo de vida actual de los pueblos.

 

De modo que la sociedad actual vive en un continuo tránsito desde un paradigma a otro, en razón a los profundos cambios que impone la tecnología y las nuevas concepciones de mundo. La vieja racionalidad determinista se resiste a dejar de cuantificar cada fenómeno de la realidad y las acciones sociales.

 

Definir los cambios en los paradigmas de la sociedad, requiere de puntualizar una definición conceptual de los términos comúnmente utilizados, sobre Sociedad y Paradigma, a fin de presentar una respuesta acertada sobre los modelos de sociedad que se están construyendo.

 

En primer lugar se puede señalar que como voz “Sociedad” deriva del latín Societas, que significa; Asociación, Comunidad que a su vez deriva de Socius; y cuyo significado es socio o compañero. Mientras que en un sentido más amplio y general; se puede decir que es la agrupación de individuos, que establecen vínculos y relaciones recíprocas, e interacciones estables. De forma más restringida, es la agrupación, en un Territorio–Nación; de individuos humanos, que participan de la misma cultura e instituciones sociales, interaccionando entre sí, en el desarrollo de intereses comunes y consecución de sus fines.

 

Por otra parte el término paradigma, implica un nuevo modelo de comportamiento, que debe ser pensado en función de los valores compartidos por la sociedad u organización, y desarrollados en todo el ámbito científico, religioso, filosófico u otro contexto epistemológico, el que está unido a los métodos, reglas y formas generales utilizadas en la realización de una investigación, y que pueden ser utilizados como sinónimo o marco teórico de teorías modeladas a partir de preconcepciones validadas.

 

Sobre el particular, Thomas Kuhn[1], concibe el termino Paradigma como un logro, es decir, como una forma nueva y aceptada para resolver los problema en la ciencia, que más tarde será utilizado como un modelo de comportamiento, que permite realizar investigación y luego trascender a la formación de una teoría.

 

 

 

EL NUEVO CONTEXTO

En la historia de los últimos siglos, la humanidad ha vivido entre paradigmas a veces errados o insuficientes, los que se han constituido en gran medida como los verdaderos arquetipos sociales, pero a la luz del conocimiento actual se puede asegurar que son insuficientes para dar respuesta a las necesidades de la sociedad actual.

 

En las últimas décadas del s. 20 e inicios del siglo 21, el desarrollo de tecnologías inician una transformación radical en la información y comunicación y por ello la forma de organización social se encuentra en un proceso de cambios sustanciales, tanto en la generación de productos y servicios de alta eficiencia económica y útiles a la sociedad, como también en las formas de interrelación entre los ciudadanos, lo que implícitamente se encuentra dado por el apoyo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

 

Para nadie es desconocido, que los modelos de comportamiento social y paradigmas de la sociedad, al estilo del pasado siglo, se encuentra agotados, mientras que para algunos, aún continua vigente y miran el mundo a la manera del siglo 20. La crisis se acentúa en la medida que se hace vigente el paradigma digital, cuya construcción de la digitalidad se encuentra en que las cada vez más eficientes formas comunicativas, las que han pasado a su segunda etapa “Se internalizan como Propias”, y por supuesto, la sociedad tradicional queda atrás agotada en sus raíces mismas y, hoy es incapaz de ofrecer respuestas coherentes a las grandes necesidades actuales y por tanto menos a las necesidades futuras del ciudadano, no solo en cuanto conformación de una nueva forma del rol del estado, sino que tampoco a las formas éticas de comportamiento humano, en una civilización en la que la tecnología ha sido adoptada como una forma de vida.

 

Como sociedad, hoy se asiste a un conjunto de transformaciones económicas-sociales y culturales que no tiene precedentes en la historia humana. Los muros ciudadanos caen y los nuevos ciudadanos se encuentran en el proceso de toma de conciencia de su espacio en el mundo virtual, el que requiere de tomar el poder, sin embargo a pesar de ello se sigue incrementando la brecha comunicacional, en el desarrollo humano, pues se amplían las diferencias económicas entre los países desarrollados y aquellos en pleno subdesarrollo y aún más en los mismos países existen grandes y graves diferencias económicas, que no permiten a parte de la población acceder al desarrollo igualitario de los ciudadanos.

 

La globalización con su estructura mundial no logra traspasar los ghetos comunicacionales pues ella se ha adormecido en un proceso que engloba una creciente internacionalización del capital financiero, industrial y comercial, sin precedentes orientado a satisfacer las formas de organización neoliberal de corte capitalista, la que no ha sido capaz de ecualizar a todos los ciudadanos del mundo.

 

Quizás nunca en la historia de la Humanidad, el ritmo de cambio social[2] ha sido tan acelerado como en los últimos años. El gran cambio ha sido la casi desaparición, en el mundo occidental y desarrollado, del grupo social más importante en la historia de la Humanidad: el campesinado.

