Uno de los primeros mandamientos que debe cumplir el militante de un partido político es renunciar a su propio fuero. En escasas ocasiones puedes expresarte o decidir con plena libertad. Creo que lo pasaría francamente mal perteneciendo a un partido y obligado a respetar la consigna. Sentiría prisioneras mis ideas y mi opinión. Mantener la disciplina del silencio debido considero que es difícil. Eso de tener que reservar tu opinión ante cualquier acontecimiento económico, social, político, religioso o laico que se plantee, supondría algo así como la parálisis de mi propia autonomía y libertad. Y es que pertenecer a un partido político te obliga renunciar a la libre opinión exterior.



