Propuesta de Estrategia de Largo Plazo para España



 

. El hecho de que las devaluaciones competitivas contribuyen en teoría a aumentar las exportaciones de los países en detrimento de las importaciones parece ser que podría conllevar a una extensión generalizada de este tipo de prácticas en todo el mundo.

 

Así, podrían coexistir no sólo monetizaciones de deuda con depreciaciones de monedas y posibles alzas de precios de los recursos naturales, alimentos,… sino también un proceso de igualación de rentas en todo el mundo (salarios a la baja en el primer mundo y al alza en los países en desarrollo).

 

En este proceso y en un mundo donde más del 60% de la población gana menos de 300 dólares al mes, me pregunto en qué punto se pueden igualar las rentas, toda vez que es en los países en desarrollo (con salarios más bajos) donde seguramente más aumentará la población en los años venideros. Quizás, por ello y de seguir esta tendencia, podría ser un escenario posible que a largo plazo el salario medio en los países del primer mundo pudiera llegar a situarse en torno a los 600 dólares mensuales. Las consecuencias de ello podrían ser muy negativas para la población del primer mundo pues podría conllevar una reducción dramática de su capacidad adquisitiva.

 

 

¿Qué puede suceder y apenas se ha contemplado en España?

 

 

Estamos quizás en la antesala de un escenario de muy largo plazo (igualación de rentas) donde las diferencias salariales pueden dejar de ser importantes y donde el valor añadido, la innovación, la calidad,… junto con los costes de transportes, energía, logística,… pueden determinar los flujos comerciales entre países.

 

Dentro de este proceso, España ha optado por realizar una devaluación interna que conlleva la reducción de salarios, reducción del consumo, deterioro de la capacidad adquisitiva,… y de hecho por esta devaluación hoy ya está teniendo algunos efectos positivos en la balanza comercial en detrimento del mercado interno.

 

Pero esta política tiene un límite y sus resultados, aunque positivos en el corto plazo en cuanto a balanza comercial, podrían llegar a ser nefastos en el muy largo plazo.

 

Según mi opinión, existen tres cuestiones que quizás no fueron previstas de antemano por el Gobierno de España:

 

-          Posible apreciación del euro. No parece que el euro vaya a depreciarse respecto a las otras monedas mundiales (más bien al contrario), con lo que España está realizando una devaluación interna vía salarios que podría llegar a ser absorbida a nivel mundial por la evolución de los diferentes tipos de cambio.

 

-          Posibilidad de que en el largo plazo las ventajas competitivas no radiquen en las diferencias de costes salariales, si se produce este proceso de igualación de rentas

 

-          En una Europa con una moneda única (quizás apreciada respecto a las divisas del resto del mundo), que camina hacia la consolidación fiscal, unificación de condiciones sociales y económicas,…  es posible que los países europeos del Norte quieran realizar una devaluación competitiva interna para ganar competitividad (para igualar o equiparar salarios con los países del Sur). Ello podría llegar a ser particularmente grave para los países del Sur porque el coste del transporte, energía, … puede conllevar un aumento de los flujos comerciales continentales y porque, a similares costes laborales, los países del Norte tienen mayores ventajas competitivas de largo plazo que los países del Sur (producen productos de mayor valor añadido, innovación, calidad,.... ).

 

De momento, ya hay hoy algunos síntomas que podrían indicar que estas cuestiones podrían llegar a producirse: apreciación del euro, mini Jobs en Alemania, declaraciones a favor de la igualación de los salarios mínimos,…

 

Se produzca esto o no, lo que es cierto es que hasta que finalice este proceso de igualación de rentas (si se produce), siempre pueden existir más países con costes salariales más bajos en el mundo y con monedas más depreciadas que la nuestra.

 

Es por todo ello que, según mi opinión, España debe cambiar su estrategia de largo plazo:

 

Nuestra competitividad en el largo plazo sólo puede venir de la mano de la formación de nuestro capital humano, de la realización de actividades y productos únicos, de la innovación, del impulso de un ecosistema emprendedor de actividades de alto valor añadido, de la utilización intensiva de la tecnología y de los sistemas de información,…

 

Ya que no podemos realizar devaluaciones de moneda, esta estrategia puede ser la mejor defensa posible ante una relativamente fácil devaluación que puedan realizar otros países (vía tipo de cambio y/o salarios). Y por tanto NO nos podemos permitir el lujo de reducir la inversión (no gasto!) en educación, I+D+i,...