 

El mundo se ve invadido por formas de producción y consumo, y se hace evidente la preocupación por el deterioro incontenible de los recursos naturales, el avance de la pobreza; y otras lacras sociales como la droga en manos de la juventud, es por tanto que el nuevo paradigma constituye un nuevo fenómeno que ha llegado a convertirse en modelo para los países en desarrollo, es “LA SOCIEDAD TECNOLOGICA GLOBAL Y DIGITAL”.

 

Esta nueva sociedad en pleno proceso de construcción “La sociedad tecnológica y digitalizada” sin duda convierte al hombre en un autómata del sistema y por tanto se construye un nuevo poder, es la Web 2.0 a veces intangible otras más visibles en los casos como wikileak. El estado de hoy como forma de poder tradicional, que dirige a las personas y los pueblos, pierde fuerza y se enfrenta a una nueva sociedad, en que el problema resulta ser los profundos cambios de paradigmas, en todos los aspectos de la sociedad de masas, las reformas que se inician en educación en la organización humana a pesar que se esfuerzan por respetar un modelo clásico, al que le introducen los nuevos elementos que se incorporan en la modernidad, y que no forman parte del modelo original, no tienen la suficiente fuerza y estimulo como para evitar la crisis que produce la transformación de la estructura societal.

 

De este modo, los paradigmas de la sociedad representan una visión de cambio, en que las ideas obsoletas son reemplazadas por otras que socioculturalmente son capaces de estimular mejor a las personas, para provocar los cambios necesarios para las grandes mayorías sociales, ello constituye como tal el cambio de paradigmas, el que renueva la transformación del patrón social en que se encuentra inmersa la población humana, más aún, es un cambio de sentido común, en lo que respecta a las prácticas más eficientes tanto en la producción como en las demás actividades sociales.

 

El origen del cambio de paradigma, es una revolución tecnológica. Una revolución que resulta de la fusión e integración de dos grandes vertientes de cambio: una, la revolución informática, la que todo el mundo reconoce como tal, iniciada en Estados Unidos y que se difunde por el mundo desde los años setenta y, la otra, la revolución organizativa, desarrollada en Japón y adoptada cada vez más ampliamente desde los años ochenta. Estos dos cambios cuya enorme trascendencia se pone de manifiesto en la profundidad de las transformaciones que este proceso de destrucción creadora ha venido haciendo en el mundo desarrollado y en más y más en los países periféricos.

 

Y por tanto la pregunta es hasta dónde es importante comprender la naturaleza de este cambio, para poder identificar y comprender el nuevo modelo de sociedad. Es sin duda un cambio de paradigma técnico-económico, que avanza con nuevas herramientas y nuevas formas de hacer las cosas, los cambios en los patrones organizativos dados por la Web 2.0 y las nuevas posibilidades tecnológicas, al encontrarse frente a un enorme potencial de generación de nuevas riquezas, cuyo aprovechamiento exige adoptar una nueva lógica basada en los nuevos modelos

 

Este es un nuevo contexto, el que puede definirse como la “Era de la Colaboración” dada por las nuevas formas de comunicación masiva en la Web 2.0, la que construye “Nuevos Ciudadanos”, a los que se ha dado en llamar “Nativos Digitales” y a quienes recién experimentan y necesitan reaprender son “Cromañones Digitales”, las nuevas estructuras sociales, en proceso de construirse utilizan como herramientas las Redes Sociales las que darán forma a la nueva organización y por ello desde la Sociología Digital debe surgir la Política 2.0, con nuevos Modelos de Creación de Valor Social.

 

Y por tanto cambia la matriz social, para configurar el cambio que se basa en actores ligados a los proyectos de futuro, cuyas formas estructurales utilizan la internet web 2.0 sin considerar la trascendencia histórico-cultural. Todo lo cual tiene efecto en las formas de acción colectiva y en las formas organizativas.

 

Dicho de otra manera, los cambios en la matriz socio-política desarrollan nuevos ejes de acción colectiva, los que serían las pautas predominantes de la construcción de las estructuras de futuro de una sociedad en proceso de cambio.

 

Sobre el particular Alvin Toffler[3], equipara el proceso de cambios como una revolución similar a las revoluciones agrícola e industrial. Es decir, para él, son fenómenos que pueden tener una duración de varios siglos. Respecto de lo cual se puede precisar que este es un argumento discutible, por la velocidad de los cambios y la permanente obsolescencia de ellos. Es común que la gente de una época turbulenta y llena de incertidumbre, piense que lo que está experimentando es único. Esa postura pone a las personas en una incertidumbre en términos de entender lo que está pasando.

