Apuntes sobre una Cristina eterna

 

.com.ar/politica/diana-conti-deseamos-una-reforma-constitucional-porque-queremos-una-cristina-etern_050992">“Cristina eterna”. Siguen surgiendo interrogantes: ¿el kirchnerismo finalizaba con Néstor Kirchner? Su muerte dejó ese interrogante que obtuvo respuesta inmediata, CFK aunó voluntades en su favor, a veces por convicción, otras no tanto, y arrasó en las primarias y elecciones de 2011 con el 54% de los votos apabullando a una oposición sumamente fragmentada. Redoblo la pregunta: ¿el kirchnerismo finaliza con Cristina Fernández?

 

Esta idea de eternidad, un sendero peligroso, porque hablamos de personas, de carne y hueso, que pueden sufrir cualquier tipo de inconveniente, como le pasa a cualquier hombre de a pie, a vos, a mí. El caso de Venezuela nos choca en las narices, Chávez, como cualquier hijo de vecino, tiene cáncer y todo un país en vilo en torno a su salud y por sobre todo teniendo en cuenta el futuro de su partido, todo estaba previsto para que a Chávez no le pase nada, y le pasó. ¿Y ahora? Que sólo una persona pueda ser cabeza de un proyecto político habla pésimo del proyecto político en sí, lo reduce en forma considerable, lo vuelve pasajero, volátil, insulso. Retomo algunos dichos del presidente uruguayo José Mujica, quien en declaraciones a una entrevista realizada por la periodista María Esther Gillio que terminó siendo un libro finalmente llamado "Pepe Mujica, de tupamaro a Presidente", manifestaba que “En política hay que reproducirse como se reproducen los yuyos. El amor, en política, es cuidar que otros queden levantando las banderas. El mejor dirigente no es el que hace más, es el que deja un barra que lo suplanta con ventaja". El Frente Amplio uruguayo es un buen ejemplo latinoamericano para mostrar, con sus imperfecciones y todo, que las tiene, pero que al no haber reelección permitida, la renovación de nombres aparece como algo necesario, lo torna más democrático y no por eso se pierde eficacia en las urnas. El Frente ha ganado con soltura en las dos últimas elecciones, primero con Tabaré Vázquez, luego con Mujica, después decidirá dentro del partido quién será el candidato a presidente para la próxima elección. La sucesión de nombres no cambió la eficacia electoral, finalmente son las políticas económicas y sociales las que marcan el ánimo de la gente, son las que ganan cuando se cuentan los votos, más allá de quién esté.

 

Algo cierto, que también remarca una cualidad que pocos líderes cuentan, el de la humildad, el de circunscribir que la existencia de uno conlleva un tiempo histórico determinado, o dicho en criollo, que hay que saber cuando retirarse, cuando dejar el legado a nuevas generaciones que oxigenen los ideales por los cuales un partido político se proyecta a la sociedad. Que eso no los empequeñece, al contrario, agiganta su imagen, pero la pérdida de poder y privilegios, sus consecuencias, ya es tema de diván o abogados, según la mirilla en que se lo observe.

 

Cristina, heredera de los términos de Néstor, en obsesionarse por la gestión, en el día a día,  deberá ver con lejanía el 2015, quizás aguardará los comicios este año, aunque parece distante, debido a lo desgastante de la vida presidencial, a una modificación de la Carta Magna para una reelección indefinida. Lo elocuente, desde las propias fuerzas internas, los sectores jóvenes que apoyan al kirchnerismo, que por naturaleza deberían pujar por nuevos espacios, abrir debates, gritar ¡miren que acá estamos nosotros!, se atornillen a la idea de una Cristina para siempre, como la única capaz de profundizar los cambios que brega el FpV, que se transformaría así en un partido que desaparecerá cuando Cristina no esté, tarde o temprano, tal cual es el curso biológico de las personas. Habla también de una planificación errada, que sólo mira al corto plazo y no permite renovarse, va en contra de la propia vida y existencia. Una idea de personalismo, tan presente en la cultura política argentina que sigue irrumpiendo con el paso del tiempo. Ojalá Cristina comprenda que en el tablero democrático que es la Argentina, y tal cual pregona sobre la juventud, ya no se soporta gente sentada por la eternidad en un sillón, que la construcción política y bien entendida se desarrolla con distintos sujetos y capacidades, sin ningún mesías de por medio. 

UNETE



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