. El desarrollo de
objetivos, la consecución de metas y el trabajo en equipo exigen,
necesariamente, de la guía y conducción. Eso son los liderazgos.
El liderazgo en los seres humanos, entendido
como la capacidad de algunas personas para influir en otras, data desde el
origen mismo de la humanidad. Los cazadores más hábiles, los guerreros más
fuertes, los viejos más sabios y las mujeres más codiciadas han marcado, entre
otras, las características que las comunidades buscan en sus líderes.
En los tiempos modernos, esas características
han sufrido transformaciones de fondo y forma, pero siguen siendo aquellas
virtudes y capacidades que sobresalen del resto pero, además, se han sumado
otras como la capacidad de interacción entre las personas y las habilidades de
convencimiento entre las mismas.
No obstante esta condición natural del hombre,
en tanto género y no sexo, de seguir a otros, en forma simultánea entra en
conflicto con los intereses del grupo y los muy particulares, así pues, el
ejercicio efectivo del liderazgo transita siempre entre el interés de la
individualidad y el interés de lo colectivo.
En este tema de los liderazgos, ya en los
tiempos actuales, los hay de varias categorías. Los denominados “liderazgos
formales” que corresponden a aquellos que se derivan del ejercicio de algún
cargo de autoridad o algún tipo de subordinación formal. Ejemplos de los
liderazgos formales son los Directores o Gerentes de empresas, los maestros,
los gobernantes, los legisladores, los dirigentes de agrupaciones empresariales
u obreras, etcétera.
Y existen también los llamados “liderazgos
informales”, término que se aplica a quienes sin tener un cargo, puesto o
denominación formal -como los anteriores- ejercen algún nivel de influencia en
grupos específicos de personas. Es más difícil identificar este tipo de
liderazgos, sin embargo son los más comunes o frecuentes dentro de la sociedad.
El alumno más destacado en una clase, el empleado más cumplido o apreciado en
una empresa, el abuelo o tío más popular o consultado en un círculo familiar,
pueden ser algunos de estos casos de liderazgo.
Existen muchas definiciones teóricas y
académicas sobre el concepto de líder, pero de acuerdo a las teorías de Warren
Bennis, Burt Nanus, Jarnes O'Tolle, Warren Blank y John Maxwell (académicos,
profesores universitarios y altos directivos de empresas) –que además recogen y
sintetizan también el pensamiento clásico-, una descripción simple y entendible
es que el liderazgo consiste en la alta capacidad que tiene una persona, para
influir en otras con el fin especifico de alcanzar una meta u objetivo en un
tiempo determinado.
Esta definición no habla de que el líder
ejerza un cargo o función formal para el efecto, por lo tanto esa condición –la
del cargo o puesto- no forma parte del concepto de liderazgo, como tampoco es
una causa que lo justifique o explique. Es decir, un Director General de
cualquier empresa no necesariamente es el líder de la misma. Es complicado,
pero así funciona.
Para el caso que me interesa plantear, no es
necesario hacer un profundo estudio sobre el tema, creo que con lo que expuesto
es suficiente para ejemplificar con claridad, la diferencia entre directivo o
gerente y líder.
Y me interesa hacer esta diferenciación
porque sostengo la teoría que uno de los graves problemas –quizá de los más
graves- que tiene Ciudad Juárez es, precisamente, la falta de liderazgos. Y la
sostengo sobre la base que no ha habido proyecto social, político o económico
en los últimos 15 años (por lo menos) que llegue a término, en los plazos
establecidos y con los objetivos planeados.
El Transporte Semimasivo, el Centro de
Convenciones, el rescate del Centro Histórico, El Museo del Niño (la Rodadora),
la pavimentación, el desarrollo social y un largo etcétera, son las mejores
evidencias de esto que afirmo.
A falta absoluta de liderazgo en los
gobiernos locales, tampoco en los diferentes sectores sociales y empresariales
han surgido personajes con el empuje, la capacidad y la visión, de lograr
alguno de estos proyectos.
Sólo como dato revelador, de acuerdo con la
segunda Encuesta de Percepción Ciudadana llevada a cabo en Noviembre de 2012
por el sistema de indicadores “Así estamos Juárez”, muy pocas personas creen en
la actual administración, ya que solo el 4 por ciento de los ciudadanos mayores
de edad de esta ciudad cree en el Gobierno Municipal. El restante 96 por ciento
son ciudadanos que le creen algo, muy poco o incluso nada a la administración
municipal de nuestra ciudad que está por concluir en este año en curso. La
confianza y credibilidad es una de las principales virtudes o cualidades del
líder.
Esta visión es particularmente importante
porque se avecina un proceso electoral en julio de este año, en el que se
renovarán los principales cargos de autoridad en la ciudad, y si de verdad
queremos que las cosas cambien en esta ciudad, habrá que estar muy pendientes a
este concepto del liderazgo en los que aspiran a dirigirla.
Pero también exige que los ciudadanos hagan
una revisión profunda y concienzuda de los actuales liderazgos formales de la
sociedad. Los dirigentes de cámaras y agrupaciones empresariales, los de maestros
y trabajadores, los rectores de universidades, los líderes de opinión, y muchos
otros que han supeditado su “liderazgo” a la voluntad del gobierno.
¡Despierten! O se los lleva la corriente.