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Un ejemplo de Hermenéutica Sagrada. Sus Reglas.


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15/02/2013

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Es común escuchar en medios profanos y en ambientes evangélicos afirmar que la Biblia puede interpretarse de cualquier modo. Que es algo muy subjetivo. Que cualquiera puede decir lo que quiera respecto de los textos sagrados, y que existe el derecho a interpretar libremente lo que la Biblia dice o afirma. Y considerando la tremenda ignorancia y el relativismo de los llamados hombres cultos y agnósticos de nuestra época, tenemos una enorme variedad de opiniones y desde luego, la mayoría son solo eso, opiniones erróneas e ignorantes.


Definamos primero que es y que no es la Hermenéutica sagrada. Es la ciencia de las interpretaciones correctas del o de los textos bíblicos. No es una cuestión antojadadiza ni subjetiva. Requiere conocimientos precisos de hebreo, de arameo y de griego. Utiliza los datos de la arqueología, de la historia, de las religiones comparadas, de la opinión de otros expertos, antiguos y modernos, y de la comparación de códices de distintas épocas y orígenes diversos.

Obliga al hermenéutico a situarse en la época en que las palabras de un profeta o cronista bíblico las escribó, y conocer la escuela a la que perteneció. No puede darse el lujo de interpretar a la mentalidad moderna un determinado acontecimiento. Es decir, debe ser fiel al espíritu de la cosa dicha, en el como y el cuando fue dicha y con la intención que fue dicha, y en concordancia con el espíritu de toda la Biblia, pues el texto sagrado tiene una unidad doctrinal respetable.

De allí que una de las reglas, ademas de los criterios ya señalados, es que la Biblia se explica a si misma en la mayoria de los casos. Por lo que un texto aparantemente oscuro se explica por medio de otro texto cercano o lejano, que lo explica o aclara. Muchos hablan de fijarse en el contexto. Si. Es correcto, pero a veces ni el contexto aclara. Por eso hay que ir a otros hagiografos o escritores sagrados a indagar el asunto. Y así aparece la clave de lo que no entendimos antes.

Vamos a dar un ejemplo concreto. Mucha gente se ha roto la cabeza tratando de hallar el sitio o la ubicación del paraíso terrenal, en la mesopotamia, en virtud de que se menciona el rio Tigris y el Eufrates en los capítulos del Génesis que lo mencionan. Sin embargo, en el Antiguo Testamento el tema queda en la incognita. Sólo el Nuevo Testemento aclara dicha X del Génesis.

Y esto, además, va unido a especulaciones acerca de la naturaleza de la serpiente que tentó a Eva y a Adan. Era una serpiente concreta o un ente espiritual?

Bien. Respecto del Paraíso terrenal ya tenemos una clara respuesta de san Pablo. En la Segunda Carta a los Corintios, cap. 12, vers. 1 al 4 queda establecido que el paraiso es una dimensión invisible o espiritual del universo. En ese texto Pablo nos cuenta sus visiones espirituales, y lo que ha visto en el tercer cielo, el cual identifica como el paraiso.

Respecto de la segunda incognita, la de la serpiente, es el propio Jesucristo el que la identifica como un espíritu demoniaco y no como la serpiente de carne. Eso está en el Evangelio de San Lucas, cap. 10, versículos 16 al 20.  Invito a leer los textos y así aprender Hermenéutica por si mismos y a descubrir otros misterios de las Santas Escrituras.

Por ejemplo eso que dice Lucas, no os alegreis de que los espíritus se os someten o se os sujetan, sino mas bien alegraos de que vuestros nombres estan escritos en los cielos.

Así entenderemos el nombre de esta ciencia, que nombra al Dios Hermes, el misterioso intérprete y el mensajero de Dios (que es lo mismo que Zeus en griego) para los hombres.

Pues si el mensaje no es percibido y comprendido en nuestra época los hombres estarán perdidos en las tinieblas y giraran en circulos viciosos tratando de hallar el verdadero sendero de la luz divina.

Escrito como un homenaje a un famoso hermenéutico sagrado, que ocupó la silla de Pedro y que acaba de renunciar a su oficio. Que el que lo suceda en el cargo este a su altura. Es nuestra oración y deseo.

 



Etiquetas:   Filosofía   ·   Teología

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