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Además, debemos sumar que la adjudicación de las becas de estudio se ha endurecido, y sólo 1 de cada 5 estudiantes que la solicita consigue recibir las ayudas del estado.
Como ya hicieran nuestros abuelos a mitad del siglo XX durante "la vendimia" y la "pomme", las necesidades económicas vuelven a obligar a los jóvenes españoles a trasladarse a tierras francesas en busca de mejores oportunidades.
Pero en este caso es para poder estudiar y labrarse un futuro decente que, hasta el momento, es cada vez más difícil hacerlo en nuestro país.
Es por esto que los estudiantes universitarios españoles han tenido que desplazarse a otros destinos, no sólo por motivos académicos, sino económicos. Tal es el desplazamiento, que el gobierno francés ha registrado un aumento del 20% de los alumnos españoles matriculados en estos últimos dos años en diferentes universidades públicas del país, ya que mientras en Francia el precio público de un grado universitario es de 181 euros al año, en España es más de 1.000 euros de media. La Universidad de París, seguida por las de Burdeos, Montpellier, Lyon y Toulouse son las que más atraen a los universitarios españoles para matricularse en carreras relacionadas con lenguas y ciencias humanas, medicina, fisioterapia y enfermería, e ingenierías. Los datos de CampusFrance en España, una agencia pública dependiente de los ministerios de Asuntos Exteriores y de Educación Superior del Gobierno francés, confirman que los españoles son los estudiantes extranjeros cuya presencia más se ha incrementado en las universidades públicas francesas en los dos últimos años. En términos absolutos se trata de un número aún discreto (5.740 alumnos el curso pasado), pero sí marca un cambio de tendencia significativo, hasta el extremo de que el servicio de Cooperación Universitaria de la embajada de Francia en España está realizando un estudio estadístico sobre el perfil y motivaciones de estos alumnos. La responsable de CampusFrance en España, Jessica N'koumba, ha señalado:Por las peticiones de información y matrícula que recibimos, el principal motivo que esgrimen los estudiantes españoles es el económico. Aseguran que las tasas universitarias en España son muy caras y buscan la oportunidad de estudiar en otro país donde esas matrículas son más baratas. Y efectivamente, así es en Francia, donde tenemos un sistema de financiación público de la educación superior a cargo del Gobierno que supera en más de un 80% el coste de esas matrículas.
A lo que añade N'Koumba:
Notamos que el interés de los alumnos españoles es por motivos económicos, unido también a una mejor perspectiva de encontrar un trabajo en Francia relacionado con sus estudios. Les atrae también el sistema de prácticas que existe en Francia, más desarrollado en España, ya que resulta obligatorio realizar esa formación práctica en empresas en los ciclos de postgrado, lo que facilita las perspectivas posteriores de encontrar un empleo.
En la actualidad, los precios anuales por grado universitario en Francia son de 181 euros, y de 245 en el caso del máster.
Si tenemos en cuenta que este año, para estudiar en una universidad española, el coste medio para un grado universitario supera con creces los 1.000 euros y en el caso del máster puede superar los 3.000 euros, con grandes variaciones según el tipo de estudios, grado de experimentalidad y comunidad autónoma, es mucho más rentable desplazarse al país vecino, que además de ahorrar una gran cantidad de dinero, se aprende otro idioma y aumentan las posibilidades de encontrar trabajo.
Y todavía nuestra secretaria general de inmigración y emigración, Marina del Corral, dice:
Los jóvenes españoles no se van al extranjero por la crisis sino por su impulso aventurero.