Al estilo criminal del oscurantismo durante el desgobierno del majadero zETAp, el tufo de El País huele a terroristas suicidas, a furgonetas Kangoo sin huellas digitales; a suicidas con los pantalones puestos del revés, a falsos testigos rumanos; en definitiva, a la mierda delicuescente que se repitió con impunidad durante la era del golpismo socialista con una matanza del 11-M aún sin autores intelectuales.




