Apariencias (que no engañan)

Nicolás Maquiavelo estableció claramente en su obra "El Príncipe", escrita hace 500 años aproximadamente que, "no todas las personas pueden ver lo que somos; pero todos ven lo que aparentamos". En ese sentido, el italiano cuya tumba yace en la Basílica de la "Santa Croce" en Florencia -junto con otros personajes como Miguel Angel, Dante o Galileo Galilei- supo leer bien la esencia de las apariencias en la condición humana. Sin embargo, cuando "Macchiavelli" hablaba de ello, se refería a la función del gobernante. Desde mi punto de vista la obra de Maquiavelo es profundamente útil y pragmática en muchas cosas, pero en este asunto me temo que comenten un error quienes quieren utilizar este principio de apariencias en su vida personal. Pero bueno, así sucede a veces y me gustaría empezar y poner algunos ejemplos en general:El primero de ellos tiene que ver con una reunión de amigos en Cancún. Todos ellos suben una foto a "Facebook" en la cual aparentan estar felices, como si hubieran disfrutado de la playa todo un fin de semana. Lo que la gente no sabe es que al interior de este grupo de amigos, ese viaje a Cancún les ocasionó múltiples problemas. Se pelearon por las fechas, por los lugares a los cuales salir de antro en la noche y por quien iba a pagar las cuentas. A pesar de su foto en las redes sociales, el grupo se encuentra bastante peleado. Las apariencias engañan. El segundo ejemplo tiene que ver con una oferta de trabajo. Resulta que a una señora que pinta cuadros en la ciudad de Barcelona le ofrecen ir a dirigir un museo. Al aceptar su nuevo trabajo se da cuenta que dirigir un museo no es necesariamente hablar de arte, sino también de administración. Pero nadie se lo había dicho. Por último, en esta lista de ejemplos diversos, nos enteramos que el Presidente de la República cambió al Secretario de una dependencia. Todos aquellos que pueden opinar - y tienen un foro público para hacerlo - comentan a raudales las causas y razones del cambio, y aducen argumentos de índole político o estratégico. Quizá no saben que el Presidente cambió al Secretario porque éste último quería dedicarle más tiempo a su nieto recién nacido. En la ciencia política, a ello, le conocemos como la "caja negra". Ya hemos hablado mucho de ello anteriormente. La caja negra procesa las cosas de tal manera que nadie sabe qué sucede dentro de ella y solamente observamos los resultados y hacemos conjeturas. En muchas ocasiones podemos cometer errores y equivocar nuestro juicio. Por eso es una caja negra y no una caja transparente. En el caso de la reunión de amigos en Cancún, o la dirección de un museo o el cambio de Secretario de Estado, en todos ellos hay una caja negra que sirve para aparentar. Maquiavelo tenía razón en afirmar que no todos ven lo que sucede, pero todos están atentos a la apariencia proyectada. Pero bueno, ¿y todo esto para qué sirve? Desde mi óptica personal, a veces es difícil juzgar qué cosa es primero: realidad o apariencia. Por ejemplo, hablemos de la imagen de México en el ámbito internacional. ¿Fue primero la realidad de que en México las cosas están mal en materia de seguridad, o fue primero la prensa mundial quien hizo la mala fama? La corrección de ese problema ¿empieza primero porque en México la seguridad se vuelva un tema resuelto o serán los medios los que colaboren a construir una nueva imagen? Quizá la solución no tiene que ser tan radical. No todos los países del mundo ven lo que somos en México realmente, pero sin duda todos leen y observan en los medios de información aquella imagen que estamos aparentando. Probablemente si empezamos a dar otra imagen también ello podría conducir a la realidad a un cambio. No lo sé. A veces simplemente vemos apariencias que no necesariamente engañan: pueden anteceder o suceder a la verdad. ¿Qué diría Maquiavelo?

 

. En ese sentido, el italiano cuya tumba yace en la Basílica de la "Santa Croce" en Florencia -junto con otros personajes como Miguel Angel, Dante o Galileo Galilei- supo leer bien la esencia de las apariencias en la condición humana. Sin embargo, cuando "Macchiavelli" hablaba de ello, se refería a la función del gobernante. Desde mi punto de vista la obra de Maquiavelo es profundamente útil y pragmática en muchas cosas, pero en este asunto me temo que comenten un error quienes quieren utilizar este principio de apariencias en su vida personal. Pero bueno, así sucede a veces y me gustaría empezar y poner algunos ejemplos en general:El primero de ellos tiene que ver con una reunión de amigos en Cancún. Todos ellos suben una foto a "Facebook" en la cual aparentan estar felices, como si hubieran disfrutado de la playa todo un fin de semana. Lo que la gente no sabe es que al interior de este grupo de amigos, ese viaje a Cancún les ocasionó múltiples problemas. Se pelearon por las fechas, por los lugares a los cuales salir de antro en la noche y por quien iba a pagar las cuentas. A pesar de su foto en las redes sociales, el grupo se encuentra bastante peleado. Las apariencias engañan. El segundo ejemplo tiene que ver con una oferta de trabajo. Resulta que a una señora que pinta cuadros en la ciudad de Barcelona le ofrecen ir a dirigir un museo. Al aceptar su nuevo trabajo se da cuenta que dirigir un museo no es necesariamente hablar de arte, sino también de administración. Pero nadie se lo había dicho. Por último, en esta lista de ejemplos diversos, nos enteramos que el Presidente de la República cambió al Secretario de una dependencia. Todos aquellos que pueden opinar - y tienen un foro público para hacerlo - comentan a raudales las causas y razones del cambio, y aducen argumentos de índole político o estratégico. Quizá no saben que el Presidente cambió al Secretario porque éste último quería dedicarle más tiempo a su nieto recién nacido. En la ciencia política, a ello, le conocemos como la "caja negra". Ya hemos hablado mucho de ello anteriormente. La caja negra procesa las cosas de tal manera que nadie sabe qué sucede dentro de ella y solamente observamos los resultados y hacemos conjeturas. En muchas ocasiones podemos cometer errores y equivocar nuestro juicio. Por eso es una caja negra y no una caja transparente. En el caso de la reunión de amigos en Cancún, o la dirección de un museo o el cambio de Secretario de Estado, en todos ellos hay una caja negra que sirve para aparentar. Maquiavelo tenía razón en afirmar que no todos ven lo que sucede, pero todos están atentos a la apariencia proyectada. Pero bueno, ¿y todo esto para qué sirve? Desde mi óptica personal, a veces es difícil juzgar qué cosa es primero: realidad o apariencia. Por ejemplo, hablemos de la imagen de México en el ámbito internacional. ¿Fue primero la realidad de que en México las cosas están mal en materia de seguridad, o fue primero la prensa mundial quien hizo la mala fama? La corrección de ese problema ¿empieza primero porque en México la seguridad se vuelva un tema resuelto o serán los medios los que colaboren a construir una nueva imagen? Quizá la solución no tiene que ser tan radical. No todos los países del mundo ven lo que somos en México realmente, pero sin duda todos leen y observan en los medios de información aquella imagen que estamos aparentando. Probablemente si empezamos a dar otra imagen también ello podría conducir a la realidad a un cambio. No lo sé. A veces simplemente vemos apariencias que no necesariamente engañan: pueden anteceder o suceder a la verdad. ¿Qué diría Maquiavelo?
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2873463.htmFederico Ling Sanz Cerrada. Maestro en Análisis Político y Medios de Información

www.federicoling.com y @fedeling

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