¿Cuántos muertos se necesitan
para detener una guerra? ¿Cuántos ejecutados, cuántos decapitados, cuántos
secuestrados son necesarios para movilizarnos? ¿Cuántos inmigrantes se
necesitan sepultados en el anonimato de una fosa, lejos de sus hogares, de su
familia, de sus países, de sus sueños? ¿Cuántos balazos? ¿Cuántas armas?
¿Cuántas voces?
Es innegable que nuestro país se
encuentra inmerso en una creciente vorágine delincuencial y de violencia como
nunca antes se había vivido. La violencia se ha convertido en el tema nuestro
de cada día, en la noticia que ya no es noticia.
Y es que, si la violencia no
fuera más que una percepción, cabe preguntarse por qué las cifras oficiales del
Centro de Investigación de Seguridad Nacional (CISEN) sobre el tema, desde 2006
al primer trimestre del 2011, reportan 37 mil 807 fallecimientos a nivel
nacional. Por si fuera poco, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
(CNDH), reportó a principios del pasado mes de abril, que de 2006 a 2011
registró un total de 5 mil 397 expedientes sobre personas reportadas como
extraviadas o ausentes, incluyendo datos relacionados con las víctimas de
secuestro y de migrantes cuyo paradero se desconoce.
Todo ello se ha convertido en un
tema de preocupación común para muchos ciudadanos, quienes con la finalidad de
exteriorizar su rechazo a las manifestaciones de violencia que vivimos en el
país, se han organizado para llevar a cabo diversas marchas por la paz y la no violencia.
Con poca o mucha afluencia, estas marchas por la paz, tienen la finalidad de
generar conciencia y un sentimiento de solidaridad entre los ciudadanos, así
como impedir que el tema desaparezca de la agenda pública y defender el espacio
público que nos corresponde.
El pasado 6 de abril se llevó a
cabo una manifestación ciudadana contra la violencia, que respondió a una convocatoria
que hiciera el poeta Javier Sicilia, luego del asesinato de su hijo en
Cuernavaca, Morelos. La marcha se replicó en 30 ciudades del país y en cuatro
países más. Bajo la consigna de “Estamos hasta la madre” consigna que acuerpó
el descontento en aquellas manifestaciones y que en su convocatoria decía:
“México, no puede soportar más de la
indiferencia de los ciudadanos. “Estamos
hasta la madre” de vivir con miedo, de perder los espacios públicos, de las
autoridades omisas, de los delincuentes y asesinos que operan sin ningún
escrúpulo; de los llamados “daños colaterales”, de la indefensión en la que
viven millones de mexicanas y mexicanos frente a la acción criminal.”
Pero el
problema sigue ahí, no cede, al contrario, con las noticias de las fosas y las
decenas de cuerpos encontrados, pareciera que crece, por ello resulta necesario nuevamente convocar
a una Marcha Nacional por la Paz. La cita es para caminar en silencio el
próximo domingo 08 de mayo.
Los grupos de
la sociedad civil que marcharán en Guadalajara Jalisco, http://www.facebook.com/profile.php?id=100002360074444&sk=wall
además de manifestarse presentarán 6 propuestas y demandas ciudadanas que se
pueden consultar en el siguiente sitio: http://ciudadanosoberanos.blogspot.com/2011/05/marcha-nacional-por-la-paz.html
Es importante acudir a la marcha
el próximo domingo, para mirarnos los rostros, y para descubrir que entre esos
rostros están los que hacen grande a este país, para gritar con nuestro
silencio que estamos hasta la madre de la violencia, que estamos hartos de la
sangre, que no podemos seguir sufriendo esta violencia que lastima nuestros
ojos, que interrumpe nuestros sueños.