León herido

La eliminación de Estudiantes en la Copa Libertadores ante Cerro Porteño en Paraguay significó una dura estocada al proceso encabezado por Eduardo Berizzo, quien en declaraciones a la prensa exteriorizó su tristeza por la derrota e indicó “estar entero para poder continuar”. Un equipo sin altura mantenido apenas por apariciones individuales ocasionales en Enzo Pérez o Gastón Fernández. Demasiado insuficiente frente a un rival, sin tantas luces, que lo eliminó de la serie por penales. Lo que otrora encarnaba solidez, inteligencia y eficacia en el arco contrario, hoy da el molde de un conjunto sin ideas, desganado, vencido. Aburguesado, quizás.

 

.espn.go.com/news/story?id=1288911&s=copalib&type=column">La eliminación de Estudiantes en la Copa Libertadores ante Cerro Porteño en Paraguay significó una dura estocada al proceso encabezado por Eduardo Berizzo, quien en declaraciones a la prensa exteriorizó su tristeza por la derrota e indicó “estar entero para poder continuar”. Un equipo sin altura mantenido apenas por apariciones individuales ocasionales en Enzo Pérez o Gastón Fernández. Demasiado insuficiente frente a un rival, sin tantas luces, que lo eliminó de la serie por penales. Lo que otrora encarnaba solidez, inteligencia y eficacia en el arco contrario, hoy da el molde de un conjunto sin ideas, desganado, vencido. Aburguesado, quizás.
 

Observando con perspectiva crítica, la salida de Alejandro Sabella resquebrajó los cimientos de un plantel que desde el arribo de Juan Sebastián Verón en 2006 acumuló éxitos tras éxitos (Apertura 06, Libertadores 09, Final del Mundial de Clubes) y erigió al Pincha en la cúspide del fútbol argentino. Sí, hablamos de épocas en el que residían Pavone, Boselli, Andújar, Sosa, Alayes, Cellay, Clemente, Angeleri, Rojo, etc. Una heterogeneidad técnica de valía que parece no haberse renovado de manera óptima. Pensamos en Leandro González, Juan Pablo Pereyra, Nelson Benítez, Hernán Rodrigo López o Pablo Barrientos, algunos con más o menos pergaminos que no compusieron el mejor desarrollo en su periplo por La Plata. Algunos, caso Benítez y Barrientos conservan el crédito abierto por haber llegado en este semestre.

 

Las nociones de Berizzo no parecen tener eco, Esa esencia “bielsista” de la dinámica como religión y el uso del ataque como mecanismo preventivo no se perciben en Estudiantes, que a contraposición de otras épocas no daña desde los costados ni fructifica el uso de la pelota parada, abecé en un club como éste, que se ha distinguido por la eficiencia en este tipo acciones ofensivas. Centraliza el juego innecesariamente y reincide en la búsqueda del pelotazo frontal, de fácil resolución para los centrales rivales. Así, todo se vuelve cuesta abajo. La solución reside en dársela a Enzo Pérez y que se la rebusque sacándose rivales de encima. El mendocino es crack, lo sabemos, aunque es muy escueta la fórmula, con resultados casuales pero sin garantía de éxito. Verón, aquejado por diversas molestias físicas, dista del de otros momentos, le alcanza con la categoría que cuenta pero no le da esa plusvalía que lo transformaba a Estudiantes en un equipo de temer. Hay otros apellidos de fuste y experiencia como Braña, Benítez, Mercado, Desábato que tampoco transitan por su mejor momento.

 

A veces con la mística no alcanza. Podrá gozar su peso en determinadas circunstancias, exprimir al máximo la historia, eso heroico que tanto nos gusta en el fútbol.  Estudiantes perdió su identidad futbolística. Deberá reencontrarla, urgente.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales