Para volver a creer en el sistema de salud en Colombia

 

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Esa crisis de confianza es producto de tantas circunstancias adversas como tardanza en el otorgamiento de citas, lentitud en las atenciones requeridas, demora en la entrega de medicamentos, negaciones de procedimientos ordenados por los médicos, y hasta hospitalizaciones y muertes evitables.

Si bien Colombia es uno de los países con mayor normatividad expedida en el sector salud, hay que reconocer que también es un país en el que no necesariamente lo contemplado en los textos de las leyes y sus reglamentaciones ha sido observado, respetado y cumplido. Esa falta de respeto a lo definido en la normatividad, además de lamentables hechos como la desviación de los recursos públicos de la salud y el lucro indebido que muchos de los operadores han logrado con estos recursos, han llevado al traste con la credibilidad que toda persona debe tener en su sistema de salud.

De otra parte, cuestionamientos muy fuertes sobre el éxito del actual modelo de atención, el errado enfoque de la política de promoción de la salud y prevención de la enfermedad y los poco exitosos anuncios de la llegada de las soluciones definitivas a los problemas sectoriales, son factores que igualmente contribuyen a que los colombianos sigan perdiendo la confianza en su sistema de salud.

Y si esta crisis de confianza está en los usuarios, también está presente en el recurso humano que labora en el sector o está relacionado con él. Serios problemas de quienes egresan de los programas de salud de las universidades para que puedan conseguir escenarios habilitados para la realización del servicio social obligatorio, la escasa remuneración que reciben los profesionales que han invertido cuantiosas sumas de dinero en su formación académica que contempla fases de formación de pregrado y postgrado y el trato poco digno que recibe este recurso humano por parte de sus contratantes, son circunstancias que aumentan dicha crisis.

La falta de contundencia y mayores resultados de tipo penal en algunos procesos relacionados con conocidos casos de corrupción en el manejo de los recursos de salud, así como la reincidencia en malas prácticas por parte de algunos actores intervinientes en el sistema y que ha llevado a que en muchos casos la tutela sea la única vía para que se respete el derecho fundamental de salud de muchos colombianos, son factores que también incrementan la incredulidad en el sistema de salud.

Recientemente el gobierno anunció la presentación para el 2013 de nuevas propuestas de reforma para este sensible sector, así como una eventual redefinición de roles para quienes realizan el aseguramiento y un re-enfoque del control y la vigilancia sectorial con una Superintendencia proactiva; ojalá todo esto trascienda pronto y de manera positiva a la realidad práctica de la vida diaria de los colombianos…¡para volver a creer!

Por Ulahy Beltrán Lópezubeltran@hotmail.com@ulahybelpez

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