En la política, la palabra debería ser un valor intrínseco a los políticos, y la palabra cumplida más. No lo es.
. No lo es.
Estoy a
punto de perder la poca cordura que, normalmente, guardo para escribir mis
colaboraciones editoriales ante el contradictorio mensaje de nuestras
autoridades. Ahora resulta que lo que antes estaba mal, hoy está bien y que lo
que antes era bueno, hoy es malo. Así de plano ya no entiendo, Y como diría
Cantinflas “no hay derecho joven”.
Sí, así
mero, al más puro estilo de “La Chimoltrufia” hoy nos dicen que ni es tan malo
que el Presidente de la República literalmente “selle” las calles de la capital
del estado, en un vistoso y hermético dispositivo de seguridad aplicado por el
Estado Mayor Presidencial y “reforzado” por la policía municipal, la FGE y la
PEU, durante su visita para participar en la reunión de la Conago. Alguien
ironizó en la redes sociales que, en esos momentos, en la capital del estado el
único lugar que no estaba vigilado y sellado por las fuerzas de seguridad, era
el cielo azul de Chihuahua, y quién sabe, quién sabe.
Cuando ese
mismo dispositivo (claro, sin el “refuerzo” de los municipales y estatales) fue
aplicado durante las visitas del ex presidente Calderón a la capital –o a esta
frontera-, que por cierto fueron numerosas en cantidad y calidad, de inmediato
se soltaban las voces críticas señalando el ominoso y ofensivo gasto en el aparato
de protección del panista, amén de que tal seguridad lo alejaba de la gente
–decían las buenas conciencias-, sin embargo, ahora esas mismas voces guardan
silencio, en el mejor de los casos, porque las hay que justifican el hecho con
el argumento de que la seguridad personal del Presidente es un asunto de
seguridad nacional. Y sí, lo es. Pero también lo era con Calderón o con
cualquiera que sea el Presidente de este país.
Pero ese no
es el único “chimoltrufiazo”. Hay más. Cuando Calderón propuso el esquema de la
Policía Única o Nacional, de mando centralizado, otra vez las voces críticas
–particularmente desde el PRI y de algunos medios de comunicaicón- tacharon la
propuesta de ocurrencia, de autoritarismo, de centralismo, hubo hasta quienes
criticaron la medida aduciendo una invasión a la autonomía e independencia de
los estados y municipios. Bueno, pues el pasado lunes, el Presidente Peña Nieto
enfatizó desde Chihuahua en la necesidad de la Policia Nacional, o Gendarmería,
y de su inmediata conformación, como una de las acciones que contribuyan a
mejorar la calidad de la seguridad de los mexicanos. Hizo especial hincapié en
el mando único de este cuerpo policiaco.
Y los
críticos callaron. Ahora, en tiempos del PRI en el gobierno federal, resulta
que es una excelente idea. De seguro que no habrá faltado quien le dijera:
“¡Genial! Señor Presidente, sólo a usted se le pudo ocurrir algo así tan
brillante” aunque, en esencia, sea el mismo proyecto que habría presentado el
ex presidente Calderón en una reunión del Consejo Nacional de Seguridad
Pública, allá en Palacio Nacional.
Pero… sí,
hay más “chimoltrufiazos”. Si con algún tema local, fue extremadamente exigido
Felipe Calderón, fue precisamente el proyecto denominado “Zona Franca”
presentado al Gobernador por un grupo de empresarios y promotores de negocios
de la ciudad, y que básicamente consiste en estímulos fiscales y tributarios
para los comerciantes y empresarios que les permitan competir en mejores
condiciones con sus homólogos de la vecina ciudad El Paso, Texas, proyecto
además que fue bien recibido por el Gobernador Duarte y por diversas
autoridades locales, entre las que destaca el Alcalde de Juárez, por lo que no
tardó mucho en ser uno de los reclamos más persistentes y consistentes al
entonces Primer Mandatario del país. Llegando incluso al extremo de convertirse
en un tema de feroz golpeteo mediático al panista, por su “falta de
sensibilidad” ante la problemática fronteriza y sus especiales características,
ignorando estas circunstancias en perjuicio de los juarenses al no aprobar tal
propuesta.
Muchos
respaldamos esos reclamos vigorosos, más allá de filias y fobias partidistas,
por tratarse en realidad de una argumentación impecable en cuanto a la
problemática de la ciudad y su calidad de frontera, además de otro factor que
consiste en que Ciudad Juárez pertenece a una región económica global, al ser
parte de una comunidad fronteriza con dos estados de la Unión Americana.
Muchos, sumamos nuestras voces y nuestros reclamos a esa especie de sordera gubernamental
que parece aqueja a los gobernantes de todos los partidos políticos.
Bueno, pues
en Chihuahua el pasado lunes, el mismísimo Alcalde Héctor Murguía soltó la
charra de que “…eso de la Zona Franca, no está tan pelada eh” lo que quiere
decir –en términos coloquiales- que está difícil, que esta complicado, que ¡es
casi imposible vaya! O en simple y llano español que lo de la Zona Franca ¡ni
hablar! No se realizará.
El edil
juarense se perdió en sesudas -y muy técnicas- justificaciones sobre la dificultad
que encierra la aplicación de tal proyecto, cuando apenas el año pasado era uno
de los principales promotores del mismo. Claro, entonces se trataba de
incomodar a un Presidente que no era de su partido político y ahora, se trata
de no incomodar al Presidente que sí es de su partido, no importa que para ello
haya que desdecirse de lo que ya se dijo, o de argumentar en contra de lo que
antes se apoyaba y exigía, total, para el caso lo importante es quedar bien con
el inquilino de Los Pinos.
Así que, amable
lectora o lector, no se sorprenda por favor si en mi próxima colaboración en
esta misma página editorial le digo que Duarte y Murguía son los mejores
gobernantes que hemos tenido, total, como digo una cosa, digo otra.