 

Nuestra realidad hoy en España es que, con esta devaluación interna, va a seguir el proceso de reducción de salarios, reducción del consumo, reducción de la inversión (ante la falta de acceso a la financiación externa), reducción del gasto público (con las medidas de austeridad), …  Y aunque la balanza comercial puede ayudar (dependerá también de la evolución del tipo de cambio y de las reacciones de otros países), es previsible una caída del PIB elevada y un aumento del desempleo y de la destrucción de empresas (tenemos un tejido empresarial, todavía no preparado para este proceso por su alta dependencia del mercado interno). Es decir, seguiremos ahondando nuestro círculo vicioso.

 

Además, la esperanza de que la devaluación interna vía salarios en un futuro pueda ayudarnos a ser competitivos parece por lo menos cuestionable a largo plazo, en un mundo donde las ventajas competitivas futuras quizás pueden no radicar en las diferencias salariales (si se produce la igualación mundial de las rentas).

 

Lamentablemente, la estrategia de largo plazo de España ha vuelto a virar donde tradicionalmente lo ha hecho (reducción del coste de la mano de obra) y España ha vuelto a cometer los mismos errores históricos del pasado (reducir inversión en educación, I+D+i,…).

 

Para que esto no vuelva a suceder nunca más, quizás sería necesaria la existencia de un gran Pacto Nacional de Estrategia de Largo Plazo (tipo Pacto de Toledo) que mantuviera blindada nuestra Estrategia ante los diferentes cambios políticos existentes en cada momento.

 

 

¿Y a nivel global?

 

Es difícil predecir los efectos totales finales de esta guerra competitiva mundial, si se sigue produciendo. Aunque lo que sí parece claro y es importante recalcar es que, siguiendo la teoría de los juegos, siempre se obtienen mejores resultados si todos los países acuerdan de forma coordinada las mejores soluciones para la economía global (en lugar de hacer cada uno la guerra por su lado).

 

Y sobre todos los temas a acordar, hay un asunto clave: la energía. Clave, tanto por una cuestión estrictamente económica como por la supervivencia de la vida a muy largo plazo en nuestro planeta. Es nuestra responsabilidad defender el medioambiente en favor de las generaciones venideras. Y hasta el momento, los pasos dados en este sentido por muchos países y bloques económicos están yendo desgraciadamente en dirección contraria. Con la gravedad que la mayor parte de estos países o suelen ser de los más importantes (caso de EEUU) o siendo de los más importantes tienen estimados crecimientos económicos muy elevados en las próximas décadas (caso de China e India). 

 



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Propuesta de Estrategia de Largo Plazo para España


 

mundo parece encontrarse en una guerra de devaluaciones competitivas entre países y bloques económicos (vía tipos de cambio y/o salarios). El hecho de que las devaluaciones competitivas contribuyen en teoría a aumentar las exportaciones de los países en detrimento de las importaciones parece ser que podría conllevar a una extensión generalizada de este tipo de prácticas en todo el mundo.

 

Así, podrían coexistir no sólo monetizaciones de deuda con depreciaciones de monedas y posibles alzas de precios de los recursos naturales, alimentos,… sino también un proceso de igualación de rentas en todo el mundo (salarios a la baja en el primer mundo y al alza en los países en desarrollo).

 

En este proceso y en un mundo donde más del 60% de la población gana menos de 300 dólares al mes, me pregunto en qué punto se pueden igualar las rentas, toda vez que es en los países en desarrollo (con salarios más bajos) donde seguramente más aumentará la población en los años venideros. Quizás, por ello y de seguir esta tendencia, podría ser un escenario posible que a largo plazo el salario medio en los países del primer mundo pudiera llegar a situarse en torno a los 600 dólares mensuales. Las consecuencias de ello podrían ser muy negativas para la población del primer mundo pues podría conllevar una reducción dramática de su capacidad adquisitiva.

 

 

¿Qué puede suceder y apenas se ha contemplado en España?

 

 

Estamos quizás en la antesala de un escenario de muy largo plazo (igualación de rentas) donde las diferencias salariales pueden dejar de ser importantes y donde el valor añadido, la innovación, la calidad,… junto con los costes de transportes, energía, logística,… pueden determinar los flujos comerciales entre países.

 

Dentro de este proceso, España ha optado por realizar una devaluación interna que conlleva la reducción de salarios, reducción del consumo, deterioro de la capacidad adquisitiva,… y de hecho por esta devaluación hoy ya está teniendo algunos efectos positivos en la balanza comercial en detrimento del mercado interno.

 

Pero esta política tiene un límite y sus resultados, aunque positivos en el corto plazo en cuanto a balanza comercial, podrían llegar a ser nefastos en el muy largo plazo.

 

Según mi opinión, existen tres cuestiones que quizás no fueron previstas de antemano por el Gobierno de España:

 

-          Posible apreciación del euro. No parece que el euro vaya a depreciarse respecto a las otras monedas mundiales (más bien al contrario), con lo que España está realizando una devaluación interna vía salarios que podría llegar a ser absorbida a nivel mundial por la evolución de los diferentes tipos de cambio.

