Aun y cuando la eliminación de privilegios de la clase política,
como el fuero que hace inmunes a sus integrantes de la acción de la justicia,
ha sido una demanda social permanente, hay que reconocer que la medida tiene también
aristas.
La reciente reforma aprobada en ese sentido en la Cámara de
Diputados, aun incompleta y parcial, es sin duda un gran avance en la materia,
sin embargo también supone ser un elemento de control para el ejecutivo
federal.
La inmunidad parlamentaria debe servir en estricto sentido,
para que exista un verdadero equilibrio entre poderes, de forma que los
legisladores que son oposición al gobierno en turno, gocen de completa libertad
para debatir.
Visto así, el fuero es una garantía del proceso democrático,
una defensa constitucional señalada de manera específica para permitir que los
desacuerdos políticos entre las fuerzas, den paso al debate y la construcción de
acuerdos.
Lamentablemente el factor de equilibrio se tergiversa cuando
el uso de esa prerrogativa es usada para otros fines, corrupción, prepotencia y
sobre todo evadir la acción de la justicia.
En México, el fuero se convirtió en un sinónimo de
impunidad, una sensación de protección que rebasa y por mucho su sentido
original, un mecanismo que los mismos encargados de salvaguardar han distorsionado.
El fuero debería pues de ser una protección a la libertad de
las ideas y su contraste, un elemento que favorezca la autonomía legislativa y
no un catalogo de privilegios que al final de cuentas se convierten en la más
lacerante impunidad.
Con la reforma constitucional, en la eliminación del fuero,
se abre la posibilidad de que el Estado, pueda ejercer acciones legales para
intimidar o presionar a sus opositores.
Establecer un mecanismo de control absolutista que limite la
capacidad de crítica, más aun para orientar decisiones legislativas favorables
al ejercicio de las estrategias gubernamentales.
En estricto sentido, los legisladores responsables no tendrían
en principio porque temer ante esa posibilidad, sin embargo siempre estará presente
la eventualidad de la creación de expedientes, elaborados ex profeso para
justificar la presión.
Estamos hablando desde la fabricación de delitos, hasta el
desarrollo de campañas de desprestigio, utilizando la vertiente mediática, que
si bien pueden no resultar en un encarcelamiento, si puede a su vez ser formas
de desprestigio y linchamiento.
Por un lado, la eliminación del fuero representa un gran
avance en materia de combate a la corrupción, siempre y cuando se midan a todos
los actores públicos con la misma regla.
Se da respuesta a una sentida demanda de la sociedad, ante
el abuso de las prerrogativas que acompañan la investidura, que han sido factor
para el descredito de la clase política.
Claro que tampoco se puede omitir la sensación de que esta tendencia
bien puede sugerir un ambiente de autoritarismo, toda vez que el ejecutivo podrá
iniciar acciones legales en contra de los legisladores a su criterio.
No se trata de estar en contra de sancionar a funcionarios y
representantes populares que se desvíen de su responsabilidad, eso es algo que
se celebra de manera colectiva.
Más bien de entender el riesgo que esto puede suponer, si se
acompaña de una tentación autoritaria, mediante la cual el Estado aproveche
esta modificación legal, para imponerse en el uso de la fuerza jurídica a su disposición.
Sobre todo considerando que nuestra democracia está todavía en
proceso de consolidación, recordando que precisamente el fuero se instituyo
para evitar los vicios del autoritarismo presidencial.
Porque si bien, es muy importante dar el paso hacia un
sistema capaz de establecer reglas para castigar a sus miembros, también lo es
contener el riesgo de que eso se convierta en una herramienta del poder.
Definitivamente habrá que esperar a ver los resultados de la
modificación constitucional, nos referimos al hecho concreto de que esta
modalidad sea usada de inmediato.
Porque hay una enorme cantidad de personajes que bien podrían
ser llamados a cuentas de inmediato, tanto priistas como entre sus opositores,
esto para saber si la reforma se construyo con alguna dedicatoria especifica.
De otra forma, si no pasa nada pronto, entonces comprender
que la determinación tiene un carácter preventivo en adelante, lo que se traduciría
como una intención en lo subsecuente.
guillermovazquez991@msn.comtwitter@vazquezhandall