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El agrónomo Luis Nieto en la época de Fernando VII


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06/01/2013

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Resumen


En este trabajo nos acercaremos al estudio de Luis Nieto, un agrónomo en la época de Fernando VII, que no se formó en las instituciones educativas y científicas de la corte madrileña.

Introducción

En diversos artículos hemos estudiado a parte de la primera generación de agrónomos formados como tales en el Jardín Botánico madrileño, alumnos que, además, estudiaron otras disciplinas científicas como botánica, medicina, ciencias naturales y economía en distintas instituciones educativas madrileñas existentes y llenas de dificultades en las primeras décadas turbulentas del siglo XIX[i]. Pues bien, también existieron otros casos ajenos a las instituciones educativas y culturales de la corte que, a pesar de las pocas oportunidades existentes, parecen el último fruto de la Ilustración española no sólo por su aprendizaje de las disciplinas consideradas como “útiles”, sino por el propio afán de aprender y sobreponerse a las duras circunstancias personales y generales del país. Acostumbrados como estamos al desolador panorama educativo y cultural de la época de la crisis del Antiguo Régimen, resaltan estas figuras sobre las que hay un verdadero y completo desconocimiento porque, además es complicado encontrar fuentes documentales más o menos completas. Luis Nieto podría ser considerado  como un ejemplo de lo que cualquier ilustrado del siglo XVIII esperaba de los súbditos de la Corona para sacar al país del atraso económico. Nacido en el seno de una familia de labradores no ricos pero con cierto acomodo, decidió formarse en la nueva ciencia agronómica sin descuidar sus obligaciones familiares.

 El conocimiento de todas las figuras preocupadas por la ciencia, ya fuera en los círculos cortesanos, ya fuera de ellos, supone un contrapunto, modesto sin lugar a dudas, pero existente, a las evidentes carencias para el desarrollo de la educación y la investigación en una España que veía declinar el Antiguo Régimen y entraba en una incompleta Revolución Liberal. En este sentido, es muy loable e importante la labor historiográfica desarrollada por J. Mercader Riba, J. López Piñeiro y, más recientemente, J.R. Bartomeu Sánchez, entre otros autores[ii].

La biografía y la formación científica

Luis Nieto nació en la villa de Olmedo, aunque después de la guerra de la Independencia sabemos que era vecino de Adanero, de donde también eran vecinos sus padres Vicente Nieto y Luisa Valverde[iii]. Nuestro protagonista era hijo de labradores con cierta posición. Sobre la situación socioeconómica de la familia, sabemos por el curra párroco de Adanero, que los padres de Nieto tenían cuatro pares de mulas y cinco de bueyes, cabras, ovejas merinas finas, entrefinas y bastas, cerdos, conejos, palomas, etc… Al morir su padre en 1800 se hizo cargo de la heredad familiar alternando las tareas agrícolas con su formación universitaria y científica.

Sus preocupaciones por la agricultura y la economía le llevaron a matricularse en las cátedras de estas ciencias que tenía tuteladas la Sociedad Económica de Valladolid, asistiendo a los cursos que fueron desde 1803 hasta 1807. En el primer año obtuvo un premio de segunda clase y en 1805 consiguió dos premios de primera clase en agricultura y economía por su aplicación. El 23 de mayo de 1807 fue nombrado catedrático de agricultura, impartiendo la enseñanza hasta la invasión francesa. Nieto participó en la comisión para establecer el Jardín Botánico en el Prado de la Magdalena. En la Sociedad Económica de Valladolid fueron conocidos sus proyectos para mejorar distintos aperos. Al volver de Francia, después de la guerra, aplicó en una huerta una máquina de riego de su invención.

Mientras se formaba en agricultura y economía, estudió en la Universidad, ya que, como bachiller, se examinó en mayo de 1807 en la Chancillería de Valladolid y fue aprobado alcanzando el grado de abogado de los Reales Consejos.

La guerra trastocó su vida, como la de todos los españoles de aquella época. La Junta Suprema Central le nombró subteniente de la Primera Compañía del Batallón de Infantería. Después llegó a ser teniente del Regimiento Provincial de Valladolid. El rey le concedió la licencia definitiva el 26 de julio de 1816. Pero sus obligaciones militares  no le impidieron ampliar su formación científica. Nieto asistió a las Academias de Táctica y Matemáticas del Cuerpo de Batallón de Instrucción del Depósito del Cuarto Ejército en Santiago, cuando servía como teniente. Fue elegido para explicar aritmética y táctica a los sargentos y cabos de dicho Depósito. Allí estuvo hasta 1813.

