El Miedo a la lectura

 

.Se da el mismo caso con los martes y miércoles y le tienen al jueves como el día de la esperanza de que por fin llegue el fin de semana. El viernes es solo cuestión de sobrevivir la primeras horas del día y luego por fin la bendita noche cuando los amigos se reúnen para la diversión, la fiesta o simplemente acostarse a saborear el dulce gusto de saber que al día siguiente no irá a la escuela por ser sábado y pasado mañana domingo tampoco.Podemos concluir entonces que los jóvenes hoy en día viven exclusivamente para disfrutar de los fines de semana y el resto del tiempo aguantar todo tipo de actividades aburridas o encontrar algún pasatiempo, y es aquí entonces donde esta el principal problema.¿Como o en que invierten todo el resto del tiempo?¿Cuáles son las actividades que practican para ir quemando esos días sin que lleguen al punto máximo de aburrimiento? Hay muchas, miles de actividades. Las hora de clases son las mas aburridas, luego a la tarde dos o tres horas frente a una computadora navegando por los pasillos de las redes sociales, mas tarde sentarse a ver algún programa de televisión donde famosos hacen publico su atractiva y envidiable vida de libertinaje y rebeldía, creando en la mente de los jóvenes un mundo similar donde ellos sean las principales estrellas.Entre estas actividades esta el uso insaciable del teléfono celular, la obligación que se dan a si mismos de responder a un mensaje de texto o de un i-mail al instante, en cualquier momento del día, incluyendo en las horas de clases.Son aproximadamente doce horas diarias las que los jóvenes invierten en estas actividades, en estos pasatiempos que no son nada productivos para la vida actual o para el futuro de ellos. Lo correcto, lo esencial y lo necesario para estos jóvenes debería ser que inviertan dos o tres de esas doce horas diarias en la lectura, en un libro o ampliar los conocimientos que adquirieron en sus horas de clases.Pero ellos tienen miedo a la lectura, les horroriza perder esas dos o tres horas frente a un libro, les causa pánico el saber que en esas horas se perderán de su programa favorito o de perderse de la novedad que fluye en las redes sociales y es así que ignoran o desconocen la magia de un libro o de la situación real que vive la sociedad por no tomarse la molestia de leer el diario del domingo.Y entonces se pierde una generación de jóvenes que prometen un mejor futuro para el país, y esta enfermedad del miedo a la lectura se transmite de generación en generación, haciendo imposible el camino hacia un país mas culto y preparado.

UNETE



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