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En nuestro país, la mayor parte de las vías ferroviarias datan de fines del siglo XIX y principios del XX, esto es, que fueron construídas durante el gobierno de Porfirio Díaz, en términos generales vivimos un atraso de un siglo en materia de vías férreas, aunque en equipamiento de trenes y locomotaras no tanto. La administración de Ferrocarriles Nacionales de México correspondía al Estado, quién dentro del modelo neoliberal de la economía lo vendió a diversas empresas de origen trasnacional, una vez en sus manos los empresarios tomaron la decisión de suspender el tráfico de personas y aplicarse en el de carga.Resulta evidente el descompromiso de los empresarios ferrocarrileros para otorgarle alguna prioridad a la movilidad de personas con este servicio,sus razones claro está que son de rentabilidad, pues las características de los servicios que ofrecian los trenes era pésima sin excepciones.Además de superlentos, un equipamiento en asientos y sanitarios de principios de siglo, aún fuera dizque de primera clase. La decisión de la suspensión del servicio de pasajeros se alentaba, en tanto, el gobierno federal se avocó a invertir en un sistema carretero mucho más moderno, con supercarreteras y autopistas, opción que mejoró sustancialmente en los últimos 30 años y que impulsó la modernización del transporte de autobuses y el uso de vehículos privados para hacer los recorridos, de igual manera la movilidad de contenedores se hace aún por carretera,pese a sus riesgos. En manos privadas los ferrocarriles se han modernizado un poco atendiendo a su prioridad: la movilidad de carga de los puertos a centro- periferia y su interconectividad multimodal exportadora principalmente a los Estados Unidos. Han logrado avanzar en la rehabilitación de vías y su equipamiento, han elevado aforos de túneles para aprovechar la doble estiba y mover en el doble de contenedores. Pero en términos generales, las vías siguen siendo las mismas. En dias pasados la empresa que administra el ferrocarril del pacífico, dice que habrá de invertir 4 mil millones de dólares en la reconstrucción de la vía que comunica a Guadalajara con el puerto de Manzanillo ubicado en el Pacífico-centro mexicano, el propósito es modificar el curso del tendido, superando curvas y empinadas que restan velocidad a las máquinas, de acuerdo a sus afirmaciones reducirán el recorrido a casi la mitad del tiempo que hoy tienen. Esta decisión de los inversionistas, necesaria para mejorar su propia rentabildad y aportación a la productividad de las empresas a las que sirben, se hace pública, justamente cuando el Presidente de la República Enrique Peña Nieto coloca en su agenda de trabajo imediata la constucción de vías para un ferrocarril rápido de personas que interconecten la ciudad de México con Querétaro y Toluca. La estrategia que propone el Gobierno Federal con esta obra es trascendental por razones fundamentalmente sustentables.En tanto que la construcción de vías rápidas, autopistas y carreteras alientan el uso del automovil, autobús y carga,y pese a la eficiencia en tiempo,la quema del combustíble cualquiera que sea contribuye a dañar el medio ambiente, genera ruidos por doquier y ante la falta de regulación en las exigencias oficiales de los tipos de vehículos,estamos llenos de chatarra proveniente del mercado de autos usados de los Estados Unidos. Miles de millones de vehículos -agentes contaminantes- recorren las 24 horas del día las carreteras del país. Fuera de los programas metropolitanos de la ciudad de México, respecto a cierta estrategia para el uso de vehículos y la potenciación de programas para incentivar el aprovechamiento del transporte público con mejoras bien acreditadas y las vías de segundos pisos para los autos a fin de disminuir el impacto contaminante, en ninguna otra ciudad del país se llevan programas serios de control del uso vehícular, así como tampoco exigencias de uso óptimo de los mismos. La decisión de retomar el uso del ferrocarril como transporte público, sobre todo en el entorno de la ciudad de México como es el caso, vendrá a contribuir y a resolver agudos problemas de sustanbilidad de la ciudad y de la región centro de México.Además de rápidos, los trenes modernos ofrecen alta calidad en servicios sin provocar más contaminación. Más vale tarde que nunca, reza el refrán popular y en esta materia, los mexicanos hemos vivido en el ostracismo , tanto para el uso del ferrocarril como opción de pasajeros como de carga, pese a que la experiencia de los países desarrollados en este modelo de comunicación ha sido vital. Ojalá y que los propietarios de ferrocarriles se comprometan a mejorar redes y equipo, unir las áreas industriales y los puertos, con el mercado de consumo, con servicios realmente competitivos que sean capaces de aportar al desarrollo de México. En la visión del México cercano que ha ofrecido Enrique Peña Nieto para