Cuando la pobreza duele...

 

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Los niños y niñas de secundaria, sobre todo las que se ubican en la periferia de las ciudades, van igual o peor, a ellos no les alcanza el dinero para irse en microbús unas 10 o 20 cuadras que les queda de retirada su escuela, por lo tanto, también tendrán que sufrir el trayecto.

¿Qué podrán aprender en esas condiciones?, lo más probable es que nada, que la experiencia les resulte solo un curso obligado de supervivencia en condiciones de frío extremo, el resto del día estarán pensando en sus padres, sus hermanos, sus familiares cercanos, abuelos, y quizá hasta en los vecinos que tal vez estén peor.

Hoy esos niños amanecieron de buenas, llegaron paquetes de suéteres, chamarras, pantalones, camisetas térmicas, y hasta zapatos en buenas condiciones… no, no crea que la solidaridad viene de esos Diputados o Senadores que ganan más de los 200 mil pesos por mes, tampoco de legisladores locales o funcionarios de alto nivel en los gobiernos federal, estatal, o municipal, no, esta vez la solidaridad llegó de otros alumnos, de los que están en escuelas de mejor nivel económico, los que dejaron, aún sin romperse, toda esa vestimenta que ahora entregan.

Es, cierto, la acción se vio en una escuela de Chihuahua donde el frío cala hasta los huesos, donde a alguien tuvo la feliz ocurrencia de que se podría enseñar a los muchachos y niños a ser más solidarios con los pobres, allá se hacen este tipo de acciones para concientizar a los que tienen más posibilidades… Pero el sufrimiento puede ser igual al que pasan los niños de donde usted vive, por ejemplo, de la región conocida como el cuarto distrito compuesta por Jaumave, Palmillas, Bustamante, Miquihuana y Tula, o de los que viven allá por San Carlos, San Nicolás, Mainero, o Villagrán, en Tamaulipas, o en cualquiera de sus colonias, es ahí la importancia de mencionar las cosas, ahí la importancia de buscar implementar medidas similares.

Porque, además, es casi seguro que al conocer la pobreza los niños y jóvenes pudientes cambiaran su forma de ser para el futuro, tal vez presionen (con la fuerza que suele tener la clase media y media alta) lo suficiente para que los gobiernos sean más humanos, tengan políticas más adecuadas para el combate a la pobreza, o de plano, para cambiarlos.

Si se puede, más en un Estado como el nuestro que se caracteriza por tener gente buena, trabajadora, solidaria con los más necesitados, lo hemos visto cada diciembre con los muchachos de preparatorias y universidades que hacen trabajos de recolección para llevar juguetes a quienes no tendrían, de otra manera, menor oportunidad de conocer a Santa Clos.

Es, en estas circunstancias, cuando la pobreza duele, cuando se hace necesario reconocer el trabajo de los gobiernos, de políticos que valen la pena, pero sobre todo, de los jóvenes y organismos no gubernamentales que quieren a su Estado y que saben que la pobreza significa problemas y no votos.

Ojalá alguien más haya visto esa clase de acciones y, ojalá, ahora mismo se estén empujando en el Estado medidas como las que vemos en Chihuahua, es verdad que los gobiernos deben hacer su parte, pero más verdad es que todos podemos ayudar en algo, hay que hacerle ver la realidad a todos, que duela la pobreza que sufren muchos, y que duela por igual para así tratar de protegernos todos.

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CENA DE NEGROS

Marco A. Vázquez

UNETE



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