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La cita extraviada


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09/05/2011

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En la red de redes pululan como restos de una civilización extinta, “frases célebres”, inertes y fáciles de atrapar con oportunidad. Pero, muchas de ellas conllevan el engaño, el desliz de quien cita por citar




Vivimos, digo yo, la era de las citas cazadas, así al voleo. La red de redes, Internet, facilita la tarea al atraparlas como moscas y ya cautivas ponerlas a disposición del primer predador que se las topa. “¡Ah mira, esta cita me sirve! ¡Y además, es de Voltaire!”, se dice gustoso el cazador furtivo y a continuación sopesa: “Voltaire es nombre sonoro, suena a historia, a lomo de libro”

Y ¡zas! Se adueña así no más de unas frases que adhiere con chinche al corcho en el que acumula, cual especies mariposas, notas autoadhesivas, memos amarillentos, fotos de viajes y seres queridos. Ahí queda Voltaire con su cita, entre una Torre Eiffel en segundo plano y la instantánea de un bebé rozagante en su coche.

¿Y por qué me da por hablar de Voltaire? Por algo que muchos suponen dijo el viejo iluminista y se ha puesto muy en boga. Y reza, según: “No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”.

Cualquiera en un arranque diría un tremendismo parecido; pero para quien haya leído a Francois Marie Arouet, mejor conocido como Voltaire (1694-1778) tal vez se antoje algo estridente la declaración, por mucho de nobleza que haya en su contenido.

Si se va en busca de un probable original en idioma francés, en Google se toparía con algo así: “Je déteste ce que vous écrivez, mais je donnerai ma vie pour que vous puissiez continuer à écrire”. Que se traduce: Detesto lo que usted escribe pero daría mi vida por que pudiera seguir escribiendo. Hay un matiz con respecto a la cita primera y que tan al uso está por estos días, en boca incluso de algunos que no sabría discernir la nacionalidad de Voltaire.

Con insistir un poco más en el buscador de Google se obtiene en Wikquotes el dato siguiente: la cita en cuestión “Comúnmente atribuida a Voltaire, fue usada por primera vez por Evelyn Beatrice Hall, escribiendo bajo el seudónimo de Stephen G. Tallentyre en Los amigos de Voltaire (1906), como resumen de la actitud de Voltaire”.

Y aun así, uno no podría decir que es esta la última palabra al respecto; la indagación habría de continuar más allá de Wikiquotes, que como su madre Wikipedia no ha de ser del todo confiable. Pero, al menos se tiene una pista de que no fue Voltaire quien dijo tal cosa y que probablemente haya sido la licencia de una biógrafa.

En todo caso, se ha de tener cuidado con esta cita puesto que quien la profiere está comprometiendo su vida, y cuando cosa tan grave se hace pues hay que hacerlo con mucha convicción.

El muy citado Borges

El acceso fácil a la cita ha hecho que no sea ya sólo un vicio erudito, eso de pescar en las páginas de los clásicos o en autores de culto y poco conocidos, como acostumbra cierta reseña literaria, tal como apunta –perdónese la cita—el escritor mexicano Guillermo Sheridan: “Cuando Michel Foucault cita a Jorge Luis Borges, o Jürgen Habermas cita a Octavio Paz, no hacen ostentación de familiaridad con los clásicos. Se ostentan como admirables Marcopolos que han ido al fin del mundo y vuelven cargados de tesoros”. No hará falta aclarar que, por muy loco que parezca de este lado del mundo, Borges y Paz son en Europa autores exóticos.

Es el propio Borges quien ironiza esa manía culta de citar al escamotear citas entre datos documentales y atribuir frases inventadas a algún autor no muy popular. Para hacer la trácala con arte, no hay que ser Borges, pero sí muy acucioso y bien informado de la materia que se falsea.

Son millones de citas, incluidas unas cuantas mal atribuidas al gran fabulador argentino, que circulan de boca en boca y se deshacen de lengua en lengua. El daño está hecho y lo mejor que podemos hacer es tener consciencia de que somos parte del daño hecho; y si citamos, hacerlo con la humildad, si es el caso, de no asignar a alguien algo que nunca dijo ni escribió.

 



Etiquetas:   Literatura

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1 comentario  Deja tu comentario


, Completamente de acuerdo, aunque tiene algo de romantico imaginar que ciertas frases o escritos fueron de algunos de nuestros autores favoritos, es mejor no ceder a la tentación de endilgárselas, y sobre todo, cuando uno les conoce el estilo sabe qué puede ser de cierto autor, y que no. De todas formas la frase que según su investigación se atribuye erróneamente a Voltaire, es estupenda y contundente, y ojala permee nuestro pensamiento y se convierta en parte de nuestro actuar en este mundo tan necesitado de tolerancia. Mil Gracias




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