 

Es notorio que de manera directa, hay una transformación en la empresa global. Y por ello toda empresa que quiera seguir siendo competitiva y quiera entrar en el mundo global, obviamente, tiene que ir aplicando toda la lógica del nuevo paradigma tecnico-económico, porque, si no, se quedara atrás.

 

De igual forma cambian profundamente las condiciones y las oportunidades para el desarrollo político de la sociedad. Ya no se puede aplicar la política que fue efectiva en la época de la sustitución de importaciones, en la época de la producción en masa. Al menos, no en su conjunto. Esto no quiere decir que algunos no se puedan incorporar al nuevo contexto y al nuevo potencial. Cada época presenta oportunidades distintas y las políticas de desarrollo, para tener éxito, tienen que adecuarse a las posibilidades concretas de su tiempo.

 

La oportunidad de desarrollo en el nuevo contexto tiene ahora otro carácter y también la forma de enfrentarlo es otra. El nuevo potencial de generación de riquezas lo moldean y lo definen las fuerzas sociales. Ese nuevo potencial requiere un marco social, institucional y político capaz de aprovecharlo. Por eso es posible concluir que cada vez que aparece una nueva revolución tecnológica se dan unos cambios sociales y políticos masivos, donde finalmente todos los individuos se incorporaran.

 

Lo que no es viable es continuar por caminos decididamente inviables. La última vez, con la revolución tecnológica de la producción en masa, se implementaron sistemas muy distintos al anterior, todos adecuados a ese paradigma: como pueden ser el socialismo soviético, la democracia Keynesiana y lo que podría ser llamado el estatismo desarrollista del Tercer Mundo, fueron modelos implantados con infinidad de variantes. A pesar de las profundas diferencias que los separan, todos fueron relativamente exitosos en dar grandes saltos económicos en base a la producción en masa, basados en un rol económico importante del Estado central y otras características morfológicas comunes.

 

El origen del cambio de paradigma, es una revolución tecnológica que resulta de la fusión e integración de dos grandes vertientes de cambio: una la revolución informática iniciada en Estados Unidos que se difunde por el mundo en los años setenta y, la otra, la revolución organizativa, desarrollada en Japón y adoptada cada vez más ampliamente desde los años ochenta. Estos dos cambios de enorme trascendencia, es muy difícil de entenderlos en la profundidad de las transformaciones que el proceso de destrucción creadora ha venido haciendo en el mundo desarrollado y en más y más países periféricos.

 

El nuevo paradigma requiere de construir un modelo que sea incluyente y democrático tal que obligue a pensar de una nueva manera adaptando los principios y valores de siempre a la nueva forma de organización. En esta medida es necesario entender el nuevo paradigma para moldear sus efectos y utilizarlo en beneficio de las grandes mayorías de la sociedad en construcción y no solo de unos cuantos que engordan a su calor.

 

ALCANCE DE LOS NUEVOS PARADIGMAS

El hombre como tal, se define como un ser social. Por lo tanto desde allí deben partir los principios que incluyan al hombre en la nueva sociedad, y por tanto se debe incorporar el compromiso que tiene este ser humano con las organizaciones sociales y con el desarrollo del bienestar colectivo.

 

Es en esta medida que la percepción de la crisis y el desarrollo de la nueva sociedad, pone en un primer plano el cumplimiento de demandas por construir la democracia, la que debe estar encarnada en el poner al hombre al centro de las preocupaciones y protagonista de su historia, y por tanto en la satisfacción de necesidades fundamentales, para la creación de condiciones para una nueva relación social incluyente. Donde los paradigmas deben constituir una estrategia hegemónica a gran escala que, permita desarrollar mayor participación en la sociedad civil, y formas comunicativas democráticas.

 

La participación de los ciudadanos de hoy en la red de redes, si bien aísla a los hombres del contacto cara a cara y transforma las formas de contacto establece una nueva forma de colaboración entre los seres humanos, de manera tal, que ello implica una transformación en seres libres de expresarse sin prejuicios. En esta medida es necesario establecer algunas normas que surjan de las raíces mismas de la nueva organización, pero que incluya en la sociedad organizada el símbolo superior del progreso del hombre, y que por cierto ello no es la tecnología, que hoy todo lo domina sino, que es la organización a la que se ha dado en llamar Estado, la que corresponde a una forma de organización humana, al interior de un territorio, en el que tiene existencia real un determinado orden social, político jurídico y económico, el que es establecido a través de ciertas normativas, que pueden ser definidas de acuerdo a la cultura organizativa del grupo humano, las que han sido claramente orientadas al logro del bien común de la sociedad.

