
. A veces puede salir bien, otras no tanto. En fútbol existen miles de ejemplos de jugadores que, al estar urgidos sus equipos de puntos y con los resultados dándole la espalda tuvieron que salir al rodeo, debutar en Primera y ver qué onda. En lenguaje criollo, el riesgo a “quemar” a esos futbolistas es muy alto. Dinamitar el futuro, probar y probar y ver si sale algo. Los ejemplos están a la vista. El nerviosismo reinante, la ausencia de políticas formativas a largo plazo y el ganar como única salida amedrentan al normal desenvolvimiento profesional.
Las circunstancias planteadas pueden ser agravadas si hablamos de equipos grandes. Pensemos en River hace un año. Promoción, descenso, club en ruinas y descapitalizado en su plantel profesional. Esta introducción esgrime la necesidad de destacar a un joven valor, quizás el más importante surgido en Argentina durante la última temporada: Erik Lamela. Tener 19 años y cargarse al hombro un equipo no es un proyecto fácil de cumplir. Sólo cierta clase de futbolistas pueden apoderarse ese reconocimiento en este tipo de contextos, en los que cada error se paga el doble. Llevar con hidalguía y virtud esa responsabilidad que a otros afectaría irreversiblemente. No cualquiera. Depositamos los méritos en este chico, noticia años atrás cuando apenas tenía 11 años y el Barcelona pugnaba por quedárselo. Finalmente siguió su destino en River. Buen ojo había en Cataluña. Habilidad de potrero, de ésos que ya no existen en Buenos Aires, la cabeza levantada y la zurda magnetizada con la pelota, en el slalom dañino que rompe cualquier estructura defensiva. Factor esencial en el cuarto puesto de River en el Apertura pasado y en el actual torneo, segundo a dos puntos de Vélez. Lamela significa el toque de distinción del aguerrido conjunto de Juan José López, la referencia técnica, el estratega, el hacedor de juego. Pensemos en el penal que le cometieron ante Racing el pasado sábado. Fue, fue, fue y sólo pudieron pararlo a metros del arco con una falta. Velocidad con el balón en los pies, privilegio de pocos. Lamela tendrá destino el Viejo Continente. A alguna oferta concreta de Lazio que ofreció millones más el pase de Juan Pablo Carrizo, se le sumaron variados intereses de distintos países: Roma, Milan, Barcelona, Atlético Madrid, etc. El diario Libre en su edición del lunes publicó que Daniel Passarella tiene todo acordado con un grupo empresario la compra del juvenil en 18 millones de euros. Una cifra indispensable para sanear las finanzas del club. Junio o diciembre, será la cuestión. Lamela sí o sí armará las valijas. En este tiempo, habrá que disfrutarlo y acostumbrarse a verlo sólo por la tele.