elevar los números de la productividad y el crecimiento económico, apuesta con razón al fortalecimieto del sistema ferroviario. En nuestro país, la mayor parte de las vías ferroviarias datan de fines del siglo XIX y principios del XX, esto es, que fueron construídas durante el gobierno de Porfirio Díaz, en términos generales vivimos un atraso de un siglo en materia de vías férreas, aunque en equipamiento de trenes y locomotaras no tanto. La administración de Ferrocarriles Nacionales de México correspondía al Estado, quién dentro del modelo neoliberal de la economía lo vendió a diversas empresas de origen trasnacional, una vez en sus manos los empresarios tomaron la decisión de suspender el tráfico de personas y aplicarse en el de carga.Resulta evidente el descompromiso de los empresarios ferrocarrileros para otorgarle alguna prioridad a la movilidad de personas con este servicio,sus razones claro está que son de rentabilidad, pues las características de los servicios que ofrecian los trenes era pésima sin excepciones.Además de superlentos, un equipamiento en asientos y sanitarios de principios de siglo, aún fuera dizque de primera clase. La decisión de la suspensión del servicio de pasajeros se alentaba, en tanto, el gobierno federal se avocó a invertir en un sistema carretero mucho más moderno, con supercarreteras y autopistas, opción que mejoró sustancialmente en los últimos 30 años y que impulsó la modernización del transporte de autobuses y el uso de vehículos privados para hacer los recorridos, de igual manera la movilidad de contenedores se hace aún por carretera,pese a sus riesgos. En manos privadas los ferrocarriles se han modernizado un poco atendiendo a su prioridad: la movilidad de carga de los puertos a centro- periferia y su interconectividad multimodal exportadora principalmente a los Estados Unidos. Han logrado avanzar en la rehabilitación de vías y su equipamiento, han elevado aforos de túneles para aprovechar la doble estiba y mover en el doble de contenedores. Pero en términos generales, las vías siguen siendo las mismas. En dias pasados la empresa que administra el ferrocarril del pacífico, dice que habrá de invertir 4 mil millones de dólares en la reconstrucción de la vía que comunica a Guadalajara con el puerto de Manzanillo ubicado en el Pacífico-centro mexicano, el propósito es modificar el curso del tendido, superando curvas y empinadas que restan velocidad a las máquinas, de acuerdo a sus afirmaciones reducirán el recorrido a casi la mitad del tiempo que hoy tienen. Esta decisión de los inversionistas, necesaria para mejorar su propia rentabildad y aportación a la productividad de las empresas a las que sirben, se hace pública, justamente cuando el Presidente de la República Enrique Peña Nieto coloca en su agenda de trabajo imediata la constucción de vías para un ferrocarril rápido de personas que interconecten la ciudad de México con Querétaro y Toluca. La estrategia que propone el Gobierno Federal con esta obra es trascendental por razones fundamentalmente sustentables.En tanto que la construcción de vías rápidas, autopistas y carreteras alientan el uso del automovil, autobús y carga,y pese a la eficiencia en tiempo,la quema del combustíble cualquiera que sea contribuye a dañar el medio ambiente, genera ruidos por doquier y ante la falta de regulación en las exigencias oficiales de los tipos de vehículos,estamos llenos de chatarra proveniente del mercado de autos usados de los Estados Unidos. Miles de millones de vehículos -agentes contaminantes- recorren las 24 horas del día las carreteras del país. Fuera de los programas metropolitanos de la ciudad de México, respecto a cierta estrategia para el uso de vehículos y la potenciación de programas para incentivar el aprovechamiento del transporte público con mejoras bien acreditadas y las vías de segundos pisos para los autos a fin de disminuir el impacto contaminante, en ninguna otra ciudad del país se llevan programas serios de control del uso vehícular, así como tampoco exigencias de uso óptimo de los mismos. La decisión de retomar el uso del ferrocarril como transporte público, sobre todo en el entorno de la ciudad de México como es el caso, vendrá a contribuir y a resolver agudos problemas de sustanbilidad de la ciudad y de la región centro de México.Además de rápidos, los trenes modernos ofrecen alta calidad en servicios sin provocar más contaminación. Más vale tarde que nunca, reza el refrán popular y en esta materia, los mexicanos hemos vivido en el ostracismo , tanto para el uso del ferrocarril como opción de pasajeros como de carga, pese a que la experiencia de los países desarrollados en este modelo de comunicación ha sido vital. Ojalá y que los propietarios de ferrocarriles se comprometan a mejorar redes y equipo, unir las áreas industriales y los puertos, con el mercado de consumo, con servicios realmente competitivos que sean capaces de aportar al desarrollo de México.