 

Si bien desde el punto vista del funcionamiento de la nueva sociedad pareciera alejarse de la idea de estado como forma de organización social para ella tenga sentido, el Estado debe asumir los nuevos desafíos para lo cual cuenta con a lo menos tres elementos centrales; a saber: “La Existencia de un Grupo Humano Organizado”, “Un Territorio” y “Un Poder Central”. A partir de estas condiciones el estado ha de cumplir con un rol fundamental en la organización, y es justamente el mantener y controlar la administración de ese poder central. De este modo, el poder debe ser ejercido por la autoridad, que nace de la representación que las personas le entregan a sus representantes a través del voto, la autoridad que genera tiene la responsabilidad de mantener los patrones de legalidad e ilegalidad, para que sean respetados por las mayorías dentro de los límites del estado.

 

Esta “Organización Social” desarrollada en una zona geográfica y al interior de un territorio; exhibe entre sus principales fundamentos el tema de la “Justicia Social”, fin último de la política y rol que debe cumplir el estado. Sentido en el cual se establece con claridad que los hombres que participan de la sociedad, deben aceptar como principio fundamental la participación de toda tendencia, raza, ideas, credos, convicciones, situación económica y actividades.

 

Así, se puede concebir que la organización y actividad del estado, se conformen básicamente de dos sectores “Privado y Público”, los que son vistos por sus propias actividades como los aliados del Estado, en procurar el bienestar de las personas. Sentido en el cual las organizaciones sociales, son vistas con capacidad para desplazar la función del estado, en sus diversos roles orientados a lo social y a través de ello cobrar la fuerza suficiente para generar el bienestar de las personas. Luego desde la nueva visión el estado como tal debe estar inmerso en los profundos cambios sociales que experimenta la sociedad, y es por ello es determinante el poner su estructura al servicio de las grandes mayorías, evitando que solo el mercado sea la voz determinante de la actividad humana y otorgando al estado un rol determinante en la actividad social que permita dar al ciudadano un lugar de tal importancia que sea el centro de toda decisión y por ello construir una economía sustentable, que incluya las nuevas demandas y donde todos tengan acceso.[4]

Como antítesis a esta posición Milton Friedman[5] señalaba una tesis hoy ya vieja y obsoleta antepone el mercado por sobre el lugar que ha de tener el hombre como ser social, donde se soslaya la libertad plena de elegir a pesar de su Libro “La Libertad de Elegir”, pues en esta posición el hombre pierde su identidad al ser sometido al mercado donde solo puede elegir bajo las condiciones que se imponen por el mercado y no entre las reales necesidades de las personas.

 

Desde otra perspectiva el rol del estado, reconoce en la democracia y en el sistema democrático su mejor ambiente, y por ello también lo es para los movimientos políticos democráticos. El rol del Estado es entonces, fundamental en la aceptación de los nuevos paradigmas sociales que intervienen en creación de una nueva sociedad plena de la diversidad en las posiciones filosóficas y políticas, admitiendo por ello que los partidos políticos como forma influyente de la sociedad son instituciones cuya fuerza ayuda en la preservación de la democracia, constituyéndose en un medio legitimo, para asegurar la libertad, garantizar la tolerancia, la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza, y la igualdad de oportunidades para la sociedad civil, en un tiempo donde la Sociedad Tecnológica y Digital lo puede abarcar todo transformándose en la nueva dictadura hegemónica mundial.

[1]       Thomas Samuel Kuhn (Cincinnati, 18 de julio de 1922 - 17 de junio de 1996) historiador y filósofo de la ciencia estadounidense, conocido por su contribución al cambio de orientación de la filosofía y la sociología científica en la década de 1960.



[2]      Un cambio social es una alteración apreciable de las estructuras sociales.



[3]       Alvin Toffler (Nueva York, 3 de octubre de 1928) escritor y futurista estadounidense doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica.



[4]          En La actual situación  el economista de Chicago Milton Friedman, postula que: “ambos son principios de organización social antagónicos e irreconciliables: el estado no sólo es importante en términos de desempeño autoritarismo: es la cuna de la opresión, tanto como el mercado lo es de la libertad. La lucha por esta última, en consecuencia, se entabla entre dos colosos: el mercado y el Estado. En la medida en que el primero logra triunfar sobre el Estado asegura a la sociedad civil el pleno disfrute de los bienes terrenales sin interferencia coercitiva de ninguna especie. Cuando éste es derrotado a manos del Estado, las libertades individuales son sofocadas desde su misma cuna”.



[5]       Milton Friedman (Nueva York, 31 de julio de 1912 - San Francisco, 16 de noviembre de 2006) estadístico, economista, intelectual y profesor de la Universidad de Chicago. Liberal y defensor de su doctrina sobre el libre mercado. Friedman realizó contribuciones  en los campos de macroeconomía, microeconomía, historia económica y estadística. Fue galardonado(1976) con el Premio Nobel de Economía por su demostración de la complejidad de la política de estabilización.Wikipedia













Etiquetas:   Sociedad

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