En México, las ciudades, lo municipios, las comunidades locales no reciben lo que merecen ¿Por qué?
En México, las ciudades, lo municipios, las comunidades locales no reciben lo que merecen ¿Por qué?

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Ninguna ciudad, país o comunidad en general puede hablar de éxito en las finanzas o en materia económica, si este éxito no se ve reflejado en su gasto diario, en su liquidez rutinaria, en su bolsillo pues. Por lo tanto, es materia de análisis de economistas y altos funcionarios del gabinete económico del Presidente Peña Nieto, encontrar la fórmula para “aterrizar” los buenos números de la economía y finanzas nacionales que le dejo Felipe Calderón, al bolsillo de los mexicanos, al gasto diario de las amas de casa, de los estudiantes, de los obreros, de la clase trabajadora de este país, pues. Sobre todo, en este contexto de incertidumbre política y de aguas turbulentas en materia de seguridad pública, y con una sociedad altamente politizada y cada vez mas observadora del acontecer nacional, resulta estratégico para el gobierno federal delinear –y ejecutar- las estrategias correspondientes, que le permitan clarificar el panorama, pero sobre todo establecer mejores condiciones de gobernabilidad que le faciliten transitar por escenarios sociales y mediáticos menos complicados o adversos que los que hoy se le presentan al Primer Mandatario del país y a su gabinete. En este esquema general, amplio, nacional, se inscribe el futuro económico de Ciudad Juárez. De los juarenses pues. Y es ahí en donde parece que los fronterizos no necesariamente encontraremos todo el respaldo y apoyo que –según se dijo durante la campaña electoral- encontraríamos en el actual Jefe del Ejecutivo nacional en un claro alineamiento político con los gobiernos estatal y municipal, por militar en el mismo partido político. Porque eso se dijo durante las campañas. Sin embargo, ya en los hechos, las cosas no han sido tal y como unos y otros esperábamos. Ni el apoyo presidencial ha sido incondicional y total, ni parecen pesar mucho en el ánimo del Presidente Peña Nieto, las urgentes necesidades de los juarenses, ni las constantes –e infructuosas- declaraciones o peticiones del Gobernador Cesar Duarte en ese sentido. A principio de año, fueron por demás estruendosas y ampliamente difundidas las declaraciones de diversos funcionarios, legisladores y del propio mandatario estatal, en el sentido de que se habría logrado para este año un sustancioso incremento en las participaciones federales al presupuesto de estado. Como lo documentó oportunamente El Diario, de una revisión cuidadosa y minuciosa a las partidas presupuestales autorizadas y publicadas en el sitio web oficial de la SHyCP, esas aseveraciones resultaron ser no solamente falsas, sino totalmente equivocadas ya que de los hechos, se desprende en realidad una disminución en estos conceptos, si bien marginal reducción al fin. En más de estos temas, recordamos con claridad, como aquel viejo proyecto –y sueño- de un grupo de empresarios juarenses de la Zona Libre, luego de que alcanzó amplios consensos partidistas y sociales y de que fue respaldado totalmente por el gobierno estatal y el municipal, y que en principio también fue bien recibido por el entonces Presidente Calderón, de pronto encontró dificultades y obstáculos entre los funcionarios de segundo y tercer nivel de la Secretaria de Economía, hasta prácticamente derrumbarse, lo que dio pie –por supuesto- a severas críticas del gobernador Duarte y del mismo Teto Murguía, hacia Calderón y sus funcionarios ante la falta de sensibilidad del gobierno panista, y de su falta de cumplimiento a acuerdos tomados e instrucciones presidenciales primero al actual Senador Cordero y después a Bruno Ferrari, ambos titulares de la cartera de economía en sus respectivos momentos. Críticas hacia el gobierno federal panista a las que, por supuesto, muchos comunicadores y periodistas de esta frontera nos sumamos sin restricciones ni directrices gubernamentales, porque mas allá de filias o fobias políticas o de cualquier otra índole, estamos conscientes de la condición de frontera que impone la situación geográfica de Ciudad Juárez, y la importancia de reconocer esta condición no solo en buenas intenciones y declaraciones “amigables”, sino en la instrumentación de políticas públicas, programas de gobierno y acciones concretas que reconozcan esta condición de frontera, misma que exige un trato diferenciado y acorde con diferentes exigencias de competitividad para una comunidad binacional. No es lo mismo decir: “Estamos contigo y te apoyamos” a decir: “Ya te mandamos mil pesos de apoyo”, claro, sólo como ejemplo las frases. Así las cosas, el mentado proyecto de Zona Libre quedó en el limbo del gobierno calderonista atrapado, como ha sido recurrente en otros temas de igual significancia para esta frontera, entre reclamos de otros sectores en el centro del país que defienden (con muy buen éxito por cierto, aunque en