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Adiós…Joseph Aloisius Ratzinger. El Papa número 265


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19/02/2013


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Según el escritor e historiador italiano Teófilo Gay, en su diccionario de controversia, el concepto de la palabra Papa, significa “Padre” y es utilizada en la Iglesia romana como “cabeza visible de la Iglesia.” Cuyo reconocimiento se traduce en la máxima autoridad de la Iglesia Católica, Obispo de Roma y Jefe del Estado Vaticano que al día de hoy congrega a 1.200 millones de fieles en el mundo.


 

Me atrevo a decir que casi nadie ha sido ajeno a la sorpresiva noticia que hace unos días ha tomado Joseph Aloisius Ratzinger, relativa a su renuncia en cuyo discurso señaló: “…..Siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.” (sic).

 

Aunque la palabra correcta para este caso es renuncia y no dimisión (cómo se ha difundido en la prensa mundial), resulta perfectamente posible que un Papa “dimita”, pues el Código de Derecho Canónico, (promulgado por Juan Pablo II en 1983), funda en su párrafo 2º del canon 332, dentro del capitulado “Del Romano Pontífice y del Colegio Episcopal” lo siguiente: "Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie." Luego entonces el Papa tiene, en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente (canon 331). De tal manera que Benedicto XVI, ha cumplido a cabalidad por lo expresamente señalado líneas arriba

 

Aunque no debemos dejar de señalar que la elección de Ratzinger, fue una de las más rápidas en la historia del Vaticano, tras solo cuatro votaciones, y en poco menos de 24 horas, también queda para la historia que su pontificado no fue sencillo, sino que tuvo que enfrentar una serie de claroscuros, como el caso de las denuncias de sacerdotes pederastas, o el llamado caso “VatiLeaks” que filtró una serie de documentos y cartas consideradas estrictamente confidenciales y secretos para el Vaticano, entre otros.

 

Aunque ya se manejan los nombres de algunos posibles sucesores, lo único cierto que hasta hoy se tiene es que el día 28 de febrero, a partir de las 20:00 horas (tiempo de Roma), la silla del sucesor de San Pedro quedará vacante y como ha sido tradición, deberá celebrarse el cónclave (cuyo significado etimológico es bajo llave, por las condiciones de reclusión y máximo aislamiento que se realiza en la Capilla Sixtina), posiblemente quince o veinte días posteriores a que se produzca la vacante.

La elección no deja de ser interesante, veamos algunos datos:

 

Derivado de una reforma que el mismo Benedicto XVI, llevara a cabo hace aproximadamente cinco años, ahora será necesario obtener la mayoría de los dos tercios de los votos de los cardenales electores en todos los escrutinios. Participarán alrededor de 120 cardenales del Colegio Cardenalicio Vaticano, su aislamiento será total rigiendo las estrictas normas del secreto pues tienen prohibido hablar por teléfono o algún contacto con el exterior durante esos días. Se invocará al Espíritu Santo para que se elija al nuevo Sumo Pontífice.

 

Les está prohibido develar cualquier noticia sobre las votaciones, antes, durante y después de la designación del nuevo Papa. Después de la elección se quemarán las papeletas y la usanza indica que los cardenales provoquen con paja seca o húmeda que el humo sea negro si no se ha elegido Papa, o blanco si la votación ha dado como resultado la elección del nuevo pontífice: Es lo que conocemos como la "fumata negra o fumata blanca". Una vez que ha sido electo, éste aceptará su elección canónica como Sumo Pontífice, y el primero de los diáconos (Cardenal Protodiácono) sale al balcón de la Basílica Vaticana desde donde deberá pronunciar la tradicional fórmula: "Nuntio vobis gaudium mágnum: Habemus Papam!" y este último, el Papa número 266, impartirá a los fieles católicos la bendición "Urbi et Orbi".

Si bien el próximo 27 de febrero, (un día antes de su renuncia), el Papa dirá por última vez adiós a los fieles en la plaza de San Pedro, sería injusto recordar a Benedicto XVI, nada más por su renuncia al ministerio petrino.

A título personal, estoy segura que no ha sido rebasado por su “edad avanzada” como él mismo lo ha declarado, ni tampoco debemos pasar por alto algunas decisiones (hoy legados) a pesar de haberse ganado (seguramente) algunas animadversiones y me refiero a la Ley que por “motu proprio” promulgara en diciembre de 2010, que incluye al Vaticano en la lista blanca de países que respetan las normas anti-lavado de dinero, así como su análisis respecto a la justificación de la eliminación del limbo, y el ingreso a la modernidad en las redes sociales con su cuenta:  @pontifex_es.

Quizá su pontificado no fue tan sencillo y así nos lo hizo saber en varias ocasiones, una de ellas en marzo de 2009, cuando en su carta a los obispos del mundo, rememoró un pasaje de la carta de San Pablo a los Gálatas que decía lo siguiente: "Atención: que si se muerden y devoran unos a otros, terminarán por destruirse mutuamente. Siempre fui propenso a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero desgraciadamente este morder y devorar existe también hoy en la Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada".

 

Todavía el miércoles de ceniza, vimos a un Pontífice cansado pero con la suficiente convicción para condenar ante numerosos cardenales, y obispos los males que por ahora fatigan a la Iglesia, como la hipocresía religiosa y sus divisiones internas. Nos ha pedido oraciones para el futuro Papa y por  la Iglesia. ¿Se llevará a la tumba los verdaderos motivos que lo orillaron a “dimitir”?

 

Errare humanum est: Perseverare diabolicum.  

(Errar es humano, caer en el mismo error diabólico). Séneca

 

@cperezz_1



Etiquetas:   Vaticano   ·   Iglesia Católica   ·   Benedicto XVI

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