Violentos contra el mundo



Durante este período y a lo largo de todos estos años pasados, nos damos cuenta que las personas no son las mismas de hace 50 años. Claramente, la gente cambia, digamos en ámbitos demográficos, socioeconómicos por ejemplo… Pero aquí el tema es distinto. Hablamos de un cambio más bien cultural sociológico, que nos habla de la cosmovisión actual.

 


Evidentemente los cambios en sí mismos no son malos, generalmente traen nuevas experiencias y se puede aprender de ellos. El problema con esto es cuando los cambios son intencionalmente negativos, ya que es donde se pierden los horizontes de civilización. Tal cual como nos enseñaron en el colegio, los romanos nos impusieron el término “civilización”, el cual realmente no se ha sabido aplicar a los tiempos actuales. En vez de una civilización, realmente lo que estamos viendo constantemente, ya sea en noticias o diario, es la ley de supervivencia del más fuerte, donde el más agresivo, incorrecto y sin moral, alcanza el denominado “éxito” y es reconocido de manera positiva por estos actos, llegando hasta ser líderes.

Saco este tema a propósito del video de agresión a la mujer que defiende su ideología política, estando de acuerdo con el gobierno de Pinochet, y a las constantes marchas de los denominados líderes estudiantiles, que finalmente terminaban en destrozar sin motivo alguno, basándose en peticiones que bien, pueden ser vistas como excusas o pretextos para desatar su ira y violencia.

Vivimos en un mundo de poca tolerancia, donde la masa es a la que se debe seguir, donde se castiga la individualidad y la defensa de los ideales propios. Una sociedad que castiga a una mujer que dice ser partidaria de un determinado gobierno, una sociedad que mira en menos las minorías sexuales y étnicas, ya que no cumplen con el “estándar de la masa”. Realmente no se entiende cómo, a pesar de haber bajado el desempleo y estar en vías de desarrollo potentes, nuestro país siga siendo tan subdesarrollado en temas tan importantes como la convivencia y la paz de nuestro entorno social.

Finalmente, con todos estos actos de violencia, a mi gusto injustificado, y que hablan de un primitivismo de la era de las cavernas, vemos a nuestra sociedad cada vez en más decadencia social, donde la gente ya está aprendiendo (de manera errónea) que con la violencia se logra más que con un diálogo civilizado entre ciudadanos que viven en democracia.

Si seguimos así, mi reflexión es: ¿A dónde vamos a llegar con tanta violencia? ¿Se pueden clasificar de terrorismo estos actos injustificados? Vale más la pena  trabajar para que actos como los presenciados hasta ahora se detengan y sigamos en vías de desarrollo de una manera íntegra.

Mi conclusión: respeta para ser respetado, oye para ser oído y escucha para ser escuchado.

 



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Violentos contra el mundo


Durante este período y a lo largo de todos estos años pasados, nos damos cuenta que las personas no son las mismas de hace 50 años. Claramente, la gente cambia, digamos en ámbitos demográficos, socioeconómicos por ejemplo… Pero aquí el tema es distinto. Hablamos de un cambio más bien cultural sociológico, que nos habla de la cosmovisión actual.

 


Evidentemente los cambios en sí mismos no son malos, generalmente traen nuevas experiencias y se puede aprender de ellos. El problema con esto es cuando los cambios son intencionalmente negativos, ya que es donde se pierden los horizontes de civilización. Tal cual como nos enseñaron en el colegio, los romanos nos impusieron el término “civilización”, el cual realmente no se ha sabido aplicar a los tiempos actuales. En vez de una civilización, realmente lo que estamos viendo constantemente, ya sea en noticias o diario, es la ley de supervivencia del más fuerte, donde el más agresivo, incorrecto y sin moral, alcanza el denominado “éxito” y es reconocido de manera positiva por estos actos, llegando hasta ser líderes.

Saco este tema a propósito del video de agresión a la mujer que defiende su ideología política, estando de acuerdo con el gobierno de Pinochet, y a las constantes marchas de los denominados líderes estudiantiles, que finalmente terminaban en destrozar sin motivo alguno, basándose en peticiones que bien, pueden ser vistas como excusas o pretextos para desatar su ira y violencia.

Vivimos en un mundo de poca tolerancia, donde la masa es a la que se debe seguir, donde se castiga la individualidad y la defensa de los ideales propios. Una sociedad que castiga a una mujer que dice ser partidaria de un determinado gobierno, una sociedad que mira en menos las minorías sexuales y étnicas, ya que no cumplen con el “estándar de la masa”. Realmente no se entiende cómo, a pesar de haber bajado el desempleo y estar en vías de desarrollo potentes, nuestro país siga siendo tan subdesarrollado en temas tan importantes como la convivencia y la paz de nuestro entorno social.

Finalmente, con todos estos actos de violencia, a mi gusto injustificado, y que hablan de un primitivismo de la era de las cavernas, vemos a nuestra sociedad cada vez en más decadencia social, donde la gente ya está aprendiendo (de manera errónea) que con la violencia se logra más que con un diálogo civilizado entre ciudadanos que viven en democracia.

Si seguimos así, mi reflexión es: ¿A dónde vamos a llegar con tanta violencia? ¿Se pueden clasificar de terrorismo estos actos injustificados? Vale más la pena  trabajar para que actos como los presenciados hasta ahora se detengan y sigamos en vías de desarrollo de una manera íntegra.

Mi conclusión: respeta para ser respetado, oye para ser oído y escucha para ser escuchado.

 




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