Golpe a la Cátedra

 Como corolario del 2012 el Consejo Nacional de Educación ha retirado la personería jurídica a la Universidad del  Mar, la que por este acto deja de existir como casa de estudios superiores y sus 18 mil alumnos deben reubicarse en otras Universidades.

 

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El lucro en la educación se entronizó a partir de los ochenta, cuando comienzan a surgir los emprendimientos de educación superior. La ley prohíbe desde siempre el lucro, pero todas las instituciones se las ingeniaron para no arrojar balances con excedentes, de manera de cumplir con la formalidad, pero conscientes de manera transversal en el sistema político de que no se debía quedar fuera de tan pingüe negocio. Las universidades tradicionales también entraron el juego y sus académicos jornadas completas fueron los fundadores de los nuevos proyectos, los avalaron con sus curricula vitae y fueron asesores para encaminar las acreditaciones de carreras. Proliferaron las carreras de tiza y pizarrón, Derecho, Periodismo, Ingeniería Comercial, entre otras, se impartieron en más de 70 establecimientos. Desde la UDI hasta el Partido Comunista levantaron sus propias universidades. Junto a ellas se crearon los Centros de Formación Técnica y los Institutos Profesionales. En las Universidades tradicionales se mantuvo la investigación, pero alineada con los fondos concursables de Fondecyt, la universidad dejó de ser crítica y se volvió funcional a lo que pedía el mercado. Había “oportunidades” consecuencia de  “aspiraciones insatisfechas de amplios conglomerados”. El sistema de educación superior avaló con la seuda acreditación una mascarada demagógica que llevaba la población universitaria por encima del millón de personas, la mayoría de ellos sin un puntaje aceptable, pero con la capacidad de pago suficiente como para hacer rentable cualquier proyecto, por  académicamente mediocre que fuese.

 

Esto ha sobrepasado las expectativas de los dirigentes del movimiento estudiantil, pues el misil anti lucro ha golpeado en la línea de flotación del sistema. Si los imputados por cohecho y lavado de activos en el affaire Udelmar llegan a ser condenados, se habrá configurado un delito económico de envergadura, que puede derivar en el embargo a los inmuebles que se siendo propiedad de la universidad, financiados seguramente con los recursos públicos captados, eran trasladados a inmobiliarias que simulaban arriendos a las casas de estudios. Según la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados habría 7 universidades que estarían cuestionadas por utilizar este esquema de malas prácticas. La decisión el CNE coloca en el tapete una pregunta ¿Será el caso de la Universidad del Mar un chivo expiatorio o el primero de una serie de casos que se judicializarán?

 

Las indemnizaciones a los afectados por estar cursando en la Udelmar que desaparece, así como el daño moral que sufren los profesionales ya titulados, es una responsabilidad de los hechores del ilícito y no responsabilidad del Estado. La Justicia debiera embargar bienes a esos culpables para que con esos recursos se pague la compensación que corresponda. Se viene seguramente una oleada de demandas civiles masivas que exigirán compensaciones económicas  y es de esperar que los dirigentes estudiantiles no equivoquen el camino legal que corresponde aplicar.

 

La calidad en la enseñanza superior queda en el área chica como el gran tema pendiente. Las falencias formativas de los egresados de enseñanza media, en rigor impedirían que miles de esos jóvenes pudiesen aspirar en serio a un nivel universitario. La universidad para todos, declamada por el populismo y la izquierda clásica, se desmorona como paradigma en la realidad que muestra una enorme  cantidad de egresados que son incompetentes y que no encuentran destino en el mundo laboral. Terminar con esa estafa, esa venta de ilusiones, es hoy un golpe  a la cátedra que ha dado el Ministro de Educación, Harald Beyer,  en un paso decisivo para que las cosas tengan un atisbo de cambio, pese a los grupos de presión que están en este negocio, aunque declamen lo contrario. El reportaje de investigación de la Periodista Claudia Urquieta Ch. en El Mostrador, entrega una sólida descripción de estos intereses que se entrecruzan y que llegan a los personajes que operan en el negocio del fútbol, de la educación o la energía sin mayor escrúpulo. Hay que ordenar el sistema exigiendo Transparencia y respaldando cívicamente toda medida que apunte a terminar con la corrupción que cruza este laberinto.

Periodismo Independiente, 27 diciembre de 2012, Hernán Narbona Véliz, @hnarbona en Twitter.

 

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