Manuel Velasco es el Gobernador más joven de México, asume
su cargo precisamente cuando en el país se reinstaura un régimen que privilegia
formas y fondos que se relacionan con una cultura política muy añeja.
Sin duda los retos de un mandatario estatal son muchos y muy
variados, más aun cuando es su edad el primer argumento que se pone sobre la
mesa de discusión.
Sin embargo esa condición no tendría porque ser un
obstáculo, en todo caso la valoración bien se puede circunscribir a otro tipo
de escenarios, los que tienen que ver con los retos propios de su entidad y por
supuesto los nacionales.
En principio de cuentas, la situación en la que recibe el
gobierno de Chiapas, la financiera y social, que significara un gran esfuerzo
de orden, como premisa fundamental para poder plantear esquemas de desarrollo.
Pero sobre todo lograr una reconciliación, no estamos
hablando solo de grupos de poder ni de intereses cupulares, sino de una
reconciliación de los chiapanecos con ellos mismos como sociedad, para que esta
se vea así misma como una sola.
Si bien es cierto que la experiencia política del Gobernador
Velasco se remite al trabajo legislativo, en materia administrativa es la
plataforma política que se impone como estilo, la marca el derrotero hacia el
futuro.
La trayectoria que se fija para llegar a un objetivo,
depende de criterios que se fundamentan intenciones, lo que Manuel Velasco ha
manifestado con sus actitudes nos permite pronosticar que efectivamente en su
caso, estas tienen origen en el orden.
Una administración gubernamental que retome el sentido
esencial de la atención asistencialista a los grupos vulnerables, es decir
todos aquellos cuya condición implica un apoyo para su sobrevivencia.
Un esquema mediante el cual, las inversiones en
infraestructura, sobre todo en una entidad tan vasta como Chiapas, signifiquen
una plataforma para el desarrollo integral.
Un gobierno que se caracterice por un gasto racional en
materia de su propia operación, sin excesos, ni superficialidades, no solo por
lo que corresponde al ahorro, sino porque con ello se envía un mensaje a la
sociedad de seriedad y profesionalismo en el ejercicio del poder.
Un gobierno que priorice la cobertura de sus acciones en las
personas, no solo llevando a cabo programas institucionales, sino que estos
estén impregnados del respeto que la comunidad merece.
Manuel Velasco querrá trascender, tiene la mejor
oportunidad, los rezagos de Chiapas son precisamente por su naturaleza y
dificultad, una prueba que puede implicar no solo cumplir con el cometido.
Ahora bien, ninguna intención puede entenderse sin en esta
no existe concepto, ideología y pragmatismo, por su formación personal y
política, el joven Gobernador entiende su coyuntura.
No hay pues un obstáculo que se interponga entre esa
concepción doctrinal y la edad, de lo que se trata es de imponer el estilo
personal y que este rinda frutos.
Manuel Velasco, esta educado en la corriente política que
como decíamos favorece el orden y el control, en esa necesidad de hacer las
cosas para que estas sucedan, no en una medición estadística precisamente.
Los logros de un gobierno no pueden catalogarse en relación
a los montos de dinero invertidos en determinadas obras, por encima de ello
está la satisfacción del colectivo y para ello, lo que se necesita es
sensibilidad.
Estamos hablando de una conducción, que sobre la marcha y en
el tiempo, convenza a la sociedad de sus objetivos, lo que se va a desprender
de ellos, en esa parte el comportamiento personal es de suma importancia.
En este apartado hay que reconocer que la madurez del
Gobernador Velasco, es una característica que se amalgama con la sensibilidad a
la que hacíamos referencia y que bien puede explicar el histórico número de
votos que recibió en la contienda electoral.
Este nivel de confianza conlleva una ventaja adicional,
porque en la gestión de recursos y apoyos federales, no solo se toma en cuenta
la problemática de cada entidad, también se pondera la seriedad y el liderazgo
de los Gobernadores según sea el caso.
Velasco Coello, tendrá pues ese respaldo en cada
negociación, producto del liderazgo que ostenta y por supuesto porque en ello
va implícito el compromiso de dar respuesta a las expectativas ciudadanas.
Si bien es cierto que todavía es muy pronto para poder
establecer juicios, en el análisis los antecedentes permiten establecer
hipótesis, porque aunque es mucho lo que hay que hacer y cambiar en Chiapas, el
inicio se ve muy alentador.
Desde nuestra perspectiva individual esa fortaleza se
encuentra precisamente en la personalidad política del Gobernador, en su
desempeño y conocimiento de los fondos y las formas.
Porque con todo y que su militancia partidista es Verde
Ecologista, Velasco Coello es hombre del sistema y a pesar de que cuando se dio
la alternancia, el todavía no tenia digamos una participación formal muy
activa, se preocupo y ocupo que es lo importante, por aprender, entender y profesionalizarse
en la materia que es su escenario, la política.
Nadie puede escatimarle a este Gobernador, que por su edad
no tenga el conocimiento de los secretos del sistema al que pertenece, en su
situación y no me refiero al cargo, es capaz de entenderse con cualquier
expresión política y de gobierno.
En ese diálogo entre iguales es donde se resuelven los
conflictos y las gestiones, de esa comunicación se desprende el respeto a las
habilidades y las intenciones, sobre todo porque en contraste, retomado el tema
de su edad, Manuel Velasco tiene por delante un extraordinario porvenir.
En síntesis, en la expectativa de lo que se puede esperar
del Gobernador de Chiapas, la edad nada tendrá que ver con el fondo de su
desempeño, este va a significarse en sus habilidades y estrategias.
Insistiendo en que sus características personales, favorecen
el desarrollo de una conducción que va a estar plenamente orientada al orden
que tanto necesita su estado.
En un perfil administrativo eficiente y funcional, que va a
combinarse con una política de apertura y dialogo, que finalmente es la
herramienta que consigue el liderazgo y a partir de este, el consenso, sin el
desgaste que persigue la unanimidad.
De su calidad humana y sencillez de trato poco puedo decir,
que los propios chiapanecos no conozcan y no hayan percibido, un habito que
hace cercano al gobernante y que inspira confianza y respeto.
En la suma de los esfuerzos, siempre se necesita que alguien
los coordine y empuje al objetivo común, no se trata solamente de contar con
las ventajas que otorga la investidura, para ello se requiere que la misma
sociedad este convencida de ello.
Sin duda Manuel Velasco tiene por delante un amplísimo
catalogo de retos por resolver, sin embargo el mayor de ellos está señalado
exactamente en la expectativa que el mismo ha sido capaz de generar.
Chiapas espera mucho de su Gobernador y está en su derecho
de exigir, las transformaciones tangibles llevaran un tiempo para poderse notar
y que eso infiera una sensación favorable.
Sin embargo el cambio más profundo comenzó desde el primer
día de su gestión, el que está en su actitud y se expresa en el absoluto
respeto que profesa por su responsabilidad.
Ese es por definición un argumento de valor extraordinario,
porque si las cosas en Chiapas van a suceder en relación al compromiso que el
Gobernador tiene con su encargo, seguramente van a ser muy positivas y eso es
algo que todos esperamos.
guillermovazquez991@msn.com
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