¡Qué enseñanza nos da esta increíble historia de amor!

No puedo menos que dejar el texto original, corto pero contundente, esos que a uno le emocionan. No conozco a su autor, pero bajo el pseudónimo de adrimac (escrito en minúsculas) recojo este relato de 2012 de la prestigiosa revista Selecciones del Reader’s Digest.

 

. No conozco a su autor, pero bajo el pseudónimo de adrimac (escrito en minúsculas) recojo este relato de 2012 de la prestigiosa revista Selecciones del Reader’s Digest.
 

“Una mañana agitada, a las 8,30 hrs, un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le retiraran los puntos de su pulgar”.

 

“Dijo que tenía prisa y que tenía una cita a las 9 hrs. El doctor le pidió que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora. Lo vio mirando su reloj y decidió, examinar su herida”.

 

“Mientras lo curaba le preguntó si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. El señor le dijo que no, que necesitaba ir a la residencia para desayunar con su esposa”.

 

“El doctor le preguntó sobre la salud de ella. Él le respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer”.

 

“Le preguntó si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde. El hombre le respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo”.

“El doctor sorprendido entonces le pregunto: '¿Y usted sigue yendo cada mañana, aún cuando ella no sabe quién es usted?”.

 

“Él sonrió y le dijo: "Ella no sabe quién soy… pero yo aún se quién es ella y la amo”.

 

“Al doctor se le erizó la piel, y tuvo que contener las lágrimas mientras el señor se iba. Pensó: "Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida."

 

“El Amor Verdadero no es físico, ni romántico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, serás y no serás en la vida”.

 

“La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos solamente hacen todo lo mejor que pueden”.

 

En cuanto descubrí esta increíble historia de amor, he querido compartirla con mis lectores habituales, porque vamos tan rápido adormecidos por el día a día y la crisis, que hemos perdido la capacidad para reflexionar o para sorprendernos. Una vez más, podemos observar que son las cosas más sencillas de la vida las más profundas…como es esta poderosa demostración de que aún hay –gracias a Dios- millones de mujeres y hombres en el mundo que pueden sentir y amar.

 

UNETE



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