detrimento claro y rotundo de las fronteras norteñas) una aparente equidad e igualdad en las condiciones de operación para empresas y empresarios, pero que no saben tres renglones de lo que es una comunidad fronteriza, así como sus particularidades en la vida diaria. Hasta el cansancio se ha repetido en diversos foros y por diversos personajes, políticos y gobernantes, lo urgente que resulta un trato fiscal, jurídico, político y económico adecuado a la realidad de una ciudad en la que diariamente se realizan miles de cruces internacionales de todo tipo; una ciudad en la que la Industria de la transformación realiza cientos de operaciones de importación y exportación de productos cada día; una ciudad en la que miles de ciudadanos trabajan, estudian o van de negocios al otro lado de la frontera cada día; una ciudad en la que los comerciantes deben competir en condiciones totalmente desfavorables, contra comerciantes de otro país que gozan de mejores condiciones de tributación fiscal, de precios y un largo etcétera. Todo eso entre muchas otras circunstancias que hacen distinto a Ciudad Juarez de cualquier otra ciudad del país. A eso se refiere un trato adecuado. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), la palabra “adecuar” significa: Proporcionar, acomodar, apropiar algo a otra cosa. Y por lo tanto, “adecuado” resulta del efecto de “adecuar”, con lo que claramente se infiere que “Trato adecuado” quiere decir, una relación intergubernamental que reconozca, respete y privilegie la realidad juarense y se apropie, se acomode, se proporcione a las condiciones de esta frontera. Creo que es así. El caso es que ningún gobierno federal lo he hecho cabalmente, pero también lo es que ningún gobierno estatal –y menos municipal- lo ha exigido cabalmente, y entonces los que padecemos las consecuencias somos los propios juarenses, que no recibimos lo que deberíamos de recibir de una autoridad bien informada, y mejor asistida, para resolver eficientemente la problemática fronteriza. Recientemente, el Secretario de Economía estatal, el juarense Álvaro Navarro, declaró que "En Chihuahua vamos a trabajar más que unidos con los empresarios, la academia y con la Delegación de Economía en Chihuahua para que, en unidad de propósitos, vayamos juntos para trabajar y aplicar las políticas públicas en materia económica para beneficio de la entidad", esto lo dijo durante el evento en el que David Dajlala Ricarte, rindió protesta como Delegado Estatal de la Secretaría de Economía del Gobierno de la República, es decir, como nuevo funcionario federal. En el mismo evento el coordinador de delegaciones federales, Jorge Cantú Valderrama, expresó que -en la Secretaría de Economía- "tenemos una tarea muy importante al conciliar los intereses de todas las vertientes económicas nacionales, conforme a la instrucción del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, con el objetivo de aumentar el ingreso de las familias mexicanas, a través del empleo y de nuevas inversiones nacionales y extranjeras" Quizá faltó precisar en los encendidos y emotivos discursos de los funcionarios que ese objetivo –empleo y aumento del ingreso- no se pueden lograr de igual forma en las diferentes regiones del país, y que, en Ciudad Juárez, el Proyecto de Zona Libre asegura de entrada una recuperación económica inmediata y la creación de más de 10 mil empleos directos, con todos los beneficios que ambas cosas significan para los fronterizos, pero que, con todo y eso siguen prestando oídos sordos a las necesidades especificas de los juarenses. Por eso me atrevo a afirmar que, para todos aquellos que creyeron y afirmaron que el alineamiento de los tres órdenes de gobierno originarios del mismo partido político, sería benéfico para los juarenses, se equivocaron rotundamente, hasta hoy no ha sido así. Y lo que es peor, no se ve en el escenario más próximo que las cosas puedan mejorar. ¿Por qué? Por la simple y sencilla razón de que –en el esquema de equilibrios de poder entre los gobierno priístas- existe una clara subordinación al Presidente de la República emanado de su propio partido, lo que significa que nadie, nadie, ni gobernador, ni alcalde, nadie, podrá levantar mínimamente la voz para exigir nada al Primer Mandatario. Sin embargo, las cosas no parecen pintar mal en materia de economía para los juarenses, pero no por efecto de buenas o acertadas intervenciones gubernamentales, sino por esos extraños azares del destino y del funcionamiento de la economía estadounidense. De acuerdo con el más reciente reporte manufacturero Report on Business, del ISM (Institute for Supply Management), la manufactura en EU repunta hasta en un 53.1 por ciento, lo que sin duda alguna son buenas noticias para Ciudad Juárez. Pero que quede claro desde hoy, este es un factor que nada tiene que ver con los gobiernos del país, del estado y de la ciudad, para que después no vengan a decirnos que las cosas mejoraron porque ellos, o alguno de ellos, hicieron bien su trabajo. Que conste.