. Y ya sabemos que santa Claus vive en el polo
norte. Ahora hay que preguntarse porque el mito se proyectó al polo norte y a
la chimenea de la casa.
La razón viene del yoga y del hinduismo. Y de otras
tradiciones esotéricas relativas al "axis mundi". Al eje del mundo.
La mitología hindú situa a los dioses morando en el monte Meru, y en
el polo norte del mundo, para simbolizar el axis mundi y la
sushumna, o el eje de la columna vertebral donde están los chakras de la ciencia
yoga.
Así el monte Meru está en nosotros mismos, y su cuspide
coincide con el Brahmarandra, o la Puerta de Brahma, un orificio místico por
donde el espíritu entra y sale del cuerpo en los éxtasis yóguicos y búdicos.
Es la misma puerta de Dios en la cumbre de la cabeza, la fontanela
donde desciende el fuego del Espíritu Santo en Pentecostés, sobre los
apóstoles.
El Espíritu Santo es rojo en la tradición
cristiana, y rojo es el traje de Santa Claus.
Así entendemos que el mito de la navidad nos habla en
un lenguaje esotérico. Santa Claus es la representación de la Fuerza Ignea del
Espíritu Divino que penetra en el cuerpo por la Puerta de Brahma, la
puerta del Creador, el acceso a la Consciencia Cósmica y el descenso de sus
Bendiciones sobre la cabeza del buscador de Dios. Esa es la Chimenea, es la
Puerta de Brahma, por donde la luz divina entra en el cerebro y por donde
el espíritu sale a la hora de la liberación o del sueño hiperlúcido de los
profetas.
Es nuestro Norte existencial, el eje o arbol Yggdrasil
de la tradición nórdica, árbol que une los nueve mundos o los nueve
chakras de la tradición yóguica. Esa conciencia cósmica está simbolizada
por la estrella radiante en la cumbre del árbol de navidad. Cada uno de
nosotros es un árbol de navidad cuando se armoniza con la divinidad.