 

-          Posibilidad de que en el largo plazo las ventajas competitivas no radiquen en las diferencias de costes salariales, si se produce este proceso de igualación de rentas

 

-          En una Europa con una moneda única (quizás apreciada respecto a las divisas del resto del mundo), que camina hacia la consolidación fiscal, unificación de condiciones sociales y económicas,…  es posible que los países europeos del Norte quieran realizar una devaluación competitiva interna para ganar competitividad (para igualar o equiparar salarios con los países del Sur). Ello podría llegar a ser particularmente grave para los países del Sur porque el coste del transporte, energía, … puede conllevar un aumento de los flujos comerciales continentales y porque, a similares costes laborales, los países del Norte tienen mayores ventajas competitivas de largo plazo que los países del Sur (producen productos de mayor valor añadido, innovación, calidad,.... ).

 

De momento, ya hay hoy algunos síntomas que podrían indicar que estas cuestiones podrían llegar a producirse: apreciación del euro, mini Jobs en Alemania, declaraciones a favor de la igualación de los salarios mínimos,…

 

Se produzca esto o no, lo que es cierto es que hasta que finalice este proceso de igualación de rentas (si se produce), siempre pueden existir más países con costes salariales más bajos en el mundo y con monedas más depreciadas que la nuestra.

 

Es por todo ello que, según mi opinión, España debe cambiar su estrategia de largo plazo:

 

Nuestra competitividad en el largo plazo sólo puede venir de la mano de la formación de nuestro capital humano, de la realización de actividades y productos únicos, de la innovación, del impulso de un ecosistema emprendedor de actividades de alto valor añadido, de la utilización intensiva de la tecnología y de los sistemas de información,…

 

Ya que no podemos realizar devaluaciones de moneda, esta estrategia puede ser la mejor defensa posible ante una relativamente fácil devaluación que puedan realizar otros países (vía tipo de cambio y/o salarios). Y por tanto NO nos podemos permitir el lujo de reducir la inversión (no gasto!) en educación, I+D+i,...

 

Nuestra realidad hoy en España es que, con esta devaluación interna, va a seguir el proceso de reducción de salarios, reducción del consumo, reducción de la inversión (ante la falta de acceso a la financiación externa), reducción del gasto público (con las medidas de austeridad), …  Y aunque la balanza comercial puede ayudar (dependerá también de la evolución del tipo de cambio y de las reacciones de otros países), es previsible una caída del PIB elevada y un aumento del desempleo y de la destrucción de empresas (tenemos un tejido empresarial, todavía no preparado para este proceso por su alta dependencia del mercado interno). Es decir, seguiremos ahondando nuestro círculo vicioso.

 

Además, la esperanza de que la devaluación interna vía salarios en un futuro pueda ayudarnos a ser competitivos parece por lo menos cuestionable a largo plazo, en un mundo donde las ventajas competitivas futuras quizás pueden no radicar en las diferencias salariales (si se produce la igualación mundial de las rentas).

 

Lamentablemente, la estrategia de largo plazo de España ha vuelto a virar donde tradicionalmente lo ha hecho (reducción del coste de la mano de obra) y España ha vuelto a cometer los mismos errores históricos del pasado (reducir inversión en educación, I+D+i,…).

 

Para que esto no vuelva a suceder nunca más, quizás sería necesaria la existencia de un gran Pacto Nacional de Estrategia de Largo Plazo (tipo Pacto de Toledo) que mantuviera blindada nuestra Estrategia ante los diferentes cambios políticos existentes en cada momento.

 

 

¿Y a nivel global?

 

Es difícil predecir los efectos totales finales de esta guerra competitiva mundial, si se sigue produciendo. Aunque lo que sí parece claro y es importante recalcar es que, siguiendo la teoría de los juegos, siempre se obtienen mejores resultados si todos los países acuerdan de forma coordinada las mejores soluciones para la economía global (en lugar de hacer cada uno la guerra por su lado).

 

Y sobre todos los temas a acordar, hay un asunto clave: la energía. Clave, tanto por una cuestión estrictamente económica como por la supervivencia de la vida a muy largo plazo en nuestro planeta. Es nuestra responsabilidad defender el medioambiente en favor de las generaciones venideras. Y hasta el momento, los pasos dados en este sentido por muchos países y bloques económicos están yendo desgraciadamente en dirección contraria. Con la gravedad que la mayor parte de estos países o suelen ser de los más importantes (caso de EEUU) o siendo de los más importantes tienen estimados crecimientos económicos muy elevados en las próximas décadas (caso de China e India). 

 




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