. El doctor con una
expresión casi de incredulidad miró a su paciente y también a su secretaria.
- ¿Qué haces aquí?...no tengo tiempo para
atenderte, estoy trabajando-, le dijo a la niña con cierto tono de entre
molestia y enojo.
Y la niña rápidamente respondió:
- Papá, yo “he comprado tu tiempo” juntando
el dinero que me das para el colegio, para que me escuches porque en casa
siempre dices que estás muy cansado.
El médico miró a su hija y la abrazó
emocionado, haciéndola pasar inmediatamente para escuchar todo lo que tenía que
decirle, porque no podía creer una conducta tan adulta de una niña que solamente
buscaba un poco de tiempo de atención de su padre.
Henning Mankell, autor de muchos libros y
reconocido internacionalmente por su serie de novela negra sobre el inspector
Wallander, afirma “los narradores
seguirán existiendo mientras haya gente dispuesta a permanecer en silencio”.
Vaya verdad más absoluta. En otros términos: a los que les gusta la lectura no
teman sobre la posible desaparición de novelistas y escritores en general, ya
que mientras haya gente que quiera leer (escuchar en silencio) seguirán
ejerciendo el noble oficio.
Piense por un momento: ¿escucha cuando le
hablan o hace que escucha? Porque lo fundamental en las relaciones
interpersonales, es el establecimiento de un vínculo recíproco de confianza y
afinidad, que solo se consigue, comprendiendo a las demás personas que nos
rodean. Y para comprender es necesario escuchar.
Si Ud. no puede quitarse el hábito de hablar
y no tomarse un respiro para escuchar, puede estar comprometiendo su futuro
laboral y profesional. No menos cierto es que pueda tener problemas de tipo
personal por no escuchar como debe a su círculo de personas más íntimo.
Muchas veces nos preguntamos ¿Qué utilidad
tiene escuchar a los demás? Pues entonces veamos lo que hacen los buenos
líderes:
Sam Walton, fundador de la cadena Wal-Mart,
visitaba con frecuencia sus negocios para tener contacto directo con su gente.
Recorría los pasillos, hablaba con los clientes sobre los productos y
servicios, pero sobretodo, prestaba mucha atención a los comentarios de sus
jefes de departamento. Los que estaban en el día a día y sabían lo que querían
los clientes.
A ellos les insistía diciendo: “Ustedes
pueden enorgullecerse de lo que hacen y de lo que aportan, y si hay algo que sus gerentes o yo tengamos
que hacer para que ustedes puedan realizar mejor sus tareas, queremos que nos
lo digan”.
Bill Marriott, presidente de la cadena hotelera Marriott
Corporation, dedica tiempo en todos los países en los que este grupo
opera, a visitar a la gente en sus puestos de trabajo diciéndoles que tiene todo el tiempo del mundo para hablar
con ellos y escuchar sus ideas sobre lo que están haciendo. Marriott les dice a
sus gerentes: “Cuiden a los empleados, y ellos cuidarán a los clientes”.
Se estima que aproximadamente un 10% de la
comunicación humana es verbal, ya que el 90% restante se expresa mediante otras
formas de comunicarnos que reflejan también nuestras emociones: el tono de voz,
la vehemencia al dar una explicación, gestos, movimientos, etc.
Cuando alguien dice hay que saber escuchar la
voz de la gente, más que una afirmación es un tópico, que puede atribuirse
tanto a las relaciones interpersonales dentro de una organización; o desde la
jerarquía de la alta dirección al resto de cuadros; cuando se critica a la
clase política que no escucha la voz de la ciudadanía; en todos los casos la
brecha entre los emisores de mensajes y los receptores, se debe a no tener el
buen hábito de prestar atención a quien nos habla.
“Saber
escuchar” es un hábito que hay que cultivar
¿Puede afirmar Ud. que sabe escuchar en
general? ¿Y
a las personas de su entorno, en particular las de su equipo?
Un buen método es iniciarse en el
esfuerzo de empezar a escuchar con
atención a partir de este mismo momento, es una imposición que Ud. se aplicará
a sí mismo. Esfuércese y antes de hablar piense que debe escuchar primero, o si
cabe, una vez Ud. haya tenido que dar una explicación sobre determinada
cuestión, escuche la opinión de su gente. Y si no lo hacen, pregunte por ella. Que
sientan que a Ud. le importa escucharla. Qué está interesado en lo que dicen.
Cuando no se
tiene la costumbre de escuchar, al principio cuesta un poco. A veces hay que hacer un verdadero sacrificio, pero debe darle
una oportunidad a la persona que quiere comunicarse con Ud.
La
paciencia es una virtud
Aplique la regla de la paciencia prestando atención a la persona que le está
hablando, le interese o no lo que tenga que decirle. Si realmente escucha
detenidamente, lo que Ud. cree a priori que no es de su interés, quizás lo sea.
Pero lo importante
es que demostrará a la persona/s que Ud. tiene una sensibilidad, ya que haberles
prestado atención, es haber establecido un vínculo emocional y demostrar que
parte de su sabiduría como líder, es el tiempo que dedica a su gente para
enterarse no solamente de los problemas que le expongan, sino de sus criterios,
soluciones, pero muy especialmente, los sentimientos y la pasión que ponen en
el trabajo.
El trabajo que
realiza una persona requiere esfuerzo y responsabilidad. Si le sumamos pasión
por lo que hace, es fácil exigir compromiso para con la organización porque
existe una entrega. Igual que en una relación personal, habrá una entrega con
el trabajo y el equipo.
Los egoístas no saben escuchar
Los hábitos que hemos adquirido y
desarrollado a lo largo de los años son los que en definitiva controlan nuestra
vida. Si el egoísmo de una persona le puede, seguramente no será un líder
armado de paciencia para escuchar. Los
egoístas nunca saben escuchar.
La escucha requiere deshacerse del
hábito negativo que es considerar que “escuchar a su gente” es una pérdida de
tiempo. Un líder egoísta puede estar en su puesto por muchos motivos, pero
seguramente no podrá perdurar en él durante el mismo tiempo que lo hará un
líder que escucha. Hay demasiados evidencias que así lo prueban.