Son las ocho en punto de la mañana y suena el poderoso pito de la locomotora que comienza a mover a tres elegantes y vistosos coches llenos de pasajeros desde Alausí con destino a la Nariz del Diablo y la estación de Sibambe. Dos turistas franceses, Oliver y Carolina, procedentes de Marcella, nos cuentan ese momento sobre las expectativas de su nueva experiencia y se muestran felices y serenos, vinieron exclusivamente al Ecuador para visitar Quito, Cuenca, las playas de Manabí y por supuesto gozar de este momento ferroviario del que ya se enteraron en Europa.




