Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Ética   ·   Dirección de Empresas   ·   Liderazgo   ·   Economía   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Escritores   ·   Perú   ·   Facebook   ·   Instagram



Adolfo Zaldívar y la legitimidad del disenso


Inicio > Ciudadanía
27/02/2013


896 Visitas



Copio a modo de homenaje artículo de junio 2007, cuando Adolfo Zaldívar (QEPD) denunció el Trasantiago y la corrupción, defendiendo a la clase media.


 

 

Adolfo Zaldívar y la legitimidad del disenso

En su voto en contra del financiamiento extraordinario al Transantiago, el Senador Adolfo Zaldívar fundamentó su posición crítica de manera sólida, exigiendo responsabilidades políticas a quienes llevaron al gobierno a verdaderas arenas movedizas.

En el fondo, su crítica no ha sido antojadiza sino fiel reflejo de una realidad indesmentible: el fracaso de un proyecto donde, a decir de Carlos Ominami, se juntó lo peor del socialismo y lo peor del capitalismo. La oposición manifestada por Zaldívar y en su momento también por Frei, significó negarse a otorgar más recursos a un proyecto fallido, donde lo que se busca es asegurar a los mismos operadores que han tenido la responsabilidad de los incumplimientos, que su negocio sea positivo.

Alguien dijo una vez que muchos empresarios son liberales para las ganancias y socialistas para las pérdidas y por allí va la crítica legítima del Senador democratacristiano Adolfo Zaldívar. Es el único que ha apuntado expresamente al gobierno de Ricardo Lagos como responsable de este actual fracaso, ya que fue su administración la que dejó a la Presidenta Bachelet un pesado lastre de inauguraciones aceleradas, de contratos leoninos que amarran al Estado en beneficio de los operadores, los cuales, sin cumplir con su servicio, tienen asegurados sus ingresos. Cuestión que se repite en las carreteras concesionadas, en situaciones de desprotección que siempre han terminado afectando a la clase media.

Adolfo Zaldívar cuestionó que se haya dado curso a proyectos a medias. En esa crítica y con su voto disonante, el Senador demostró que una forma ética de lealtad con un gobierno es la sana crítica que indique a tiempo las correcciones que se debe realizar.

Quizás donde se equivocó el Senador Zaldívar fue en personalizar la crítica en los ministros de Obras Públicas y de Hacienda, porque ambos son actores que recibieron obras diseñadas y presupuestadas, donde correspondía al Ministerio de Transportes la coordinación de su ejecución y la fiscalización de la marcha de los diversos contratos. Porque, contextualizando de manera objetiva la función de Bitrán, se debe reconocer políticamente su esfuerzo por descartar proyectos sin destino o de montos sobrevaluados como fue el caso del puente sobre el canal de Chacao, que se pudo frenar a tiempo y en ese momento se vio que había alternativas mucho más económicas y razonables para la conectividad de la isla de Chiloé y el respeto a su identidad histórica.

Debe reconocer Adolfo Zaldívar que al personalizar la crítica al Trasantiago en el Ministro Bitrán estaba imputando a quien, precisamente, está planteando la corrección de los contratos leoninos que dejó la administración anterior;que Bitrán ha impulsado una Superintendencia de Concesiones, lo cual es una sentida necesidad pública de transparencia y, por tanto, debilitar al Ministro Bitrán terminaba haciéndole el juego a las concesionarias que están viendo afectados sus intereses por esta acción del Ministro.

Por otra parte, respecto al Ministro de Hacienda, a este le corresponde velar por la sanidad de las cuentas fiscales y no interviene en la gestación de los proyectos de inversión ni participa de la legalidad de la contratación pública, lo que es materia de la Contraloría General de la República. Por tanto, haber apuntado a Hacienda como responsable del Plan Trasantiago es pasarle la factura a quien no corresponde. Sin embargo, más allá de ese pedido de renuncia, que pudo ser fruto de la vehemencia propia de un actor políico que debe posicionar su mensaje en la opinión pública, lo importante que queda como corolario de la votación de ayer es reconocer que las órdenes de partido no corresponden a un sistema democrático moderno que se proclama como participativo y ciudadano.

Siguiendo los debates por la prensa y analizando las declaraciones del Senador en el programa Última Mirada del día 20 de junio de 2007, se puede apreciar que el calificativo de díscolo es una etiqueta superficial y mediática que no resiste un debate documentado. Si actúa el Tribunal Supremo, o de Disciplina, del PDC esa instancia se convertirá en una tribuna ideal para que Adolfo Zaldívar pueda presentar su posición política y marcar de manera más extensa su crítica al estilo de gobierno actual, reiterando la brecha entre lo que se anunció como plataforma de cambio y lo que está resultando en la práctica cotidiana.

La supuesta disciplina partidaria jamás puede excluir el indispensable debate. Del mismo modo, el pragmatismo político no puede soslayar principios fundamentales, donde la responsabilidad política y la rendición de cuentas por la gestión son ejes fundamentales.



Etiquetas:   Política

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18298 publicaciones
4646 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora