Credibilidad, efectividad y denuncias en la violencia contra la pareja



El día de ayer sacó a la palestra una vez más dos posibles casos de violencia de género, uno en Almería y otro en Madrid. Con pocas horas de diferencia, dos mujeres fueron atacadas con arma blanca por parte de su ex-pareja (Almería) y pareja (Madrid) respectivamente. En ninguno de los dos casos existía una sola denuncia previa de maltrato por parte de la mujer. Y esto, aunque parezca sorprendente, suele ser la norma cuando se trata de mujeres asesinadas por su pareja.

 

0si%20quieres%20leer%20m%c3%a1s%20art%c3%adculos%20de%20jose%20manuel%20servera%20rodriguez%20entra%20en%20http/cj-worldnews.com/spain/%20%20http:/www.cj-worldnews.com/spain/index.php?option=com_content&view=article&id=101:evolucion-de-los-feminicidios-de-pareja-en-espana-desde-la-entrada-en-vigor-de-la-ley-de-violencia-d&catid=42:violencia-de-genero&Itemid=95">artículo escrito por María Jesús Hernandez y Pilar Martinez, investigadoras de la VIU, tan solo tres de cada diez mujeres asesinadas habían denunciado previamente. La tónica es preocupante: los casos más graves presentan una dificultad añadida para el Estado, ya que al no haber denuncia no existe posibilidad de actuación. Esta situación se da, en muchos casos, porque la misma víctima no es consciente del riesgo de victimización que corre.  Otros por miedo a que la denuncia al cónyuge o ex-cónyuge conlleve consecuencia más nefastas. Sea como sea, se dan una serie de impedimentos para que los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado puedan actuar con eficacia ante los casos más graves de violencia contra la pareja.

Esto plantea un problema de cara a las perspectivas de futuro en torno a las muertes porviolencia de género. La tónica de los últimos diez años ha mostrado unos índices demasiado estables como para pensar que se pueda cambiar la dinámica en un futuro próximo. A la vez, estos índices son tan bajos (cabe recordar que España posee uno de los índices más bajos en lo que a feminicidios de pareja se refiere, con una media incluso más baja que algunos países nórdicos) que se hace difícil pensar que puedan bajar todavía más. Y si a todo ello le sumamos que en la mayoría de las muertes no existía conocimiento alguno por parte del Estado de que existiera violencia alguna no es algo que augure mejoría alguna en los próximos años.

Cabe plantearse incluso si el propio Estado tiene alguna posibilidad de cambiar la dinámica y que este 70% de mujeres asesinadas que no denunciaron pueda tomar, de una u otra forma, conocimiento de que su vida corre serio peligro. A pesar de que la tendencia producida en estos años nos haga pensar que es tarea imposible bajar la tasa de feminicidios de pareja, lo único que nos queda es continuar pensando que sí, que se puede cambiar la tendencia. Siempre hay algo que mejorar, y hay que identificar en que campos se puede hacer. Empezando por mejorar la confianza de la población en la justicia y en los mecanismos que posee para manejar los conflictos sociales. Pero no solo eso. Además de credibilidad, necesita ganársela con efectividad. Está claro que cuando se trata de la vida de las personas no se puede jugar con fuego, y los mecanismos de seguridad que se pongan en marcha han de coordinarse y funcionar en el 100% de los casos.  Cada vez hay más instrumentos que facilitan dicha efectividad. Cada vez se poseen mayores variables sobre las causas y los factores de riesgo en la violencia sobre la pareja. Los informes y las evaluaciones son cada vez más completas. Y eso es algo que nos debe hacer mirar al futuro con optimismo, aunque con prudencia.  Se debe continuar trabajando, con paciencia (muy a pesar de las muertes que, inevitablemente,se producirán a lo largo del año) y sin caer en la precipitación de tomar medidas desmesuradas que pueden inducir a nuevos problemas.

Una cosa hay que tener clara: la mejora de las tasas de criminalidad sigue un proceso lento, y no va a cambiar de la noche a la mañana. Si el Estado es capaz de asimilar dicho axioma, sus políticas criminales irán bien dirigidas y tendrá mucho ganado. Si en caso contrario pretende mejorar a golpe de ley y en una sola legislatura, lo tiene crudo. 



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Credibilidad, efectividad y denuncias en la violencia contra la pareja


El día de ayer sacó a la palestra una vez más dos posibles casos de violencia de género, uno en Almería y otro en Madrid. Con pocas horas de diferencia, dos mujeres fueron atacadas con arma blanca por parte de su ex-pareja (Almería) y pareja (Madrid) respectivamente. En ninguno de los dos casos existía una sola denuncia previa de maltrato por parte de la mujer. Y esto, aunque parezca sorprendente, suele ser la norma cuando se trata de mujeres asesinadas por su pareja.

 

0si%20quieres%20leer%20m%c3%a1s%20art%c3%adculos%20de%20jose%20manuel%20servera%20rodriguez%20entra%20en%20http/cj-worldnews.com/spain/%20%20http:/www.cj-worldnews.com/spain/index.php?option=com_content&view=article&id=101:evolucion-de-los-feminicidios-de-pareja-en-espana-desde-la-entrada-en-vigor-de-la-ley-de-violencia-d&catid=42:violencia-de-genero&Itemid=95">artículo escrito por María Jesús Hernandez y Pilar Martinez, investigadoras de la VIU, tan solo tres de cada diez mujeres asesinadas habían denunciado previamente. La tónica es preocupante: los casos más graves presentan una dificultad añadida para el Estado, ya que al no haber denuncia no existe posibilidad de actuación. Esta situación se da, en muchos casos, porque la misma víctima no es consciente del riesgo de victimización que corre.  Otros por miedo a que la denuncia al cónyuge o ex-cónyuge conlleve consecuencia más nefastas. Sea como sea, se dan una serie de impedimentos para que los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado puedan actuar con eficacia ante los casos más graves de violencia contra la pareja.

Esto plantea un problema de cara a las perspectivas de futuro en torno a las muertes porviolencia de género. La tónica de los últimos diez años ha mostrado unos índices demasiado estables como para pensar que se pueda cambiar la dinámica en un futuro próximo. A la vez, estos índices son tan bajos (cabe recordar que España posee uno de los índices más bajos en lo que a feminicidios de pareja se refiere, con una media incluso más baja que algunos países nórdicos) que se hace difícil pensar que puedan bajar todavía más. Y si a todo ello le sumamos que en la mayoría de las muertes no existía conocimiento alguno por parte del Estado de que existiera violencia alguna no es algo que augure mejoría alguna en los próximos años.

Cabe plantearse incluso si el propio Estado tiene alguna posibilidad de cambiar la dinámica y que este 70% de mujeres asesinadas que no denunciaron pueda tomar, de una u otra forma, conocimiento de que su vida corre serio peligro. A pesar de que la tendencia producida en estos años nos haga pensar que es tarea imposible bajar la tasa de feminicidios de pareja, lo único que nos queda es continuar pensando que sí, que se puede cambiar la tendencia. Siempre hay algo que mejorar, y hay que identificar en que campos se puede hacer. Empezando por mejorar la confianza de la población en la justicia y en los mecanismos que posee para manejar los conflictos sociales. Pero no solo eso. Además de credibilidad, necesita ganársela con efectividad. Está claro que cuando se trata de la vida de las personas no se puede jugar con fuego, y los mecanismos de seguridad que se pongan en marcha han de coordinarse y funcionar en el 100% de los casos.  Cada vez hay más instrumentos que facilitan dicha efectividad. Cada vez se poseen mayores variables sobre las causas y los factores de riesgo en la violencia sobre la pareja. Los informes y las evaluaciones son cada vez más completas. Y eso es algo que nos debe hacer mirar al futuro con optimismo, aunque con prudencia.  Se debe continuar trabajando, con paciencia (muy a pesar de las muertes que, inevitablemente,se producirán a lo largo del año) y sin caer en la precipitación de tomar medidas desmesuradas que pueden inducir a nuevos problemas.

Una cosa hay que tener clara: la mejora de las tasas de criminalidad sigue un proceso lento, y no va a cambiar de la noche a la mañana. Si el Estado es capaz de asimilar dicho axioma, sus políticas criminales irán bien dirigidas y tendrá mucho ganado. Si en caso contrario pretende mejorar a golpe de ley y en una sola legislatura, lo tiene crudo. 



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