Las oposiciones a las cátedras de agricultura impulsadas por la Sociedad Económica

Luis Nieto se presentó en enero de 1819 a la convocatoria de oposiciones para las cátedras de agricultura impulsadas por la Real Sociedad Económica Matritense. Nieto tuvo que preparar para el primer ejercicio, consistente en la redacción y lectura de una memoria de tres sacadas al azar del temario preparado por la Matritense, una disertación sobre las ventajas del estudio de la anatomía y fisiología vegetales. Tenía que actuar en una terna compuesta, además de por él, por Pascual Asensio y Luis Quintanilla. El reglamento establecía que una vez redactada y defendida la memoria, el opositor debía responder durante media hora a cuantas observaciones y preguntas le pudieran realizar los otros dos opositores[iv].

No contamos con información sobre los otros dos ejercicios de la oposición. El segundo consistía en la explicación de un capítulo de la obra de Agricultura de Gabriel Alonso de Herrera, elegido también al azar y con una sesión de preguntas por parte del tribunal. Este ejercicio iba acompañado de la ejecución y explicación de una operación agronómica.

Luis Nieto no ganó ninguna cátedra. Todos los que aprobaron fueron alumnos de Antonio Sandalio de Arias, verdadero impulsor de las cátedras, miembro del tribunal de oposiciones y profesor de agronomía en el Jardín Botánico. El único caso especial fue Luis Gil, que aunque no aprobó porque el tribunal consideró que, aunque “tenía conocimientos de agricultura y botánica no se había lucido en los ejercicios, especialmente porque no tenía las habilidades necesarias para ser profesor”, como era “la locución necesaria para enseñar en público”, consiguió ser nombrado por el rey catedrático en Valencia por recomendación de la Sociedad Económica de Valencia. Al final, los aprobados fueron los que habían recibido formación agronómica reglada en Madrid.

A partir de aquí, perdemos el rastro de nuestro protagonista.

[i] Véase, MONTAGUT CONTRERAS, E., “La enseñanza de la agricultura en España en la crisis del Antiguo Régimen”, en Torre de los Lujanes, (1999), número 40, págs. 197-245. También, “Francisco Martínez Robles, catedrático de agronomía y amigo del país en el reinado de Fernando VII”, en Torre de los Lujanes, nº 37, (1998), págs. 245-280;  “Francisco Gil y Rodríguez. Botánico, agrónomo y amigo del país en la Valencia de Fernando VII”, en Torre de los Lujanes, nº 41, (2000), págs. 191-194; y “José Alonso y Quintanilla. Médico, botánico y agrónomo en la primera mitad del siglo XIX, en

http://www.reeditor.com/columna/6599/16/historia/jose/alonso/quintanilla/medico/botanico/agronomo/la/primera/mitad/siglo/xix

 



[ii] Sin pretender ser exhaustivos, se recomienda, BERTOMEU SÁNCHEZ, J. R., “La colaboración de los cultivadores de la ciencia españoles con el gobierno de José I (1808-1813)”, en  GIL NOVALES, A. (ed.), Ciencia e independencia política, Madrid, 1996, pp. 175-213. Del mismo autor, “Ciencia y política durante el reinado de José I  (1808-1813): el proyecto de Real Museo de Historia Natural”, en Hispania, (2009), vol. LXIX, núm. 233, págs.. 769.792.

 



[iii] La información sobre la biografía y formación científica de Luis Nieto ha sido consultada en Archivo de la Real Sociedad Económica Matritense, A.R.S.E.M., legajo 277/1. El expediente recoge los méritos presentados por los aspirantes a las oposiciones a las cátedras de agricultura organizadas por la Real Sociedad Económica Matritense.

 



[iv] Sobre las cátedras de agricultura y las oposiciones de la Sociedad Económica Matritense, puede consultarse MONTAGUT CONTRERAS, E., “La enseñanza de la agricultura en España….”







Etiquetas:   Agronomía
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