Corazón de Comisario



 

. A principios de este régimen, conocí a una persona que se llamaba a sí misma Beria del chavismo. Su posición era perseguir no sólo a los que consideraba enemigos, sino también a los blandos y desertores potenciales.

Lavrenti Beria fue el jefe de la policía y del servicio secreto en la extinta Unión Soviética entre 1938 y 1953. Su nombre y su imagen suelen asociarse con los arrestos, las torturas, los exilios y las ejecuciones que se realizaron para dar permanencia a la versión más autoritaria del comunismo, bajo el mando de Stalin. Las cifras de estos casos se elevan a millones de víctimas. A la muerte de Stalin, y bajo el gobierno de Nikita Kruschov, Beria fue juzgado y ejecutado.

La historia personal de Beria está llena de contradicciones y puntos oscuros. No podría ser de otra manera cuando él manejaba los archivos y creaba las líneas, los linajes, las biografías y las tramas. Durante el proceso de La Gran Purga, en 1934, se encargó de realizarla en Transcaucasia, aprovechando la situación para saldar cuentas con antiguos compañeros y borrar los indicios que lo vinculaban con una supuesta deserción del Ejército Rojo. Ya en 1935 se había convertido en uno de los más incondicionales colaboradores de Stalin.

En el discurso Historia de las Organizaciones Bolcheviques en Transcaucasia, (más tarde impreso), reescribió completamente la historia del alzamiento bolchevique en Georgia para mostrar a Stalin como el único protagonista del mismo. En junio de 1937 declaró en un discurso: Que nuestros enemigos sepan que cualquiera que levante la mano contra la voluntad del pueblo, y contra la voluntad del Partido de Lenin y Stalin, será aplastado y destruido sin misericordia. Fue el creador de redes de espionaje interno y externo eficaces y temibles. A la muerte de Stalin, era uno de los tres hombres más poderosos del régimen comunista.

Muy poco tiempo después, fue juzgado sin derecho de apelar y condenado a morir. Su mujer y su hijo fueron llevados a un campo de trabajo. A ningún jefe de policía soviético se le ha permitido acumular tanto poder de nuevo. En mayo del 2000, la Corte Suprema de la Confederación Rusa rehusó cambiar el veredicto de 1953 de Beria, que había sido solicitado por sus familiares vivos. En la ley rusa, los familiares de personas acusadas falsamente de crímenes políticos, pueden solicitar rehabilitación. Sin embargo, la Corte declaró: "que siendo Beria uno de los organizadores de la represión contra su propio pueblo, no debe ser considerado una víctima".

Lavrenti Beria fue un comisario, es decir, un funcionario policial que intervene en todos los aspectos de la administración. Enérgico en lo que él consideraba la defensa del Estado Comunista, se convirtió en feroz inquisidor, hombre sin sentimientos, perseguidor, que arrastró a su familia al mismo vértigo de odio y violencia que había sido su praxis de vida. En muchos aspectos, se parece también a Fouché, el genio tenebroso que, durante los días de la Revolución Francesa, aterrorizó con sus funestas persecuciones al pueblo llano. 

Curiosamente, tanto Beria como Fouché son productos revolucionarios. Al igual que Nicolás Maduro.

Su respuesta a la joven Ivana Simonovis, quien le escribió una carta abierta pidiendo la libertad de su padre enfermo, por razones humanitarias, manifiesta una crueldad y una carencia de calidad humana, que ni tan siquiera Chávez hubiera tenido. Este último, en junio del 2011, concedió una medida humanitaria al comisario Lázaro Forero, paciente de cáncer- Ésta le permitió recibir el tratamiento en su casa y con su familia. En esa ocasión, Chávez dijo que los prisioneros por aquellos hechos de abril merecían beneficios penitenciarios, independientemente del delito cometido. Por otra parte, cada vez más se evidencia la injusticia cumplida contra estos ciudadanos, los comisarios Vivas, Forero y Simonovis, vista la desproporción de la pena, además de las acusaciones de falta de probidad jurídica esgrimidas por el exmagistrado del TSJ, Eladio Aponte Aponte.

El otro episodio del que Maduro, dicen, es protagonista, es el de haber negado un pasaporte de emergencia a la hija de Carlos Andrés Pérez, que lo solicitaba para trasladarse a Estados Unidos para un tratamiento de su cáncer. Después de hacer esperar a la señora Blanca de Pérez y a su hija Carmen durante nueve horas, les mandó a decir que no firmaría dicho documento. Los empleados de la Cancillería estaban consternados por esta acción.

Es de preguntarse si estos Berias del chavismo estarán dispuestos a enfrentar el juicio de la historia, a la luz de lo que la historia determina. Quizá piensan que sus actuales posiciones les durarán por siempre, negando la dialéctica, que es inclusive la base del marxismo. Los venezolanos no éramos un pueblo vengativo, ni rencoroso, pero el cántaro no puede ir al pozo tantas veces sin romperse. Tampoco éramos un pueblo xenófobo, pero ya se sienten aires de cubanofobia, porque es vox populi que las actitudes radicales de corte stalinista que están asumiendo algunos chavistas en el poder se deben a la adopción de políticas represivas similares al régimen de los cubanos.

Debería haber un párrafo final en este texto, llamando a la reflexión, pero seguramente es inútil. Porque ya hay corazones de comisario en mucha gente, alta, media y baja en el chavismo, presta a cumplir los papeles comisariales que se les asignen. Y ése es el germen de lo provenir.

 

@milagrosmatagil

 

15 de enero del 2013