Estrategias regionales contra el crimen ¿es la alternativa?

Estrategias regionales contra el crimen ¿es la alternativa?

 

. Cuestión nada sencilla, después de una intensa jornada militar y policial contra los grupos delincuenciales  en todos sus ámbitos de actividad.

Atendiendo al análisis que hemos escuchado del experto Eduardo Guerrero, entre de las características fundamentales en la operación de los núcleos dedicados al narcotráfico se encuentran, el contexto regional de su surgimiento y control y su carácter empresarial.

Los hilos del poder del narcotráfico se centran en el control de áreas del territorio nacional, los grupos más identificados  son testimonio de ellos, el de Sinaloa, el de Chihuahua y Durango, el de Tamaulipas y del Golfo, los de Guadalajara y occidente, los de Acapulco en Guerrero y los que operan en Michoacán como base y se han extendido a Guanajuato y Estado de México. Esta delimitación de territorios obedece a factores de pertenencia e identidad de los grupos, afinidades y contextos de gobiernos, sobre todo los municipales. Las mafias del narcotráfico han trastocado el territorio y lo han puesto a su disposición y ejercicio de autoridad convencional, claro. Esto es producto de muchos años en que la autoridad gubernamental formal prefirió adaptarse a los nuevos roles de poder de estos grupos, que luchar contra ellos.

Un factor determinante para la construcción de estas formas de organización y control regional de los narcotraficantes, es que al empoderarse en uno o varios municipios que forman parte de una microrregión geoeconómica, a la par del abandono derivado de la falta de políticas de apoyo al campo, financiaron con sus recursos el cultivo de enervantes y de sus utilidades, realizaron obras de interés social o simplemente resolvían a fondo perdido las necesidades de muchas familias de la zona, a condición de su sometimiento a las nuevas reglas . Estas fases de formación de los factores reales de poder del narco, significó para muchas familias una oportunidad de ascenso social inferido por el nivel de ingresos.

 

 

Los líderes de los grupos narcotraficantes se asumieron en relación a su capacidad de maniobra y comercialización de sus drogas en fortalezas paramilitares que empezaron a incidir en territorios tradicionalmente dominados por otros grupos, lo que ha venido provocando los altos números de muertes, secuestros y hacer de la sociedad presa de una neurosis de violencia que ha modificado de tajo el clima de tranquilidad necesario para educarse, atenderse en salud y cumplir con las actividades productivas.

Contra el control regional de las redes de narcotráfico y sus dinámicas de crimen, el Expresidente Felipe Calderón implementó desde la capital del país y de manera unilateral como poder ejecutivo, la” guerra contra el narcotráfico” que sin lugar a dudas, contribuyó a aumentar la percepción de la violencia entre la población al utilizar de manera relevante los medios de comunicación como mecanismo de acreditación de su estrategia. Contrario a los supuestos de su esfuerzo, las condiciones del país dificultaron  toda  posibilidad de crecimiento económico relevante y creó hacia el exterior una imagen de inestabilidad que indudablemente causó bajas en los ingresos por turismo.

Enrique Peña Nieto recién ha propuesto al país un plan de acción para recuperar la paz, sin abandonar la necesidad de castigar a quien actúa en la ilegalidad y la violencia. En mi opinión la más relevante es la inversión que se destinará para realizar acciones de prevención, por la vía de la recuperación de espacios públicos, de inversiones sociales productivas y la educación, mecanismo transversal que enrique las oportunidades para que cada vez más mexicanos accedan a oportunidades de empleo, autoempleo, educación y salud.

También es novedoso el mecanismo de aplicar las estrategias con la estructuración de cinco regiones en el país.

En este punto coincidimos no solo en la línea de trabajo sino en la expectativa que el rediseño de la estrategia puede significar para el futuro mexicano, más allá de regresar a la paz.

Ojalá que esta asignación territorial de estados como regiones, sea la pertinente y permita que los gobernadores, legislaturas, ayuntamientos y sociedad civil sean capaces de amalgamarse para que en su proceso de integración para el diseño, construcción social, operación, medición y retroalimentación haya permisibilidad y consensos mínimos que hagan posible obtener resultados. La Regionalización de las redes del narcotráfico y el crimen organizado, está debidamente estudiado y en mi opinión, justo deben diseñarse las regiones estratégicas desde esa misma dimensión territorial, con sus variantes de alianzas o supeditaciones recientes. Hay de entrada, una renovada expectativa de que este mecanismo funcione, la regionalización pudiera ser más efectiva, en la medida que se ajuste a una integración had hoc de las comunidades, a partir de su identidad, aún cuando el modelo pudiera ir incluso hasta un trabajo a nivel microrregiones que por sus condiciones harían posible mejor supervisión y mayor control, sobre todo aquellos municipios que siendo de diferente entidad federativa se ubican en las montañas.

Hemos reiterado que el asunto no es sencillo, cerca de medio siglo de una conformación histórica de las redes del narcotráfico en México ha llevado a la generación de organizaciones y estructuras sociales que han vivido y creado una cultura que se ha arraigado en sus localidades, municipios e incluso Estados de origen, derrumbarlas significa un compromiso gubernamental de mediano y largo plazo, así como muchísimos millones de pesos para recuperar a la población de más escasos recursos de la zona rural al mundo del desarrollo que aún no conocen y poder  dejar de ser rehén de la delincuencia organizada.

UNETE



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